Santuario del Señor de los Rayos

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El Santuario del Señor de los Rayos es un templo religioso de culto católico, bajo la advocación del Señor de los Rayos. Se encuentra ubicado en el norte del estado de Jalisco, en el poblado de Temastián de Julián Hernández. Este Santuario es uno de los más visitados del estado, tiene dos fiestas al año: la primera es del 3 al 12 de enero, mes donde se muestra una gran concurrencia de peregrinos y feligreses; así como la fiesta de la Ascensión del Señor que suele ser 40 días después del Domingo de Resurrección.

Sobre el origen de la escultura se han ocupado varios autores, entre ellos el canónigo Luis Enrique Orozco y el padre Nicolás Valdés Huerta. De lo afirmado por ambos se puede concluir que el Cristo de Temastián está hecho de madera tan resistente que ha soportado el paso de los siglos. Data del siglo XVI y su manufactura corresponde al Taller de Pátzcuaro, en Michoacán. Aunque no hay constancia sobre el tiempo y modo en que esta imagen fue llevada a Temastián, todo indica que fue obra de los padres franciscanos de la Custodia de Zacatecas, quienes en 1591 establecieron un Centro de Evangelización en Colotlán, mismo que comprendía, entre otras doctrinas, la de Temastián. La fundación cristiana fue hecha por fray Juan Gómez entre 1592 y 1600.

Templo de Temastián

Acerca del nombre dado al Cristo, cabe decir que en un principio y durante siglos se le llamó “Señor del Rayo”, porque estando los frailes predicando a los indios debajo de un mezquite, cayó sobre la imagen una centella, pero ésta no hizo daño alguno a la escultura, sólo a su cruz de madera, misma que aún se conserva en la Capilla del Santísimo en Temastián con las huellas que dejó aquella descarga. A principios del siglo XVII, el Señor del Rayo contaba ya con una pequeña capilla. Más tarde se construiría una capilla más sólida, que habría sido destruida por una granizada a fines del siglo XIX, según informe del jefe político de Colotlán.[1]

Fue hasta el año de 1922, cuando el capellán y benefactor, Pbro. Julián Hernández Cueva se dio a la tarea de levantar el nuevo templo, dedicado al Señor de los Rayos. Los trabajos duraron 12 años, hasta el 11 de enero de 1934, el santuario fue solemnemente bendecido. En 1947 se concluyó la cúpula y poco más tarde la decoración y el embellecimiento de todo el recinto, el atrio y el jardín.[2]

Origen del Nombre

Basado en las leyendas, de las cuales tal vez la más popular es la que dice que en una ocasión al Cristo crucificado le cayó un rayo que no lo dañó. Hay quienes afirman que hace muchos años, en esa región caían muchos rayos, pero que cuando llegó la imagen del Crucificado, el fenómeno cesó. Dichos relatos son muy variados en su contenido y su desenlace y no faltan aquellos que dan interpretaciones más profundas como la que al Cristo se le llama así por los rayos de luz que iluminan a los creyentes cuando su devoción es auténtica. No faltan los escépticos que aseguran que el sobrenombre se debe a los tres grupos de siete rayos que forman la corona del Cristo.

Ahora bien, los datos históricos y algunas leyendas asentadas en el libro Historia de la Venerable Imagen del Señor de los Rayos, escrito por el canónigo Luis Enrique Orozco, aseguran que originalmente a la imagen se le conocía como El Señor del Rayo hasta que, durante una tempestad que se abatió sobre un grupo de misioneros que estaban impartiendo la doctrina bajo un mezquite, un rayo cayó sobre la imagen, que no sufrió daño alguno, sólo la cruz, que por cierto se conserva en el altar principal, quedó rajada.[2]

Descripción del edificio

Festividades

Referencias

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