Revolución egipcia de 1919
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| Revolución egipcia de 1919 | ||
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| الثورة المصرية عام 1919 | ||
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Estación de Ramses en El Cairo durante las protestas | ||
| Contexto del acontecimiento | ||
| Fecha | 1919 | |
| Sitio |
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| Impulsores | Pueblo egipcio y sudanés | |
| Motivos | Imperio británico; Primera Guerra Mundial | |
| Influencias ideológicas de los impulsores | nacionalismo egipcio | |
| Gobierno previo | ||
| Gobernante | Jedive Husain Kamil | |
| Forma de gobierno | Sultanato de Egipto (Colonialismo británico) | |
| Gobierno resultante | ||
| Gobernante | Fuad I de Egipto | |
| Forma de gobierno |
Independencia de Egipto Reino de Egipto Monarquía Constitucional | |
| Pérdidas | ||
| Lesiones | 1.600 | |
| Muerte(s) | 800 | |

La revolución egipcia de 1919 (الثورة المصرية عام 1919) fue una revolución nacional contra la ocupación británica (iniciada en 1882)[1] de Egipto y Sudán. Fue llevada a cabo por egipcios y sudaneses de todo el sultanato y de diferentes clases sociales. Se caracterizó por ser una revolución transversal en el sentido que paralizó todos los estratos de la administración y la vida civil, desde los estudiantes hasta los fellahin (campesinos), pasando por las mujeres de la aristocracia y las trabajadoras urbanas.
La revolución desencadenó en la independencia de Egipto en 1922 como el Reino de Egipto y la creación de una nueva Constitución en 1923. Sin embargo, los británicos se negaron a conceder la independencia a Sudán hasta 1956 ni a retirar sus fuerzas sobre el canal de Suez, factores que erosionaron las relaciones anglo-egipcias en las décadas siguientes hasta la revolución egipcia de 1952.
La revolución egipcia de 1919 se da en el periodo de ocupación británica de Egipto, entre 1882 (cuando el Imperio británico inició una ocupación militar del territorio) y 1922 (cuando se obtuvo la independencia). Durante la ocupación militar de 1882, Egipto era nominalmente una provincia autónoma del Imperio Otomano gobernada por el Jedive, pero administrada de facto por el Cónsul General británico.
Sin embargo, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, el Imperio británico quiso asegurar su dominio sobre Egipto en razón de su papel estratégico tras la entrada de Turquía en la guerra. El 18 de diciembre, Reino Unido decide unilateralmente romper los lazos que unían a Egipto con el Imperio Otomano y declararlo un protectorado de derecho.[2] Decidieron así que el Jedivato de Egipto se convirtiese en el Sultanato de Egipto y fuese declarado un protectorado británico para acabar así con la soberanía nominal del Imperio Otomano en Egipto, que consideraba una provincia.[2]
Los británicos prometieron no entrometer a Egipto en la Gran Guerra aunque no lo cumplieron. El cambio de nomenclatura (de Jedive a Sultán), pretendía simbolizar una liberación pero en la práctica, esto sometió a Egipto a un control imperial bajo la ley marcial.[3] El país se convirtió en un centro de maniobras de guerra y en el cuartel general británico para sus operaciones en Oriente Medio y el Norte de África. Entre 1914 y 1918 se produjo el alistamiento forzoso de más de un millón y medio de egipcios al ejército británico, se asentaron numerosas bases militares y se requisaron edificios, suministros e infraestructuras para afrontar la guerra. La presencia de cientos de miles de tropas, tuvo consecuencias devastadoras para la economía local. Por un lado, los precios de los alimentos básicos y textiles se dispararon, afectando desproporcionadamente a las zonas urbanas y rurales. Y por el otro lado, la restricción forzosa del cultivo de algodón para priorizar cereales, alteró los ciclos agrícolas tradicionales.[4] Cabe destacar que la participación campesina en 1919 no solo fue un acto de nacionalismo, sino una respuesta a una crisis de subsistencia.[5]
El descontento rural se agravó por el reclutamiento masivo al Cuerpo de Trabajo Egipcio (Egypcian Labour Corps - ELC). Más de medio millón de egipcios, en su mayoría campesinos del Alto Egipto, fueron reclutados para servir en distintos frentes de guerra; aunque el alistamiento fuese inicialmente voluntario, a partir de 1917 la escasez de mano de obra dio lugar a una coerción sistemática por parte de la administración británica, en condiciones infrahumanas. [6] El retorno de estos hombres actuó como catalizador político, ya que no solo trajeron historias de sufrimiento, sino también nuevas ideas sobre organización colectiva y huelgas.
Eventos claves en el inicio del conflicto
La protesta estudiantil
El levantamiento revolucionario comenzó el 9 de marzo de 1919 con manifestaciones organizadas por estudiantes de la Universidad de El Cairo y alumnos de Al-Azhar. Estas protestas pacíficas exigían la liberación de sus líderes como Zaghlul. Se unieron trabajadores tanto de otras ciudades como del campo y comenzaron a bloquear líneas de tranvía y ferrocarriles. Los soldados británicos respondieron con violencia, causando las primeras muertes de la revolución.
A mediado de marzo, la revolución se extendió a las provincias y El Cairo acabó paralizado por huelgas generales y corte de comunicaciones. Se atacaron comisarías, cortaron los cables del telégrafo y vías de comunicación británicas. La respuesta británica fue brutal y se ordenó el bombardeo de aldeas y ametrallas a manifestantes.
La República de Zifta
La proclamación de la República de Zifta, marcó un antes y un después en Egipto. El intento de autogobierno revolucionario en la ciudad de Zifta, ciudad situada en la gobernación de Gharbia (a orillas del Nilo), fue un acto de desafío audaz. El 18 de marzo de 1919, bajo el liderazgo de un estudiante de Derecho llamado Youssef El-Guindi, se declaró la independencia de Zifta del Imperio británico y del Sultanato. En colaboración con notables, estudiantes y trabajadores, fueron tomando edificios como comisarías y puntos estratégicos como el puente metálico sobre el Nilo (también llamado "Puente Francés") para que las tropas británicas no pudiesen pasar. Los rebeldes se atrincheraron y cerraron el acceso ferroviario y por carretera a la ciudad. Esta independencia aproximadamente diez días ya que fue suprimida de forma violenta por las tropas australianas del ejército británico.[7] Este evento demostró la capacidad de autoorganización local y un intento que desafió la legitimidad de la ocupación británica y del sultanato egipcio.
Protestas y revolución
Las élites nacionalistas egipcias estaban descontentas con la ocupación británica y la involucración no deseada en la Gran Guerra, y esta insatisfacción se extendió a todas las clases sociales en Egipto y Sudán, creando una efervescencia política.[5] Además, los británicos hicieron creer que el Sultanato y el protectorado eran fórmulas temporales que serían revertidas una vez acabase la guerra, lo que no sucedió.

