Rivalidad marcial entre Kodokan y Totsuka

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Estatua de Jigoro Kano en el Instituto Kōdōkan.

La rivalidad entre el Instituto Kodokan de judo y la rama Totsuka de la escuela de jujutsu Yoshin Koryū sucedió en la década de 1880 durante la Restauración Meiji en Japón. Se compuso de varios desafíos y torneos, y concluyó en el decline de las escuelas tradicionales de jujutsu y el alzamiento del judo como arte marcial institucionalizada del Japón imperial. Estos eventos no están libres de controversia debido a la escasez e inconsistencia de algunas fuentes historiográficas, pero se les considera una parte vital de la historia del judo por las consecuencias que trajeron para dicho arte.[1][2][3][4]

Kano a la edad de 28.

La escuela Yoshin-ryū, más específicamente la rama fundada por Hikosuke Totsuka, había sido considerada la escuela tradicional o koryu de jujutsu más influyente y poderosa de Japón desde el final del período Bakumatsu en 1868. Aunque operaba desde la prefectura de Chiba, tenía su principal campo de operaciones en Tokio, donde mantenía 3.000 aprendices sólo en el centro urbano.[1] En contraste, la escuela Kōdōkan no nació hasta 1884, en medio del apogeo de Totsuka, cuando un practicante de los estilos Kitō-ryū y Tenshin Shinyō-ryū llamado Jigoro Kano decidió fundar su propia arte marcial, el judo. La creciente popularidad de esta escuela devino pronto en una fuente de conflicto con el resto de agrupaciones nacionales de jujutsu, que veían el nuevo estilo de Kano como una amenaza a su hegemonía y un adulteramiento modernista de sus tradiciones marciales.[1]

El primer contacto entre Kano y la Totsuka Yoshin-ryū había sucedido en realidad antes de la existencia del instituto Kōdōkan, concretamente cuando Kano estudiaba en la Universidad de Tokio y era un mero aprendiz de jujutsu. Según parece, durante una exhibición de este arte dada por la Yoshin-ryū en 1880 por Hidemi Totsuka (a sazón hijo de Hikosuke), Kano abandonó su asiento en las gradas y solicitó unirse al randori a fin de probar sus propias habilidades en la materia. Sin embargo, Kano fue dominado durante todo el combate, viéndose zarandeado por su oponente sin lograr aplicarle una sola técnica. Aunque consiguió igualmente evitar una derrota aplastante, lo cual le valió los halagos de Hidemi, la experiencia supuso una humillación para Kano y una nueva fuente de motivación para trabajar en sus técnicas.[2] Todo el evento fue presenciado por el Dr. Erwin Balz, por entonces un asociado de la escuela Totsuka, el cual describió a otros estudiantes de Tokio probando suerte junto con Kano y encontrándose con un resultado similar.[1]

Kano terminó su aprendizaje y fundó en 1882, su propia escuela, Kodokan, popularmente llamada "Kano-ryū" o "Kodokan-ryū" por otras facciones.[3] Al poco tiempo, como era costumbre, Kano y sus primeros seguidores se encontraron sometidos a la práctica del dojoyaburi, por la cual otros artistas marciales llegarían para desafiarles a luchar. Esta costumbre daba como resultado combates llamados taryujiai (他流試合 taryujiai?, "shiai de diferente estilo"), que contaban con pocas reglas deportivas y de los que dependía el honor de cada escuela.[2] Como ya se ha mencionado, la oposición de la comunidad de jujutsu no provenía sólo de una simple rivalidad deportiva, sino también de su desconfianza hacia las ideas modernas y extranjeras incorporadas por Kano al judo, así como su rol como educador e intelectual, que creían poco apto para un marcialista.[3] Al escribir sobre este período, Kano contaba que "parecía como si la Kōdōkan tuviera que enfrentarse a todo Japón".[2] Sin embargo, la organización de Totsuka se convertiría en su mayor oponente.

Primeros desafíos

Tsunejiro Tomita en sus últimos años.

