Sanidad en Melilla
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La sanidad en Melilla comprende el conjunto de servicios sanitarios —públicos y privados— destinados a la atención, prevención y promoción de la salud de la población de la Ciudad Autónoma de Melilla (España), territorio situado en el norte de África. Forma parte del Sistema Nacional de Salud (SNS) y se rige por los principios de universalidad, equidad y gratuidad en el punto de uso.
El sistema sanitario melillense presenta características singulares derivadas de su condición extrapeninsular, su reducida extensión territorial, su elevada densidad de población y la ausencia de transferencias autonómicas plenas en materia sanitaria, lo que implica una gestión directa por parte del Estado.

La sanidad en Melilla ha estado históricamente vinculada a su condición de plaza militar estratégica y a su ubicación en el norte de África. Desde la conquista de la ciudad en 1497, la asistencia sanitaria se organizó principalmente alrededor de hospitales y servicios médicos militares, destinados principalmente a las tropas, mientras que la población civil contaba con recursos limitados.[1]
Entre los primeros hospitales destacan el Hospital de la Plaza de los Aljibes (siglo XVI), destinado a soldados y enfermos de la ciudad; el Hospital y Botica de San Francisco (1665–siglo XVIII), con quirófano y botica; y el Hospital del Rey (1758–1929), con capacidad para 160–200 pacientes, que funcionó como centro principal de atención durante los siglos XVIII y XIX. Estos centros atendían tanto a la población civil como militar, aunque con recursos limitados y dificultades en periodos de conflicto.[2]


Durante la guerra de Melilla, el 27 de julio de 1909 tuvo lugar el Desastre del Barranco del Lobo, en el que las tropas españolas sufrieron graves bajas frente a las fuerzas rifeñas. Este episodio puso de manifiesto las insuficiencias de la sanidad militar y civil y evidenció la necesidad de mejorar la infraestructura hospitalaria y la preparación del personal médico.[3]
Entre 1910 y 1920, en el contexto de las campañas en el Rif y la Primera Guerra Mundial, se ampliaron los hospitales de la ciudad para atender a la población civil y militar. Entre ellos se encontraban el Hospital Militar de Melilla (“Docker”), creado en 1910 con capacidad para más de 280 camas; el Hospital de Alfonso XIII, hospital de referencia para civiles y militares; el Hospital General Jordana (1913–1931), centrado en enfermedades infecciosas; el Hospital Indígena, creado para la población local; el Hospital Central (civil); así como diversas enfermerías improvisadas en cuarteles y otros edificios durante crisis sanitarias. Tras el Desastre de Annual (1921), se creó también el Hospital de la Cruz Roja para aliviar la saturación hospitalaria.[4]
Durante estos conflictos destacó el médico militar Fidel Pagés (1886–1923), inventor de la anestesia epidural moderna, denominada en su tiempo “anestesia metamérica”. Pagés sirvió en el Hospital Militar de Melilla, atendiendo a los heridos y mejorando las técnicas quirúrgicas. Su trabajo permitió avances en cirugía y anestesia, y se le considera precursor de la anestesia epidural actual.
Durante el Protectorado español (1912–1956), Melilla reforzó su papel como centro sanitario regional. Se ampliaron hospitales militares y civiles y se implementaron programas de vacunación y campañas de control de enfermedades como malaria y cólera, consolidando la sanidad civil y preparando la ciudad para atender a una población creciente y a las crisis sanitarias derivadas de los conflictos en el Rif.[5]
Con la Constitución Española de 1978 y la Ley General de Sanidad de 1986, Melilla se integró plenamente en el Sistema Nacional de Salud, garantizando la cobertura universal, aunque la gestión administrativa permaneció en manos del Estado.
En la segunda mitad del siglo XX y en el XXI, la ciudad ha contado con hospitales modernos que reflejan la evolución de su sistema sanitario. Destacan el Hospital Comarcal de Melilla (1988–2025), que fue el principal hospital público hasta su sustitución; y el Hospital Universitario de Melilla (HUME) (2025–presente), con 265 camas, tecnología avanzada y una amplia cartera de servicios, que ha permitido reducir las derivaciones fuera de la ciudad.
