El principal monumento histórico de la localidad es el Templo de San Diego de Alcalá, de origen colonial y dedicado a su epónimo y santo patrón. Esta fue conocida originalmente solo por el término San Diego, hasta que hacia 1930 adquirió el nombre actual.[5]
San Diego de Alcalá tuvo notoriedad, en los medios de comunicación en México, debido al caso ocurrido el 21 de julio de 1983. Una patrulla de la policía municipal de Chihuahua abandonó, en la carretera que une a San Diego con la Carretera Federal 45, a nueve enfermos mentales recogidos de las calles de la ciudad de Chihuahua y con la intención de que murieran de sed e insolación en el desierto; sin embargo, siete lograron sobrevivir y fueron localizados por conductores en la misma carretera federal 45 el día 24 de julio siguiente, para posteriormente ser ubicados los cuerpos de los dos enfermos que perdieron la vida. Consecuentemente, estalló un escándalo en la opinión pública. El entonces presidente municipal de Chihuahua, Ramiro Cota Martínez, negó cualquier conocimiento del hecho, lo mismo que el director de Seguridad Pública municipal. Se señaló a un oficial de barandilla y al alcaide de la cárcel municipal como autores del hecho, aunque a su vez estos declararon solo haber seguido órdenes superiores; finalmente, las averiguaciones no determinaron a ningún culpable.[6][7]