Sentimiento antihaitiano en la República Dominicana
prejuicios o discriminación social contra los haitianos en la República Dominicana
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El sentimiento antihaitiano es un prejuicio social[1] ejercido contra la inmigración haitiana en la República Dominicana por determinados sectores de la población de este país.[2] Esta actitud, xenófoba,[2][3][4][5][6] clasista[7] y racista,[7][8] en contra de la inmigración y cultura haitianas suele estar ligada a ideologías nacionalistas ultraconservadoras[2][9][10] y ha sido objeto de manipulación política,[3] especialmente durante los gobiernos de Rafael Leónidas Trujillo[2][11] y Joaquín Balaguer,[9][12][13] así como de estrategias de dominación y explotación laboral,[14][15] que instrumentalizan a la inmigración haitiana como fuente de mano de obra barata.[16]
Orígenes (siglo XVI al siglo XIX)
El rechazo comienza en la época colonial por las diferencias lingüísticas, culturales y raciales de los conquistadores con respecto a Haití, cuyo territorio, en 1697, fue cedido a Francia y se convirtió en Saint-Domingue, dominada por plantaciones de caña de azúcar trabajadas por africanos esclavizados. La Revolución haitiana de 1791 a 1804 convirtió a Haití en el primer estado soberano del Caribe, la segunda república de las Américas, el primer país de las Américas en abolir oficialmente la esclavitud y el único país en la historia establecido por una revuelta de esclavos.[17][18][19]El descontento de la población dominicana se hizo más presente por el Degüello de Moca, una masacre ordenada por las tropas haitianas de Jean-Jacques Dessalines y Henri Christophe a la población, incluyendo niños.[20]En el siglo XIX Haití sufrió inestabilidad política, aislamiento internacional, una deuda con Francia e invasiones fallidas a la República Dominicana, incluida una costosa guerra.[21] En 1821 la República de Haití Española proclamaría su independencia para ser poco después tomada por las fuerzas haitianas occidentales entre 1822 y 1844. En 1844 se produjo el movimiento revolucionario secreto llamado " La Trinitaria " y la República Dominicana declaró su independencia derrotando a las fuerzas haitianas.[22]
Gobierno de Trujillo (1930-1940)
Durante el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo, se intensificaron profundamente los sentimientos de rechazo hacia Haití.[8][5][23] Estos enfrentamientos desembocaron en acciones militares ordenadas por el régimen, así como en una masacre contra ciudadanos haitianos, muchos de los cuales fueron acusados de practicar rituales vinculados al vudú o a la brujería, creencias consideradas contrarias a la doctrina católica dominante en República Dominicana. Se ha calculado que el número de víctimas pudo llegar a 30.000.[24] En 1937, el dictador dominicano Trujillo inició lo que se llamó la «dominicanización de la frontera»,[25] una limpieza étnica sangrienta que eliminaba los vínculos transfronterizos[2] y que acabó en la llamada masacre del perejil.[26][27] El ejército mató entre 10.000 y 25.000 haitianos durante seis días, desde la noche del 2 de octubre de 1937 hasta el 8 de octubre de 1937.[11] Para no dejar evidencia de la participación del ejército, los soldados utilizaron machetes en lugar de balas. El término perejil se utilizaba como una especie de prueba para identificar a los haitianos, ya que su pronunciación —particularmente la letra erre— resultaba difícil para ellos.[28][26] Tras el episodio, en el marco de negociaciones diplomáticas, Trujillo accedió a pagar una suma significativa en concepto de compensaciones económicas.[29] Los intelectuales dominicanos Manuel Arturo Peña Batlle, Joaquín Balaguer, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, entre otros, encabezaron la campaña.[30][31]
Década de 1990

Las políticas de Trujillo sirvieron para perpetuar el sentimiento antihaitiano dentro de la República Dominicana.[8][12][25][29] Más adelante, en las elecciones presidenciales dominicanas de 1996, Joaquín Balaguer formó una alianza conocida como el “Frente Patriótico Nacional” junto al candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Leonel Fernández para evitar que José Francisco Peña Gómez, hijo de padres haitianos, se convirtiera en presidente.
