Silbato para perros (política)
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En política, silbato para perros o política de silbato de perro —del inglés dog-whistle politics— es el uso de lenguaje codificado o sugerente en los mensajes políticos para obtener el apoyo de un grupo particular sin provocar la oposición de otros sectores. El concepto toma su nombre de los silbatos ultrasónicos para perros, que son audibles para los perros pero no para los seres humanos. Los silbatos políticos emplean un lenguaje que parece normal para la mayoría de la población, pero que comunica mensajes específicos a las audiencias a las que se dirigen. Se utilizan generalmente para transmitir mensajes sobre temas que podrían generar controversia sin atraer atención negativa.[1][2]
Según William Safire, el término «silbato para perros» aplicado a la política puede haberse derivado de su uso en el campo de las encuestas de opinión. Safire cita a Richard Morin, director de encuestas del Washington Post, quien escribió en 1988 que «cambios sutiles en la formulación de las preguntas a veces producen resultados notablemente diferentes», un fenómeno que los investigadores denominaban el «efecto silbato para perros». Safire especula que los estrategas de campaña adoptaron la expresión de los encuestadores políticos.[1]
En su libro de 2006 Voting for Jesus: Christianity and Politics in Australia, la académica Amanda Lohrey sostiene que el objetivo del silbato para perros es atraer al mayor número posible de electores alienando al menor número posible. Como ejemplo, señala a los políticos que eligen palabras ampliamente atractivas como «valores familiares», que tienen una resonancia especial para los cristianos, mientras evitan la moralización cristiana explícita que podría repeler a los votantes no cristianos.[3]
El teórico político australiano Robert E. Goodin argumenta que el problema con los silbatos para perros es que socavan la democracia, porque si los votantes tienen interpretaciones diferentes de lo que estaban apoyando durante una campaña, el hecho de que parecieran estar apoyando lo mismo resulta «democráticamente vacío de significado» y no otorga al político un mandato político.[4]
El término fue adoptado por primera vez en la política australiana a mediados de la década de 1990 y se aplicó frecuentemente a las campañas políticas de John Howard.[5] A lo largo de sus once años como primer ministro de Australia y particularmente durante su cuarto mandato, Howard fue acusado de comunicar mensajes dirigidos a votantes australianos ansiosos utilizando palabras clave como «no australiano» (un-Australian), «convencional» (mainstream) e «ilegales» (illegals).[6][7]
Un ejemplo notable fue el mensaje del gobierno de Howard sobre la llegada de refugiados. Su postura firme sobre la inmigración fue popular entre los votantes, pero se le acusó de utilizar el tema para enviar adicionalmente mensajes velados de apoyo a votantes con tendencias racistas, manteniendo al mismo tiempo una negación plausible al evitar el lenguaje abiertamente racista.[8][9] Otro ejemplo fue la publicidad del examen de ciudadanía australiana en 2007. Se argumentó que el examen podía parecer razonable a primera vista, pero que en realidad estaba diseñado para atraer a quienes se oponían a la inmigración procedente de determinadas regiones geográficas.[10]
Canadá
Durante las Elecciones federales de Canadá de 2015, la CBC informó sobre una controversia en la que el líder del Partido Conservador de Canadá, el primer ministro Stephen Harper, utilizó la expresión «canadienses de cepa» (old-stock Canadians) en un debate, aparentemente para atraer a los simpatizantes de base de su partido. Comentaristas como el encuestador Frank Graves y la exdiputada liberal de Quebec Marlene Jennings consideraron que se trataba de una palabra clave utilizada históricamente contra los inmigrantes no blancos. Jennings calificó las palabras de Harper de racistas y divisivas, ya que se utilizaban para excluir a los canadienses de color.[11]
A mediados de la campaña, el Partido Conservador había contratado al estratega político australiano Lynton Crosby como asesor cuando cayeron al tercer lugar en las encuestas, por detrás del Partido Liberal de Canadá y del Nuevo Partido Democrático.[12]
Indonesia
Darmawan Prasodjo ha señalado el uso del concepto de «liderazgo fuerte» como silbato para perros en el contexto de la política indonesia. Durante la campaña presidencial de 2014, Prabowo Subianto desplegó referencias veladas al «liderazgo fuerte», evocando la figura de Sukarno, como estrategia para atraer a los votantes nostálgicos del autoritarismo sin declarar explícitamente su preferencia por un gobierno autoritario.[13]
Reino Unido
Lynton Crosby, quien había dirigido las cuatro campañas electorales de John Howard en Australia, trabajó como asesor del Partido Conservador durante las Elecciones generales del Reino Unido de 2005, y el término fue introducido en el debate político británico en esa época.[1] En lo que Goodin califica como «el caso clásico» de silbato para perros,[4] Crosby creó una campaña para los conservadores con el lema «¿Estás pensando lo que nosotros estamos pensando?» (Are you thinking what we're thinking?): una serie de carteles, vallas publicitarias, anuncios de televisión y correo directo con mensajes como «No es racista imponer límites a la inmigración» y «¿cómo te sentirías si un tipo en libertad anticipada atacara a tu hija?», centrados en temas controvertidos como hospitales insalubres, ocupaciones ilegales de tierras y restricciones al comportamiento policial.[14][15][16]
