Río Querétaro

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Nacimiento Cerro el Zamorano
Desembocadura Río Lerma
País México México
Río Querétaro
Ubicación geográfica
Nacimiento Cerro el Zamorano
Desembocadura Río Lerma
Coordenadas 20°35′45″N 100°26′35″O / 20.595833333333, -100.44305555556
Ubicación administrativa
País México México
División Querétaro
Datos generales
Estado Querétaro
Presa
Tipo Río
Cuerpo de agua
Longitud 63.6 kilómetros

El río Querétaro(en español: ), anteriormente conocido como río Blanco, es un río urbano que cruza la ciudad de Querétaro, nace del Cerro del Zamorano, a través de sus 63.6 kilómetros cruza 4 municipios del Estado y termina juntando con los ríos de El Pueblito y de Juriquilla, desembocando en el Río Lerma.

Debido a la bruma que se generaba entre sus arboledas y mezquites llegó a representar un área importante de vegetación, abundancia e incluso un espacio de recreación lo cual se perdió entre las décadas de 1970 y 1980. Las generaciones de mitad del siglo XX pueden recordar su característica vegetación con migraciones de patos, garzas y otras especies de aves. Actualmente se observa un espacio asfaltado como resultado del desarrollo inmobiliario que ha cambiado el uso de suelo a zona habitacional a comercial.  Pese a que el cuerpo de agua ha sido contaminado mantiene un significado y representación dentro del estado de Querétaro, pero a su vez se ha ignorado el proceso de degradación a través de los años. Expertos en el tema resaltan la contaminación como una consecuencia de la desaparición del imaginario social, así como la pérdida de la memoria histórica.[1]

Acueducto Santiago de Querétaro

El río Querétaro es una parte fundamental de la historia del estado y especialmente para la región sur poniente, ya que desde antes de la llegada de los españoles era una fuente de vida para los habitantes, los cuales se asentaron en esta región para el desarrollo de sus pueblos.[2] Hasta la segunda mitad del siglo XX, el río Querétaro era la principal fuente de agua potable para los ciudadanos, actualmente de eso ya no queda nada. Con el aumento de la industria y a su vez el de la población, el río se ha convertido en un vertedero de desechos tóxicos, contrario a lo que fue décadas atrás, un espacio de fauna y flora nativa.[3]

El río Querétaro se encargó de abastecer a los ciudadanos de la localidad por siglos, durante la época colonial se contaban con métodos de regulación y cuidado para evitar la contaminación del río, implicando la construcción de obras que desviaran las aguas contaminadas, la ubicación de las fábricas y la entrada de animales, si estas no eran cumplidas se le incluían multas monetarias[4]

Gracias a las actividades de las industrias como obrajes, tenerías y trapiches los residuos empezaron a ser vertidos en el río dando pie a que este fuera tratado como un drenaje y provocando epidemias, por lo tanto la población se vio obligada a usar agua de manantiales o de pozos la cual no era fácil de acceder a comparación con el agua del río.[5] La queja de los habitantes por la falta de soluciones generó que el Ayuntamiento pensara en medidas alternas para la distribución del agua.

Esto implicó una redistribución del agua a las diferentes zonas de la ciudad separando el agua limpia de la sucia, sin embargo debido a esta separación vino con un discurso sobre la falta de agua en Querétaro cuando el agua limpia venía del mismo río tomada de cuenca más arriba específicamente del ojo de agua del Capulín el cual pertenecía a San Pedro en La Cañada.[6]

Aquellos dueños de los obrajes eran los que estaban principalmente interesados con un nuevo repartimiento de aguas y por lo tanto quienes daban un mayor apoyo económico para lo que concluyó en la construcción del Acueducto, su principal benefactor fue el Marqués de la Villa del Villar, aumentando las desigualdades en la población.

El crecimiento de la ciudad transcurrió en relación con este río, su cauce fue aprovechado por generaciones de queretanos que hoy recuerdan la vegetación que lo rodeaba,  las  huertas y  los sembradíos, al igual que a los  tradicionales  paseos familiares  en  canoa, los  baños  dominicales y  el acarreo  de agua  de  sus orillas, el río Querétaro tiene un sentido de pertenencia de los habitantes, todavía en 2023 la parte que atraviesa la capital del estado representa un ícono histórico e identitario, a pesar de los altos índices de contaminación.[7]

Menos de 17% de las pilas construidas eran públicas, resultando que sólo el 35% de la distribución del agua potable se repartía en fuentes públicas y más del 57% se distribuía entre particulares y órdenes religiosas.[8]

Contaminación

Saneamiento

Referencias

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