Río Nuevo (Argentina)
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| Río Nuevo | ||
|---|---|---|
| Ubicación administrativa | ||
| País | Argentina | |
| Cuerpo de agua | ||
| Longitud | 20 kilómetros | |
Río Nuevo es un curso fluvial de la Provincia de San Luis, Argentina, que se formó en 1985 de forma repentina[1] a raíz de los efectos de la desforestación, el cambio climático y el uso de agroquímicos en los campos.[2]

La formación fue repentina, de la noche al día, sin que lloviera y en una zona donde no había existido ríos desde hacía más de 20.000 años[1] hasta que en la década de 1980, entre las provincias argentinas de San Luis y Córdoba, se formaron hasta seis cauces nuevos, destacando por su gran tamaño el que fue bautizado como Río Nuevo, en el centro de San Luis, desconcertando a científicos y preocupando a ecologistas y agricultores desde entonces. Según testimonios directos del momento del suceso, relataron que “La tierra se abrió como si fuera un cañón. El agua se llevaba todo lo que tenía por delante. Cantidades enormes de tierra, árboles y césped eran arrastrados por el agua”.[3]
Al tratarse de un cauce muy dinámico, el proceso de formación sigue vivo, modificando su trayectoria. A fecha de 2017, alcanza los 20 kilómetros de longitud, 60 metros de ancho[3] y zanjones de hasta 25 metros de profundidad.[1] Posee una base entre 15 y 40 metros de arena.[2]
Problemática
Desde principios del 2000, el fenómeno avanzó a una velocidad inusitada, abriéndose paso y dejando campos partidos, cortando rutas, colapsando terrenos y destrozando los cimientos de casas vecinas. Los campos pueden llegar a desaparecer de un día para otro cuando el río moja las capas de sedimentos de hasta un metro de espesor. Además, por el tipo de sedimentos que van emergiendo, en gran parte son sales que se han acumulado durante miles de años en las capas subterráneas, dejan el suelo inutilizable para cosechar.
Durante episodios de intensas lluvias, Río Nuevo tiene un potencial destructivo elevado debido a la capacidad de movilización de grandes cantidades de barro, amenazando ciudades cercanas como Villa Mercedes. En 2005, causó cuantiosos destrozos entre los cuales se encontraban casas, animales muertos e inundaciones en más de 200.000 hectáreas,[4] echando a perder cuantiosas cosechas, además de cortar vías importantes como la Ruta Nacional 7 y la Ruta Nacional 8.[4] El hecho urgió a las autoridades a buscar planes de contingencia.