Siglo XXI
A lo largo de los siglos XX y XXI el Estado dominicano ha recibido un flujo constante de inmigrantes, en gran medida motivado por la demanda de mano de obra. En 2022, cerca del 4% de la población del país era extranjera y el 86,5% de esa inmigración provenía de Haití, ocupando fundamentalmente sectores como la agricultura y la construcción.[32] Sin embargo, la falta de rigor y las ambigüedades e incoherencias en la aplicación de las políticas de regulación para la inmigración laboral, manteniendo posturas restrictivas hacia esta población,[16] tanto por parte de las empresas contratantes como desde el propio Estado, han generado dificultades a la hora de acceder a la nacionalidad para las personas nacidas en el país con padres de origen extranjero, afectando casi exclusivamente a la población inmigrante haitiana y su descendencia,[16][5] lo que ha limitado el avance de políticas incluyentes.[16]
Deportaciones
El sentimiento antihaitiano en la República Dominicana durante este primer cuarto de siglo se ha puesto de manifiesto en el ámbito legislativo con el estrechamiento de las políticas inmigratorias inclusivas.[16] En octubre de 2024 el gobierno del presidente Luis Abinader comenzó a aplicar un programa de deportaciones masivas[33] y reforzó los controles limítrofes con la construcción de un muro fronterizo de más de 50 km, anunciado el 27 de febrero de 2021,[34][35][36][37] y el despliegue de 11 000 soldados.[38] En el primer semestre de 2024, según la Dirección General de Migración de República Dominicana, se deportó a sus países a 67.844 extranjeros, de ellos la inmensa mayoría haitianos (66.227).[39] De enero a mayo de 2025 fueron expulsados más de 86.000 ciudadanos haitianos.[38] El gobierno de Haití acusó entonces a República Dominicana de xenofobia por el trato dado a sus ciudadanos,[40] que llegó a deportar a los haitianos indocumentados que acudían a los hospitales y centros de salud públicos una vez habían sido atendidos.[41] República Dominicana sostuvo que la medida se ejecutó para «salvaguardar la seguridad nacional ante la crisis que afectaba al país vecino».[41] Estas acciones han sido criticadas por el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, y Amnistía Internacional y recogidas, entre otros muchos medios internacionales, por el portal de información de noticias de la Santa Sede Vatican News,[41] lo que ha generado críticas dentro del país hacia la Iglesia católica.[42][43]
Control de fronteras
Desde el 6 de abril de 2025, el presidente dominicano Luis Abinader aplicó 15 medidas[33] para contrarrestar los flujos migratorios de Haití reforzando los controles en la frontera con la construcción de nuevas secciones de la barrera que se empezó a levantar en 2021.[41] Estas medidas oficiales, según han denunciado distintas instituciones,[41][44] han generado una ola de violencia generalizada y el abuso de poder de las autoridades públicas que permiten el ejercicio de la violencia y la persecución contra los migrantes haitianos incluso a los civiles, violando de manera sistemática sus derechos humanos básicos.[41][45] Por su parte, el gobierno,[45][40] así como los principales líderes de los partidos nacionalistas,[46] rechazan de pleno las acusaciones de xenofobia y racismo del gobierno de Haití y de organismos internacionales,[47] llegando a afirmar que se trata de una «campaña internacional maledicente, mentirosa, falaz e irresponsable» contra República Dominicana.[42][48]
Organizaciones antihaitianas
Entre los grupos que promueven ideas en contra de la «haitianización»[15][11] de la República Dominicana se encuentran la Antigua Orden Dominicana (AOD), que organiza marchas y manifestaciones en contra de la migración haitiana[49] para defender la soberanía nacional ante lo que considera «intentos de entrega del país»,[50][8] Fuerza Nacional Progresista (FNP), conocido por su defensa acérrima de las políticas antiimigratorias, en especial contra la inmigración haitiana,[51] mostrándose favorable a la construcción de la verja en los principales pasos fronterizos con barreras físicas y tecnológicas en toda la frontera entre ambos países[52] y el Instituto Duartiano.[53][42]