Durante el referéndum sobre la UE de 2016, la campaña a favor de la salida fue acusada por miembros de la campaña a favor de la permanencia, como la diputada laborista Yvette Cooper y la diputada verde Caroline Lucas, de incitar el odio racial contra los europeos del este y las minorías étnicas mediante silbatos para perros antiinmigración.[17] Vote Leave se distanció de Leave.EU y del UKIP tras el cartel «Breaking Point», que mostraba predominantemente a refugiados sirios y afganos, y en el que la única persona blanca de la imagen quedaba oculta por el texto. Boris Johnson declaró que «no era nuestra campaña» y «no es mi política».[18]
Durante las Elecciones generales del Reino Unido de 2024, Reform UK fue acusado de silbato para perros racista cuando su líder, Nigel Farage, afirmó que el entonces primer ministro Rishi Sunak, de ascendencia india, «no entiende nuestra cultura» y «no es patriótico», tras abandonar anticipadamente las conmemoraciones del 80.º aniversario del desembarco de Normandía.[19][20]
Estados Unidos
«Derechos de los estados» y la Estrategia sureña
La expresión «derechos de los estados» (states' rights), que se refiere literalmente a los poderes de los gobiernos estatales individuales en los Estados Unidos, fue descrita en 2007 por el periodista David Greenberg en Slate como «palabras en clave» para la segregación y el racismo institucionalizados.[21] «Derechos de los estados» fue la bandera bajo la cual grupos como los Defensores de la Soberanía Estatal y las Libertades Individuales argumentaron en 1955 contra la desegregación escolar.[22]
En 1981, el exestratega del Partido Republicano Lee Atwater, en una entrevista anónima con el politólogo Alexander Lamis sobre la estrategia sureña del expresidente Richard Nixon, explicó cómo los términos como «derechos de los estados» se usaban como silbatos para perros. Atwater describió una evolución del lenguaje político racista: desde los insultos explícitos de los años 1950, pasando por expresiones como «autobuses forzosos» (forced busing) y «derechos de los estados» en los años 1960, hasta el discurso puramente económico de los años 1980, cuyos efectos perjudicaban desproporcionadamente a la población negra.[23][24]
Atwater contrastaba esta práctica con la campaña del entonces presidente Ronald Reagan, que según él «carecía de cualquier tipo de racismo o referencia» racial. Sin embargo, Ian Haney López, profesor de derecho y autor del libro Dog Whistle Politics (2014), describió a Reagan como un practicante del silbato para perros cuando el candidato contaba historias sobre «reinas del bienestar» que conducían Cadillacs y «jóvenes robustos» que compraban filetes con cupones de alimentos.[25] López argumenta que esta retórica empujó a los estadounidenses blancos de clase media a votar en contra de sus propios intereses económicos para castigar a las «minorías que no lo merecen» y que, en consecuencia, apoyaron políticas que favorecían a los extremadamente ricos, como la reducción de impuestos para los tramos de ingresos más altos, la desarticulación de sindicatos y el recorte de la financiación de las escuelas públicas.[26]
Silbatos para perros antisemitas
En los Estados Unidos, la expresión «banqueros internacionales» es un conocido silbato para perros que alude a los judíos. Su uso como tal se deriva de la falsificación antisemita Los protocolos de los sabios de Sion. Fue utilizada frecuentemente por el locutor de radio profascista Charles Coughlin en su programa nacional; su uso reiterado del término fue un factor en la decisión de la cadena CBS de no renovar su contrato.[27] De modo similar, la palabra «globalistas» es ampliamente considerada un silbato para perros antisemita.[28][29]
George W. Bush
El periodista Craig Unger escribió que el presidente George W. Bush y Karl Rove utilizaban lenguaje de «silbato para perros» en sus campañas políticas, transmitiendo un mensaje al electorado general y, al mismo tiempo, un mensaje muy diferente a una base política evangélica cristiana.[30] William Safire ofreció el ejemplo de la crítica de Bush durante la campaña presidencial de 2004 a la sentencia del caso Dred Scott contra Sandford de 1857 de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que negó la ciudadanía estadounidense a las personas afroamericanas. Para la mayoría de los oyentes la crítica parecía inocua, pero los «observadores de oído fino» comprendieron que era una señal velada de que, si era reelegido, Bush podría nombrar jueces que revocaran Roe contra Wade.[1][31]
Barack Obama
Durante la campaña y la presidencia de Barack Obama, varios comentaristas de izquierda describieron diversas declaraciones sobre Obama como silbatos para perros racistas. Durante las primarias presidenciales del Partido Demócrata de 2008, la escritora Enid Lynette Logan criticó la dependencia de la campaña de Hillary Clinton de palabras en clave e insinuaciones aparentemente diseñadas para presentar la raza de Obama como problemática.[32]
En un discurso de 2010, Sarah Palin criticó a Obama diciendo que «necesitamos un comandante en jefe, no un profesor de derecho parado en el atril». El profesor de Harvard Charles Ogletree calificó este ataque de racista, porque la idea realmente comunicada era «que él no es uno de nosotros».