Según las crónicas del yudoca Tsunejiro Tomita y su hijo Tsuneo, el primer combate entre uno de los suyos y un jujutsuka Yoshin-ryū fue en 1885. Daihachi Ichikawa, un maestro del estilo Tenshin Shinyō-ryū afiliado a la Totsuka, había abierto un dojo en Tokio, por lo que Kano y seis de sus seguidores se personaron para presentar sus respetos. Allí entrenaron y practicaron randori con los discípulos de Ichikawa, y en esto destacó Shiro Saigo, el más hábil de los judocas, que derribó a todos sus oponentes con facilidad pese a su pequeño tamaño.[3] Probablemente para devolver el golpe, Ichikawa visitó la Kodokan poco después, haciéndose acompañar por Matsugoro Okuda y Morikichi Otake de la Totsuka Yoshin-ryū. El trío demandó celebrar un combate de desafío, y aunque Kano se hallaba ausente y no podía sancionarlo, Saigo y Tomita accedieron a participar. Saigo luchó contra Okuda y, a pesar de la nueva desventaja de peso, lo proyectó una y otra vez por koshi nage y deashi barai antes de rematarlo con yama arashi.[4][5] Okuda sufrió una conmoción por el último impacto y se tuvo que traer una camilla para sacarle.[5] A pesar de la victoria, Kano no se mostró complacido al enterarse del incidente, ya que creía que sus aprendices habían obrado sin premeditación.[4]

En 1886, se abrió otro dojo de la Tenshin Shinyō-ryū en Tokio, esta vez bajo la propiedad del maestro Magoroku Hachitani. Kano tampoco pudo estar presente, pero envió a Tomita, Takisaburo Tobari y otros miembros del instituto Kodokan para hacer la visita de rigor. Sin embargo, cuando Tomita estaba entrenando con Mamoru, el hijo adolescente de Magoroku, un artista marcial de la Ryoi Shinto-ryū llamado Hansuke Nakamura se acercó para exigirle una lucha.[3] Nakamura trabajaba como instructor de lucha cuerpo a cuerpo de la policía de Tokio y solía entrenar en la Totsuka en sus ratos libres, y por ello tenía motivos para buscar venganza en su nombre por las derrotas sufridos. Tomita se describe en las fuentes como atemorizado por esta irrupción, ya que Nakamura era mucho más voluminoso que él y su reputación le precedía, pero decidió aceptar el reto con la idea de que no sería tan deshonroso perder como tratar de rehuir la lucha.[3] Cuando empezó el combate, jugándose el todo por el todo, Tomita se lanzó agresivamente a por un tomoe nage y consiguió catapultar a un sorprendido Nakamura, repitiendo el movimiento dos veces antes de que su oponente se recuperase y lo bloquease. Tomita intentó inmediatamente un ouchi gari, que falló, y un hiza guruma, que acertó, pero Nakamura tiró de él y lo arrastró a ras de lona, donde intentó aprisionerlo bajo kami-shiho-gatame. El yudoca lo había visto venir, empero, y consiguió cerrar una estrangulación de solapa o gyaku-juji-jime desde debajo de Nakamura. El jujutsuka empezó a mostrar signos de hipoxia, por lo que Hachitani intervino y detuvo el combate antes de que cayera inconsciente.[3][4] Esta nueva victoria del Kodokan se propagó con aún mayor rapidez que las anteriores dada su naturaleza inesperada.[3]

El último duelo fue abordado historiográficamente por un aprendiz de Nakamura, Kazuo Ishibashi, que habló de él en sus memorias. Según parece, Nakamura declaró haber subestimado completamente a Tomita, y su derrota ante él le empujó a dejar de beber y someterse a un arduo entrenamiento con miras a tener una revancha.[6] En cualquier caso, a esto le siguió por fin un rasgo de venganza por parte de la escuela Totsuka, ya que uno de sus miembros, Taro Terushima, dominó al yudoca Sumitomo Arima en el dojo de Ichikawa unos meses más tarde.[6]

Torneos policiales

Con posterioridad

Referencias

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