El fin de la Primera Guerra Mundial y los "Catorce Puntos" del presiente estadounidense Woodrow Wilson (enero 1918) conllevó una ola de optimismo. El principio de "autodeterminación de los pueblos" resonó profundamente en Egipto ya que se interpretó no solo como unas promesa aplicable a Europa sino también a las colonias.
El 13 de noviembre de 1918, apenas unos días después del armisticio de la Primera Guerra Mundial, una delegación de activistas nacionalistas egipcios liderados por Saad Zaghlul pidieron al Alto Comisionado Reginald Wingate acabar con el protectorado británico en Egipto y Sudán y tener representación egipcia en la Conferencia de Paz de París de 1919.
Saad Zaghlul (سعد زغلول) era un político egipcio de principios del siglo XX, una gran figura en el nacionalismo egipcio que llegó a convertirse en primer ministro en 1924. Fue líder del partido Wafd, un partido nacionalista de corte liberal que abogaba por la independencia de Egipto y el fin del mandato británico.[8]
Tanto Zaghlul como el partido Wafd gozaban de gran popularidad entre la población egipcia y apoyaban la petición del fin de protectorado británico.
La respuesta británica fue no solo despectiva: el Foreign Office le negó a Zaghlul el reconocimiento como representante del pueblo egipcio y le prohibió viajar. La petición presentada por Zaghlul y el Wafd fue rechazada. Ante esta situación, el Wafd puso en marcha una campaña nacional de recolección de firmas (tawkilat) con el objetivo de demostrar su legitimidad soberana y su respaldo popular en todo el país. Tanto él como gran parte de la delegación que la promovió fueron detenidos y enviados al exilio en Malta en marzo de 1919.
Sin embargo, el objetivo del exilio era eliminar el movimiento pero esta decisión desató grandes enfrentamientos y episodios de violencia. En efecto, su detención y exilio incendiaron las clases populares, que ya venían gestionando un movimiento de base no violento desde hacía meses. Entre marzo y julio de 1919 se produjeron una serie de protestas diarias por todo Egipto y Sudán en las que más de 800 personas perdieron la vida, 1.600 fueron heridas, ardieron pueblos enteros y se perdieron grandes infraestructuras.[9] Tras la guerra, el Wafd y sus seguidores organizaron campañas de agitación contra el colonialismo británico y en favor de la autodeterminación de los pueblos.
Actores sociales y estructura de la Revolución
En las protestas participaron ciudadanos de todas las clases sociales: estudiantes, artesanos, trabajadores, élites y líderes religiosos.
La effendiyya: los intelectuales y burócratas
El término effendiyya se refiere a la clase media urbana educada (funcionarios, abogados, maestros, estudiantes y periodistas). Su descontento surgió del estancamiento de su ascenso profesional provocado por la ocupación británica. En ese contexto, los effendis asumieron el papel de ideólogos y organizadores tácticos de la revolución. Fueron ellos quienes produjeron la cultura impresa nacionalista y organizaron comités de huelga en los ministerios. Esto sirvió para crear un enlace directo entre los dirigentes del Wafd y las clases populares. Su vestimenta distintiva se convirtió en el uniforme nacionalista moderno. Estaba compuesta por el traje occidental (badla) y el tarbush. [10]
Los fellahin: campesinos mobilizados

