Samuel Baldwin Rogers
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Ludlow (Reino Unido)
Newport (Reino Unido)
| Samuel Baldwin Rogers | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
1778 Ludlow (Reino Unido) | |
| Fallecimiento |
6 de septiembre de 1863 Newport (Reino Unido) | |
| Sepultura | Llanfoist | |
| Nacionalidad | Británica | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Químico, metalúrgico, inventor, editor y librero | |
| Área | Siderurgia y Pudelación | |
Samuel Baldwin Rogers (1778 - 6 de septiembre de 1863)[1] fue un librero, panfletista, editor, filósofo… y también un químico y metalúrgico galés. Comenzó su carrera en Chepstow al fundar una pequeña librería, antes de trabajar ocasionalmente en varias fábricas de hierro y acero en Gales. Allí adquirió cierta cultura científica y sugirió numerosos proyectos técnicos. Uno de los pocos que se llevó a cabo consistió en una mejora del horno de pudelado de Henry Cort. Este invento, si bien supuso un paso decisivo en la generalización del proceso de pudelado, no enriqueció a su inventor.[1]
Entusiasmado con los últimos avances técnicos, Rogers publicó una serie de folletos, la mayoría publicados en la Mining Railway and Commercial Gazette. Ya en 1815, recomendó la construcción de una red ferroviaria de 1000 millas de longitud que interconectara Inglaterra y Gales.[nota 1] Más adelante propuso la construcción de una línea ferroviaria transcontinental de 10 000 millas (16 100 km) entre Londres y Cantón. Pensaba que así «las bendiciones de la civilización se extenderían por la toda la Tierra», y garantizaba un retorno de la inversión del 7 % anual. En 1845 presentó sus argumentos sobre el interés de un enorme puente ferroviario en la desembocadura del río Severn, que uniría Inglaterra y Gales.[2]
En 1820 dejó Gales para instalarse en Londres, donde permaneció durante diez años, período en el que publicó 7 artículos anónimos en el Monmouthshire Journal. Durante los siguientes 30 años, se expresó con frecuencia de esta manera, o adoptando varios seudónimos.[3]
En 1841, instó a los productores de carbón a construir una red de iluminación de gas «desde Cardiff a Londres, vía Gloucester» empleando un nuevo método de distribución.[2]
Autodidacta, presentando la generalización de los últimos avances técnicos como medio de lucha contra la pobreza, la vagancia, el crimen y otras lacras de la sociedad,[2] y sus panfletos quedaban muy lejos del lenguaje de los empresarios. A menudo les reprochaba su falta de cultura científica, que les hacía reacios a innovar. Al no tener forma de avanzar en sus ideas, todavía se le considera un pensador original.[3]