Donald Trump
Durante la campaña presidencial de 2016 y en numerosas ocasiones durante su presidencia, Donald Trump fue acusado de utilizar técnicas de «silbato para perros» racistas y antisemitas por políticos y medios de comunicación importantes.[33][34] El columnista del New York Times Ross Douthat señaló que el eslogan de campaña de Trump «Make America Great Again» podía leerse como un silbato para perros que evocaba «un pasado más blanco y más anglosajón».[35]
Ron DeSantis
Durante la campaña para gobernador de Florida en 2018, Ron DeSantis fue criticado por comentarios considerados racistas, al decir: «Lo último que necesitamos es estropear esto» (monkey this up) «intentando abrazar una agenda socialista con enormes aumentos de impuestos». Se le acusó de usar el verbo monkey («mono» en inglés) como silbato para perros racista, dado que su oponente, Andrew Gillum, era afroamericano. DeSantis negó que su comentario tuviera intención racial.[36]
«Woke», «CRT» y «DEI»
Términos como «woke», Teoría crítica de la raza (en inglés critical race theory o CRT) y «DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión)» han sido descritos como silbatos para perros dirigidos contra la población negra de Estados Unidos, al enmarcar políticas de inclusión racial como amenazas existenciales sin mencionar explícitamente la raza.[37]
Italia
Roberto Saviano, escribiendo en The Guardian, afirmó que la política italiana de derechas Giorgia Meloni utilizó el eslogan de la era de Mussolini «Dios, patria, familia» como silbato para perros para señalar su postura antiinmigración. En 2019, Meloni empleó su propia identidad como silbato para perros al proclamar en un mitin: «Soy Giorgia, soy una mujer, soy una madre, soy italiana, soy cristiana».[38] El columnista del Washington Post Philip Bump sostuvo que Meloni ha utilizado la expresión «especuladores financieros» como silbato para perros para encubrir el antisemitismo.[39]
Debate académico
Los académicos no están de acuerdo sobre si la noción de silbato para perros tiene validez conceptual ni sobre los mecanismos por los cuales funcionan los discursos identificados como tales.
El sociólogo Barry Hindess criticó los intentos de Josh Fear y de Robert E. Goodin de teorizar los silbatos para perros por no superar la prueba de neutralidad valorativa de Max Weber: la desaprobación del investigador penetra en la definición misma del objeto de estudio, lo que impide distinguir claramente entre el fenómeno general de la mensajería codificada y el silbato para perros como tal.[40]
El filósofo Carlos Santana corrobora la crítica de Hindess al señalar que no toda instancia de significado a dos niveles en el discurso político debe considerarse un silbato para perros. Algunos casos, como los cumplidos a medias a rivales políticos, no son una fuente importante de males sociales; otros, como la «hipocresía aspiracional», podrían incluso ser socialmente beneficiosos. Según Santana, lo que hace problemáticos a los silbatos para perros es que perjudican a los grupos desfavorecidos, socavan la capacidad de mantener una sociedad plural funcional y dificultan la posibilidad de responsabilizar a los políticos por sus acciones.[41]
El psicólogo Steven Pinker ha señalado que el concepto de silbato para perros permite a las personas «afirmar que alguien dice cualquier cosa, porque se pueden oír fácilmente los supuestos silbatos para perros que no están en el contenido literal real de lo que la persona dice».[42] Mark Liberman ha argumentado que es común que el habla y la escritura transmitan mensajes que solo una parte de la audiencia captará, pero que eso no significa que el hablante esté transmitiendo deliberadamente un doble mensaje.[43]
Robert Henderson y Elin McCready argumentan que la negación plausible es una característica clave de los silbatos para perros, lo que los distingue de otras formas de comunicación con doble sentido.[44]