Septima Poinsette Clark
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Charleston (Estados Unidos)
Johns Island (Estados Unidos)
| Septima Poinsette Clark | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
3 de mayo de 1898 Charleston (Estados Unidos) | |
| Fallecimiento |
15 de diciembre de 1987 (89 años) Johns Island (Estados Unidos) | |
| Sepultura | Old Bethel United Methodist Church Cemetery | |
| Nacionalidad | Estadounidense | |
| Educación | ||
| Educada en |
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| Información profesional | ||
| Ocupación | Educadora | |
| Movimiento | Derechos civiles y políticos | |
| Miembro de | ||
| Distinciones |
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Septima Poinsette Clark (Charleston, 3 de mayo de 1898- 15 de diciembre de 1987) fue una educadora afroamericana y activista de derechos civiles. Clark desarrolló los talleres de alfabetización y ciudadanía que jugaron un papel importante en la campaña por los derechos al voto y derechos civiles para los afroamericanos en el Movimiento de Derechos Civiles. El trabajo de Septima Clark fue comúnmente subestimado por los activistas masculinos del sur. Empezó a ser conocida como “Reina Madre” o “Abuela” del movimiento de los Derechos Civiles en los Estados Unidos. Martin Luther King Jr. normalmente se refería a Clark como “La Madre del Movimiento”. El argumento de Clark para su posición en el Movimiento de Derechos Civiles era uno que afirmaba “el conocimiento podría fortalecer a los grupos marginalizados de otras maneras que la igualdad formal legal no podría”.
Clark nació en Charleston, Carolina del Sur, en 1898. Su vida en Charleston se vio muy afectada por la era de la Reconstrucción, al igual que por las relaciones de poder durante la época.[1] Charleston estaba rigurosamente segregada e injustamente dividida en clases.[2] Su padre, Peter Poinsette, fue esclavizado al nacer en la granja Joel Poinsett entre el río Waccamaw y Georgetown. Joel Roberts Poinsett fue un distinguido político estadounidense de la época y el homónimo de la planta de Poinsettia.[1] Peter era un criado de la casa de Joel y su principal tarea era llevar y recoger a los niños de la escuela todos los días. Después de la esclavitud, Peter encontró un empleo trabajando en un barco en el puerto de Charleston. Durante uno de estos viajes, fue a Haití y fue allí donde Peter conoció a Victoria, la madre de Clark. La pareja se casó en Jacksonville, Florida y luego regresaron a Charleston.[2]
Su madre, Victoria Warren Anderson Poinsette, nació en Charleston, pero fue criada en Haití por su hermano, quien cuidó de ella y de sus dos hermanas allí en 1864. Victoria Poinsette nunca había estado esclavizada, y juró nunca ser esclava de nadie.[2] Ella volvió a Charleston después de la Guerra de Secesión y trabajó como lavandera. Ella crio a sus hijos muy severamente, solo permitiéndoles jugar con otros niños un día a la semana. También estaba decidida en convertir a sus hijas en damas, así que ella les dijo que nunca salieran sin guantes, que nunca gritaran, que nunca comieran en la calle, etc.[2]
Victoria Warren Anderson Poinsette vivió en una constante lucha de querer mejorar su clase social; ella quería vivir en una sociedad de clase media pero con el presupuesto de una clase trabajadora. Victoria le dejó claro a Peter que no estaba aportando lo suficiente para ella y para su familia.[2] Victoria educó a sus hijos por separado, y los niños tenían normas más indulgentes que las niñas. Los niños podían tener amigos y jugar muchos días de la semana, pero las niñas tenían que hacer las tareas de casa y clases, todos los días excepto los viernes. Clark se rebeló contra la severidad de su madre nunca convirtiéndose en la dama que ella deseaba y casándose con un hombre al que Victoria llamaba “extraño”[2] Clark recuerda solo haber sido castigada por su padre cuando ella no quería ir al colegio; sin embargo, el padre de Clark no fue capaz de escribir su propio nombre hasta los últimos años de su vida.[1]
La primera experiencia educativa de Clark tuvo lugar en 1904 a la edad de seis años, cuando ella empezó a asistir a Mary Street School. Todo lo que Clark hacía en esta escuela era sentarse en gradas con otros cien niños de seis años, sin aprender nada. La madre de Clark pronto la quitó del colegio. Una mujer anciana al otro lado de la calle estaba enseñando a niñas, por lo que Clark aprendió a leer y escribir allí. Debido al precario estado financiero de Clark, ella vigilaba a los niños de las mujeres cada mañana y tarde a cambio de su matrícula. En este momento, no había un instituto en Charleston para negros, sin embargo, en 1914, se abrió una escuela para negros de 6.º,7.º y 8.º grado. Después de sexto grado, ella hizo un examen y pasó al noveno grado en el Instituto Avery. Todas las profesoras eran mujeres blancas. En 1914, profesoras negras fueron contratadas y esto causó mucha controversia en la ciudad, en la que después Clark formó parte a través de NAACP.[2]
