Sangre de cordón umbilical
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La sangre del cordón umbilical es la sangre que queda en la placenta y en el cordón umbilical después del nacimiento del bebé. Es usada principalmente para tratar trastornos hematopoyéticos y genéticos ya que contiene células madre.
La sangre del cordón umbilical se compone de todos los elementos que se encuentran en la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas.[1] Su diferencia radica en su cantidad de componentes; por ejemplo, la sangre del cordón umbilical contiene un mayor número de células NK, y una cantidad más baja de células T con una mayor proporción de células T inmaduras.[2] Sin embargo, lo que más interesa es que la sangre del cordón umbilical también contiene varios tipos de células madre y progenitoras, principalmente células madre hematopoyéticas.[1][2][3] Algunos tipos de células madre no hematopoyéticas también están presentes en la sangre del cordón umbilical, por ejemplo, las células madre mesenquimales, sin embargo, están presentes en números mucho más bajos que en la médula ósea del adulto.[2][3] Las células progenitoras endoteliales y las células madre adultas multipotentes no restringidas están presentes en la sangre del cordón umbilical.[3] Las células madre que se encuentran en la sangre del cordón umbilical a menudo se confunden con las células madre embrionarias; a diferencia de estas, las células madre del cordón umbilical son todos tipos de células madre adultas, tienen un linaje restringido y no son pluripotentes.[3][4][5]
Usos médicos
Así como se usa el trasplante de células madre hematopoyéticas se usa la sangre de cordón umbilical para reconstituir la médula ósea después de la quimioterapia y/o radioterapia. Usado para tratar varios cánceres de la sangre y para diversas formas de anemia.[6][7] Su nivel de eficacia es similar.[6]
Efectos adversos
Los efectos adversos son similares al trasplante de células madre hematopoyéticas como la enfermedad de injerto contra huésped y el riesgo de infección grave mientras se reconstituye el sistema inmunitario.[6] Para asegurar que ocurra la menor cantidad de complicaciones durante el trasplante se debe evaluar al injerto; específicamente produzca tanto neutrófilos como plaquetas.[8] El proceso de producción de neutrófilos y plaquetas después del trasplante demora más que en el trasplante de células madre hematopoyéticas.[8] En muchos casos, la implantación de injerto depende de la dosis celular o la cantidad de células madre obtenidas en la muestra de sangre.[8] Se encontró que hay aproximadamente un 10% menos de células madre en la sangre del cordón umbilical que en la médula ósea.[9][8] Por lo tanto, se debe obtener una cantidad suficiente de sangre del cordón umbilical para recolectar la dosis celular adecuada, sin embargo, esta cantidad varía de un bebé a otro. Dado que esta área es reciente, todavía hay muchas investigaciones que deben completarse. Por ejemplo, aún se desconoce cuánto tiempo se puede congelar la sangre del cordón sin perder sus efectos beneficiosos.[8]
El uso de la sangre del cordón umbilical presenta una menor incidencia de efectos adversos si lo comparamos con el trasplante de células madre hematopoyéticastradicional, pese a tener los requisitos de compatibilidad HLA menos estrictos.[6]
Recogida y almacenamiento
Hay varios métodos para recoger la sangre del cordón umbilical. El más usado en la práctica clínica es la "técnica cerrada", que es similar a las técnicas estándar de recolección de sangre. Con este método, el técnico canula la vena del cordón umbilical previamente cortada con una aguja que está conectada a una bolsa de sangre, luego la sangre del cordón umbilical fluye a través de la aguja hacia la bolsa. En promedio, la técnica cerrada permite la recolección de aproximadamente 75 ml de sangre del cordón umbilical.[10] La sangre recolectada del cordón umbilical se criopreserva y luego se almacena en un banco de sangre del cordón umbilical para futuros trasplantes. La extracción de sangre del cordón umbilical se suele agotar de glóbulos rojos antes de la criopreservación para garantizar altas tasas de recuperación de células madre.[11]
Historia
La presencia de sangre en la cavidad umbilical es conocida desde los primeros tiempos, sin embargo su primer uso de efectivo se realizó en 1988. El primer trasplante exitoso de sangre del cordón umbilical (TCC) se realizó en 1988 en un niño con anemia de Fanconi.[6] Los primeros esfuerzos para usar el trasplante de sangre de cordón umbilical en adultos registraron una tasa de mortalidad de alrededor del 50%, debido en parte al procedimiento que se realiza en personas muy enfermas, pero quizás también debido al lento desarrollo de las células inmunitarias del trasplante.[6] Para 2013, se ha realizado 30 000 trasplantes de sangre de cordón umbilical y los bancos tenían alrededor de 600 000 unidades de sangre del cordón umbilical.[7]