En conjunto, la historia hospitalaria de Melilla refleja la transición de una red sanitaria centrada en el ámbito militar y colonial hacia un sistema moderno integrado en la sanidad pública española, capaz de ofrecer atención completa a la población civil y militar, con cobertura primaria, especializada y hospitalaria.[6]
Organización y gestión
Sistema público
El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), dependiente del Ministerio de Sanidad, gestiona los recursos humanos, los centros de salud y los hospitales de Melilla. Los residentes tienen derecho a la atención sanitaria pública con cobertura completa, incluyendo urgencias, atención primaria, especializada y hospitalización.[7]
Planificación y financiación
La financiación del sistema sanitario en Melilla proviene principalmente de fondos estatales, con partidas específicas para infraestructuras, recursos humanos y programas preventivos. Entre 2020 y 2025 se destinaron más de 50 millones de euros a la modernización de centros de salud y a la digitalización de la historia clínica.[8]
Coordinación interterritorial
Melilla mantiene convenios con hospitales de la Andalucía peninsular para derivaciones en casos de alta complejidad que no pueden atenderse localmente.[9]
Atención sanitaria
Atención primaria
Los centros de salud ofrecen medicina familiar, pediatría, enfermería, vacunación, atención domiciliaria y gestión de enfermedades crónicas. INGESA ha implementado sistemas de cita previa digital y programas de promoción de la salud comunitaria. En 2024 se realizaron más de 150.000 consultas de atención primaria.[10]
Atención hospitalaria
Hospital Universitario de Melilla
El HUME dispone de quirófanos de alta complejidad, UCI pediátrica, sala de hemodinámica y unidades de cirugía robótica, y ofrece especialidades como oncología, neurología, medicina interna y rehabilitación. Ha reducido las derivaciones a la península y mejora la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias. En 2025 se atendieron más de 40.000 pacientes hospitalizados y 120.000 consultas externas.[11]
Urgencias y emergencias
Melilla cuenta con un servicio de urgencias hospitalarias 24h y coordinación con el teléfono de emergencias 112. INGESA mantiene un plan de emergencia sanitaria ante epidemias y catástrofes.[12]
Recursos humanos
Servicios sanitarios
La atención sanitaria en Melilla combina servicios de atención primaria, especializada y hospitalaria, tanto públicos como privados, dentro del marco del Sistema Nacional de Salud (SNS). La ciudad ha experimentado mejoras significativas en su infraestructura y cobertura asistencial, especialmente tras la apertura del Hospital Universitario de Melilla (HUME) en 2025.
Atención especializada
El HUME ofrece una amplia cartera de especialidades médicas y quirúrgicas avanzadas, incluyendo medicina interna, reumatología, oncología, neurología, cirugía general y unidades de alta tecnología como resonancia magnética, cirugía robótica, hemodinámica y UCI pediátrica. La disponibilidad de estos servicios ha reducido significativamente la necesidad de traslados a hospitales de la península para estudios o tratamientos complejos, mejorando la accesibilidad y continuidad de la atención para la población local[14]
Salud reproductiva
En materia de salud reproductiva, la prestación de servicios como la interrupción voluntaria del embarazo está condicionada por la objeción de conciencia del personal sanitario público, lo que en algunos casos obliga a derivar pacientes a centros autorizados fuera de Melilla. Este hecho refleja las limitaciones en recursos humanos especializados y la necesidad de garantizar el acceso seguro y legal a todos los servicios reproductivos[15]
Salud pública y epidemiología
Melilla desarrolla programas de vacunación infantil y adulta, vigilancia epidemiológica, salud ambiental, control de epidemias y promoción de hábitos saludables. Entre 2015 y 2025, la cobertura de vacunación infantil superó el 95 %, situando a la ciudad dentro de los estándares nacionales de prevención. Asimismo, se realizan campañas educativas, inspecciones sanitarias y acciones de concienciación para prevenir brotes epidémicos y mantener el control de enfermedades transmisibles.[16]
Enfermedades crónicas y prevención
La ciudad implementa programas de prevención y seguimiento de enfermedades crónicas como cardiopatías, diabetes y obesidad, que incluyen campañas educativas, cribados periódicos y seguimiento domiciliario de pacientes con riesgo o diagnóstico previo. Estos programas se coordinan entre atención primaria y especializada para garantizar continuidad asistencial y fomentar hábitos de vida saludables en la población[17]
Docencia e investigación
Sector sanitario privado
Existen clínicas privadas y consultas especializadas que complementan la oferta pública. Algunos servicios se prestan mediante conciertos públicos, mientras que otros dependen de seguros privados o pago directo.[19]
Retos y perspectivas
- Saturación histórica y necesidad de mantener infraestructura moderna.
- Retención de personal especializado.
- Desarrollo de programas de salud pública adaptados a enfermedades crónicas y emergentes.
- Consolidación de docencia e investigación para formar profesionales locales.
- Adaptación a población inmigrante y multicultural, garantizando equidad en la atención.