Habitualmente, los campesinos eran pacíficos y pasivos con respecto a la política egipcia. No obstante, fueron los protagonistas de la fase más violenta e incontrolable de la revolución. Su frustración surgía de la situación económica del país. Cortaron líneas ferroviarias y telegráficas con el fin de detener las tropas británicas que extraían de alimentos y realizaban reclutamientos forzosos hacia los frentes de guerra.[11]
La unión entre la Cruz y la Media Luna
La unificación simbólica y empírica de musulmanes y coptos reveló la capacidad religiosa de resistencia. El objetivo de la administración británica en lo que respeta la religión, fue instrumentalizar a la minoría copta como contrapeso frente a la mayoría musulmana, en una lógica clásica de “divide y vencerás”. Sin embargo, en 1919 dicha estrategia se desmoronó. Apareció como bandera y símbolo de unión, la media luna abrazando la cruz.

Líderes religiosos como el sacerdote copto Qommos Sergius predicaron la resistencia desde el púlpito de la mezquita de Al-Azhar, mientras que jeques musulmanes como Mustafa al-Qayati hicieron lo propio en iglesias coptas. En el plano político, esta unidad se manifestó en la figura de Makram Ebeid, secretario general del Wafd, quien desempeñó un rol clave en la conducción del partido y compartió el exilio con Zaghlul, desafiando la estrategia colonial de dividir a la población por líneas sectarias.
El papel transformador de la Mujer
Cabe destacar la importancia de la participación de las mujeres, como Safia Zaghlul (1876-1946), esposa de Saad Zaghlul que coordinó estrategias y emitió comunicados de resistencia. Y Huda Sharawi (1879-1947) que acabó convirtiéndose en una de las principales voces del feminismo egipcio del siglo XX.

El 16 de marzo de 1919, las calles de llenaron de cientos de mujeres de clase alta protestando contra la violencia británica y el exilio de sus líderes. Marcharon hacia las embajadas extranjeras y los cuarteles británicos. En uno de los encuentros con los soldados británicos que intentaban bloquearle el paso, Shaarawi gritó: "¡Déjame morir para que Egipto tenga una Edith Cavell!".[12] Además, creó el Comité Central de Mujeres del Wafd[13] en 1920 en la que se institucionalizó la participación política femenina, la organización de boicots a productos británicos y el mantenimiento de redes de comunicación y financiación. Además, fundó la Unión Feminista Egipcia tres años más tarde.
Paralelamente, surgieron figuras más radicales y democrática como Munira Thabit que utilizó la prensa como herramienta de lucha, fundando los periódicos L'Espoir (en francés) y Al-Amal (en árabe), ambos significando "Esperanza". A diferencia de la postura más conservadora del Wafd, Thabit exigió explícitamente en sus columnas no solo la independencia nacional, sino también derechos políticos plenos y el sufragio femenino, criticando a menudo la marginación de las mujeres en la Constitución de 1923 tras su participación activa en la revuelta.[14]
Dimensión regional: la revuelta en Sudán
Las noticias del levantamiento de 1919 tuvieron un eco profundo en Sudán (entonces bajo el Condominio anglo-egipcio). La ciudadanía sudanesa vio el nacionalismo egipcio como un modelo y un aliado indispensable para su propia liberación.[15]
Inspirados por los eventos en El Cairo y la llamada a la "Unidad del Valle del Nilo" (Egipto y Sudán como un solo Estado), los nacionalistas sudaneses Ali Abd al-Latif y Obaid Han Al-Amin fundaron en 1924 la Liga de la Bandera Blanca (Jam'iyyat al-Liwā' al-Abyaḍ). La tensión estalló en noviembre de ese mismo año tras el asesinato del Gobernador Sir Lee Stack en El Cairo.[15] Los británicos ordenaron la evacuación de los soldados egipcios de Sudán. No obstante, un batallón sudanés, leal a la idea de unidad, se amotinó para unirse a los egipcios y resistir la orden. Paralelamente, las tropas egipcias se sometieron a la orden de evacuación (bajo presión del rey Fuad), dejando a los rebeldes sudaneses solos frente a las tropas británicas. Ali Abd al-Latif fue encarcelado y los británicos separaron todo tipo de conexión entre los dos países.