Clark se graduó del instituto en 1916. Debido a limitaciones financieras, ella no podía ir a la universidad al principio, por lo que hizo un examen estatal y empezó a trabajar como maestra de escuela en John’s Island a la edad de dieciocho. Enseñó en las islas desde 1916 hasta 1919 en la escuela Promise Land y volvió a Avery en 1919 hasta 1920.[2] Ella fue capaz de volver a la escuela a tiempo parcial en Columbia, Carolina del Sur para completar su Bachiller en Artes en Benedict en 1942 y luego recibió su máster de Hampton[2] Como afroamericana, se le prohibió enseñar en Charleston en colegios públicos del Sur de Carolina, pero pudo encontrar un puesto enseñando en una escuela de distrito rural, en John’s Island, la más grande de Sea Islands. Durante este tiempo, ella enseñó a niños durante el día y adultos analfabetos en su tiempo libre por la noche. Durante este período, ella desarrolló métodos innovadores para enseñar rápidamente a adultos leer y escribir, basados en materiales de todos los días como el catálogo de Sears.[3]
Clark recuerda las grandes discrepancias que existían entre su escuela y la escuela blanca cruzando la calle. La escuela de Clark tenía 132 estudiantes y solo un maestro.[4] Como directora de enseñanza, Clark ganaba $35 a la semana, mientras que el otro maestro ganaba $25. Mientras tanto, la escuela blanca que cruzaba la calle tenía solo tres estudiantes y el maestro que trabajaba allí ganaba $85 por semana. Esta fue su primera experiencia de primera mano con estas desigualdades que llevaron a Clark a convertirse en una defensora activa de la igualdad salarial para los maestros. En 1919, su trabajo de igualdad salarial la llevó al movimiento por los derechos civiles.[5] En una entrevista con Robert Penn Warren para el libro Who Speaks for the Negro?, Clark explica cómo estas experiencias con su educación, al igual que sus primeras experiencias creciendo en una Charleston racista y enseñando en los barrios bajos, la motivaron para querer trabajar por los derechos civiles.[6]
NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color)
Clark primero escuchó sobre la Asociación Nacional para el Progreso de Personas de Color (NAACP) mientras estaba enseñando en John’s Island desde 1916 hasta 1919. No había sucursal de NAACP en John’s Island, pero se llevó a cabo una reunión en la cual varios oradores llegaron y hablaron sobre qué era NAACP y qué era lo que exactamente se estaba intentando hacer. La superintendente estuvo presente para cobrar las cuotas y fue entonces cuando decidió unirse a la organización.[7]
En 1919, Clark volvió a Charleston para enseñar sexto grado en el instituto Avery Normal, un instituto privado para niños negros. En Charleston, ella se unió a la sucursal de Charleston de NAACP y empezó a asistir a reuniones regularmente.[3][1] Bajo la dirección de Edmund Austin, el presidente de NAACP local en Charleston, Clark participó en su primera acción política con NAACP en Charleston.
A pesar de las órdenes de su director, Clark llevó a sus estudiantes por la ciudad, yendo de puerta en puerta, pidiendo firmas en una petición para permitir directores negros en Avery. Ella consiguió 10.000 firmas en un día, y en 1920, maestros negros fueron permitidos.[2] En 1920, Clark disfrutó la primera de muchas victorias legales cuando se les concedió a los negros el derecho a convertirse en directores de escuelas públicas en Charleston, bajo la Junta Directiva del concejal de Charleston. Su participación en NAACP fue la primera declaración de Clark en acción política.[1] En 1945, Clark trabajó con Thurgood Marshall en un caso que iba sobre el salario igualitario para maestros blancos y negros dirigido por NAACP en Columbia, Carolina del Sur.[8]
Los últimos años de la década de 1940 resultaron ser una época difícil para Clark ya que ella tuvo que defender el objetivo de NAACP de igualdad integradora contra muchos otros miembros y activistas.[1]
Matrimonio y vida familiar
Mientras estaba enseñando en Avery desde 1919 hasta 1920, Clark conoció a Nerie David Clark. Él trabajó como cocinero de guardia en un submarino en la fuerza naval durante la Primera Guerra Mundial. En los últimos años de la década de 1920, ella fue a enseñar a McClellanville hasta 1922. Ella y Nerie se escribieron cartas y salieron durante, aproximadamente, tres años y se casaron en 1923. Se casaron en McClellanville y poco después se mudaron a Hickory, Carolina del Norte, la ciudad natal de Nerie. La madre de Clark se creyó deshonrada por su matrimonio. Victoria creía que casarse con cualquier hombre fuera del estado era casarse con un extraño. Ella rechazó recibir a su familia política para cenar o para cualquier ocasión. El matrimonio rompió la relación entre Victoria y Septima.
