Retrato de Lizzy Ansingh, pintora
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| Retrato de Lizzy Ansingh, pintora | ||
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| Autor | Therese Schwartze | |
| Creación | 1902 | |
| Ubicación | Rijksmuseum (Países Bajos) | |
| Material | Lienzo y Óleo | |
| Dimensiones | 78 centímetros × 62 centímetros | |
Retrato de Lizzy Ansingh, pintora o Retrato de Lizzy Ansingh es un óleo sobre lienzo de 1902 de la artista neerlandesa Thérèse Schwartze. La retratada, Lizzy Ansingh, era su sobrina. La obra forma parte de la colección del Rijksmuseum.
Ansingh fue una pintora nederlandesa conocida por sus bodegones con muñecas. Perteneció a las Amsterdamse Joffers (Mujeres de Ámsterdam), un grupo de artistas emancipadas de la Rijksakademie (Academia Nacional de Bellas Artes). Recibió clases de Schwartze, su tía materna. En 1891, incluso se mudó con ella para estudiar en Ámsterdam. Continuaría viviendo con su "tía Trees" hasta 1908 y su tía pintó sus retratos en numerosas ocasiones. Dentro de la obra de Schwartze como retratista de sociedad, que incluye obras de la Familia Real, los retratos que pintó de su sobrina destacan por su brío y aparente naturalidad, este cuadro es el más famoso de ellos.
Método de trabajo
En una exposición conmemorativa de la obra de Schwartze en 1952, Ansingh ofreció una descripción de cómo trabajaba los retratos su tía: «Se mantenía a gran distancia del caballete, tenía una paleta no especialmente grande, muchos pinceles gruesos y nunca usaba un palito de paleta. Pintaba con determinación y pulso firme. Durante las sesiones, le gustaba que le leyeran, porque así no tenía que hablar. Las sesiones duraban todo el día, desde la mañana hasta el anochecer, con breves descansos en la mesa de centro de la sala de estar. Trabajaba con gran tensión, siempre con la inquietud de que la pintura se secara, aunque la pintura no podía mantenerse húmeda más de tres días. Sus retratos deben su extraordinaria frescura en parte a esta forma intensa y rápida de trabajar».[1]
Descripción

En el retrato de Lizzy Ansingh, queda claro la rapidez con la que Schwartze trabajó. Retrató a su modelo con decisión y mano experta, con un sombrero negro en la cabeza y el codo derecho apoyado en el respaldo de una silla. Como es habitual en su obra prestaba mucha atención a los colores y las texturas de la ropa y a los acentos de los accesorios, en este caso el cuello y los puños. Con pinceladas rápidas y amplias, retrató a su sobrina de medio cuerpo, revelando las influencias de sus mentores parisinos Franz von Lenbach, Jean-Jacques Henner y Léon Bonnat.[2] La ejecución, a pinceladas amplias, es poderosa, acentuada por los llamativos detalles rojos sobre el verde. La hábil representación de la blusa transparente en los antebrazos es notable.
La obra es más informal y personal. Los contrastes entre luz y oscuridad crean un retrato íntimo. La mirada de su sobrina muestra su naturaleza romántica,[3] a la vez que una seguridad en sí misma. Esta profundidad psicológica intriga como pocas obras de Schwartze.
La obra mide 78 x 62 centímetros.