Santos Jerónimo y María Magdalena
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| Santos Jerónimo y María Magdalena | ||
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| Autor | Gianlorenzo Bernini | |
| Creación | 1661–1663 | |
| Ubicación | Catedral de Siena, Siena, Italia | |
| Estilo | Barroco | |
| Material | mármol | |
| Coordenadas | 43°19′03″N 11°19′43″E / 43.317583333333, 11.328694444444 | |
Los santos Jerónimo y María Magdalena son dos esculturas creadas por Gian Lorenzo Bernini, actualmente ubicadas en la Capilla Chigi de la Catedral de Siena . Fueron encargadas por el papa Alejandro VII (cuyo nombre de nacimiento es Fabio Chigi). [1]
Bernini comenzó a trabajar en las obras en 1661 y fueron transportadas de Roma a Siena en 1663. El artista recibió un pago de 2128 escudos, aunque las obras no fueron esculpidas exclusivamente por Bernini, sino que lo más probable es que hubiera habido una gran ayuda de su taller.[2]
La capilla Chigi, en su concepción arquitectónica general, fue diseñada por Bernini; en su interior, además, hay otras dos estatuas, además de las estatuas de San Jerónimo y Santa María Magdalena, atribuibles al taller de Bernini: se trata de Santa Catalina de Ercole Ferrata y San Bernardino de Siena, realizada por Antonio Raggi.[2]
Descripción
San Jerónimo
Representa a un anciano Jerónimo, con una barba crecida, abrazando un crucifijo de forma similar a un violinista cuando sostiene su instrumento, presionando el rostro de Cristo del crucifijo contra su mejilla simbolizando acto de amor absoluto. A sus pies se encuentra un león símbolo tradicional del santo, representado de forma dócil acariciado por el pie del santo, simbolizando la humildad y mansedumbre.[3]
Santa María Magdalena
Representa a la santa en un estado de colapso místico o arrebato emocional, La figura utiliza un contrapposto sinuoso que le otorga una elegancia y sensualidad a la obra, con la cabeza inclinada hacia atrás y los labios entreabiertos en un suspiro contemplativo.
Análisis
Los académicos han destacado cómo las figuras experimentan una experiencia mística. El historiador del arte alemán Rudolf Wittwoker habla de una «intensificación de la cualidad visionaria»: ambas, de hecho, no parecen estar involucradas en el mundo que las rodea, sino más bien absortas en sus espacios espirituales.[4] El historiador del arte estadounidense Howard Hibbard, en consonancia con la afirmación de Wittwoker, demuestra cómo las dos estatuas emergen del propio nicho, demostrando que Jerónimo y María Magdalena no están ligados a la dimensión terrenal, sino que remiten a algo superior, trascendente.[5]
En el Museo de Bellas Artes de Leipzig se conserva un dibujo preparatorio de la estatua de María Magdalena,[6] mientras que en el Fogg Art Museum de la Universidad de Harvard se conserva un boceto escultórico en terracota de la cabeza de Jerónimo.[7]