Mientras vivía en Hickory con la familia de Nerie, Clark se dio cuenta de las muchas diferencias culturales e ideológicas que ellos tenían. Ellos crecieron en mundos distintos: un hombre de montaña y una chica de ingresos bajos. En Hickory, Clark asistió a la misma iglesia que la familia de Nerie, la cual era una iglesia metodista africana. Ella encontró que esta iglesia era mucho más una comunidad que la iglesia en Charleston, la Iglesia Metodista Unida. A través del viaje religioso de Clark en la vida, ella descubrió que hay muchas maneras de servir a Dios, en lugar de una sola manera correcta. Clark se sintió nostálgica, por lo que volvió a Charleston, donde ella enseñó en Promise Land de nuevo desde 1926 hasta 1929.
En Charleston, tuvieron su primer hijo, que murió. Clark vio la muerte de su bebé como un castigo para ella porque se casó con un hombre que no era de Carolina del Sur. Su madre no fue compasiva y rechazó ayudarla; sin embargo, su padre fue más amable. Para recuperarse de la pérdida de su bebé, ella aceptó un trabajo con una mujer blanca durante un verano. Ellos se quedaron en las montañas durante el verano y la mujer estaba indefensa, lo que le dio a Clark optimismo y esperanza. Luego, se mudó a Columbia y empezó a dar clases en 1929. Fue en Columbia donde se involucró mucho más en las actividades cívicas.[2]
Se instaló en Columbia, Carolina del Sur en 1929, y aceptó un puesto de enseñanza ese año. En total, Septima Clark pasó un total de 17 años en Columbia, Carolina del Sur. Gran parte de su trabajo allí está documentado por el Departamento de Historia de la Universidad de Carolina del Sur que, bajo la dirección de B.J. Donaldson, ha dirigido una amplia investigación sobre la educación afroamericana, con especial énfasis en la historia de Booker T. Washington High School.
En 1929, Septima Clark fue contratada en Booker T. Washington donde es recordada como una educadora excepcional. Trabajó de cerca con los directores del instituto Booker T. Washington, tanto C.A. Johnson, quien la contrató para el puesto de enseñanza que ella ocuparía durante 17 años como luego con J. Andrew Simmons, quien originalmente era de Charleston y a quien ella pudo haber conocido antes de trabajar juntos en Columbia.
Mientras en Columbia, Septima Clark completó los cimientos sobre los que su carrera, reputación y memoria descansaría: se convirtió en un miembro altamente valorado del instituto Booker T. Washington, completó su grado de licenciatura en la facultad de Columbia’s Benedict, y sus estudios de graduado en la universidad de New York’s Columbia y en la facultad de Atlanta’s Clark. El nivel y la calidad de la educación que Septima Clark adquirió era típico de lo que era requerido por los administradores del instituto de Booker T. Washington de Columbia quienes contrataban profesores calificados de todo el país.
Después de que J. Andrew Simmons dejara el instituto Booker T. Washington para ocupar un puesto en Nueva York en 1945, Septima Clark se quedó durante dos años más, antes de dejar finalmente el instituto de Booker T. Washington, una institución que le había ayudado a moldear, para volver a Charleston, SC, para cuidar a su enferma madre, Victoria. Durante este tiempo, Clark tuvo problemas para mantener a Nerie Jr. En 1935, ella decidió mandarlo de regreso a Hickory para vivir con sus abuelos paternos.[3] La decisión de Clark de mandar a Nerie Jr. para vivir con sus abuelos paternos fue una acción común en este tiempo debido a la Gran Depresión y sus consecuentes problemas financieros.[1] El matrimonio de Septima Poinsette Clark con Nerie David Clark acabó en un curso de depresión para Clark, al igual que en un declive significativo en su propia confianza.[1]