Shikantaza
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Shikantaza (只管打坐?) es el nombre zen japonés, proveniente del vocablo chino zhǐguǎn dǎzuò (只管打坐), de un tipo de meditación budista englobado en el zazen de la escuela Sōtō. Traducible como "tan sólo sentarse", consiste simplemente en observar sin juicios los pensamientos aleatorios que cruzan la mente del meditador, aunque al mismo tiempo se trata de una tradición altamente sutil y alegórica a la que los distintos linajes de la escuela dan diferentes matices.[1]
Se baraja que la práctica pudiera originarse en las enseñanzas de Rujing, maestro chino del siglo XII, pero otros la consideran una innovación de su aprendiz japonés Dōgen, fundador de la escuela zen Sōtō, que habría dado a las prácticas meditativas chinas su interpretación personal.[2] Formas similares de meditación expansiva aparecen también en el budismo tibetano, especialmente en las tradiciones llamadas Dzogchen y Mahamudra, además de otras corrientes orientales, como el taoísmo, donde se practica la llamada zuowang ("sentarse y olvidar"), o el neoconfucionismo, en el que se practicaba jingzuo ("sentarse en silencio").
El maestro chino Hongzhi Zhengjue es el primer gran teórico de esta técnica de meditación, a la que denominaba "iluminación silenciosa" (默照, mòzhào en chino, mokusho en japonés). Para él, el camino a la iluminación no requiere más que sentarse en introspección silente, evitando la seducción de los pensamientos erráticos y la mera relajación. El nombre por el que se la conoce hoy, "sólo sentarse" (只管打坐, zhǐguǎn dǎzuò en chino, shikantaza en japonés), parece haber sido acuñado por su compatriota Rujing, perteneciente a la siguiente generación de maestros. Sin embargo, es con el nipón Dōgen, aprendiz de Rujing, que la técnica comienza su andadura en el budismo zen. Las instrucciones de Dōgen, incluidas en el texto llamado Fukan Zazengi, explican cómo sentarse en el zafu y zabutón, con la espalda erguida y las manos en dhyana mudra, y describen la propia meditación de esta manera:[3]
Deja a un lado la práctica intelectual de investigar palabras y perseguir frases, y aprende a dar ese paso atrás que da la vuelta a la luz y hace que brille hacia dentro. El cuerpo y la mente por sí mismos se desvanecerán, y tu rostro original se manifestará.
Dōgen concluye citando una anécdota que se considera comúnmente el corazón de esta meditación.[4]
Mientras el venerable Yaoshan meditaba, un monje preguntó:"¿En qué piensa, sentado con tan firme compostura?"
Yaoshan respondió: "Pienso no pensando".
El monje preguntó: "¿Cómo se piensa no pensando?"
Yaoshan dijo: "no-pensando".
Desde la antigüedad hasta hoy, a diferencia de los prolijos tratados sobre vipassana encontrados en doctrinas anteriores, es común que la única instrucción explícita que los monjes novicios zen reciban para iniciarse en el shikantaza sea sentarse y mantenerse quietos. Verdaderas explicaciones en profundidad sobre en qué consiste y cómo realizar shikantaza aparecerán en el siglo XX con la expansión internacional del budismo zen, cuando surge la necesidad de facilitar su comprensión fuera de la cultura monástica.[5]
