Retrato de Père Tanguy
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| Retrato de Père Tanguy | ||
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| Año | 1887 | |
| Autor | Vincent van Gogh | |
| Técnica | pintura al óleo | |
| Tamaño | 75 cm × 92 cm | |
| Localización |
Museo Rodin, París, | |
Retrato de Père Tanguy, pintado por Vincent van Gogh en 1887, es una de sus tres pinturas retratando a Julien Tanguy. Los tres trabajos muestran la progresión en el estilo artístico de Van Gogh después de su llegada a París. El primero es sombrío, y tiene una composición sencilla. El segundo introduce las impresiones japonesas propiedad de Van Gogh. El último y más adelantado en estilo, integra el elemento japonés, entonces una fuerte influencia en la comunidad artística parisina de vanguardia, con habilidad y color impresionista. Esta pintura transmite el sentimiento de serenidad que Van Gogh busca para él. Esta última pintura de Tanguy se encuentra en el Museo Rodin, París.
En 1886, Van Gogh dejó los Países Bajos para nunca regresar. Se traslada a París para vivir con su hermano Theo, que era marchante de arte. Vincent se introdujo en París como un hombre tímido y sombrío. Si bien su personalidad nunca cambiaría, entonces emergió artísticamente en lo que un crítico describió como un "pájaro cantando".[1] A pesar de que Van Gogh había sido influido por los grandes maestros en los Países Bajos, ir a París significaba quedar expuesto a los impresionistas, simbolistas, puntillistas, y el arte japonés. Su círculo de amigos incluiría a Camille Pissarro, Henri de Toulouse-Lautrec, Paul Gauguin, Émile Bernard, Paul Signac, y otros. Las obras de los grabadores japoneses Hiroshige y Hokusai influenciaron en gran medida a Van Gogh, tanto por el tema como el estilo de patrones planos de colores sin sombra. En los dos años de 1886 a 1888 que trabajó en París, Van Gogh exploró variados géneros, creando su estilo propio único.[1]
La pintura
La pintura de colores brillantes y el tema seguro representan un cambio en la actitud de Vincent.[2][3] Van Gogh llamó a su uso de colores brillantes "gimnasia" que a través de la experimentación creó gran profundidad, la armonía y el equilibrio en su trabajo.[3][4] La pintura contiene un fondo de las impresiones japonesas de Van Gogh que eran vendidas en la tienda Tanguy.[3] En la parte superior tras el sombrero de Tanguy esta el Monte Fuji; actores de Kabuki comparten la pared con los cerezos en flor.[3][4][4]
Las pinturas japonesas representan la búsqueda de Van Gogh de la serenidad, lo cual describe en una carta a su hermana durante este periodo, "Teniendo gran parte de esta serenidad posible, a pesar de que se sabe poco - nada - por cierto, es tal vez un mejor remedio para todas las enfermedades que todas las cosas que se venden en la farmacia."[2][3] En un esfuerzo por capturar la serenidad en su pintura, Van Gogh pinta a Tanguy con una calma, naturalmente contemplativa. La historiadora del Simbolismo Naomi Maurer lo describe como teniendo la "tranquilidad icónica de Buda."[3]
Van Gogh murió en 1890, y Tanguy cuatro años después. Seguidamente a la muerte de Tanguy, su hija vendió el Retrato de Père Tanguy al escultor Auguste Rodin.[5] El Retrato de Père Tanguy, anteriormente en la colección personal de Rodin, esta en la colección permanente en Museo Rodin de París.[6]