Sitio de Algeciras (859)
El sitio de Algeciras o ataque vikingo a Algeciras de 859 fue un hecho de armas acontecido en la ciudad andalusí de Al Yazira Al-Jadra. Tuvo lugar en algún momento no determinado por las fuentes de ese año, cuando tropas danesas e irlandesas en 62 barcos de guerra al mando de los caudillos Hasting Alsting y Björn Ragnarsson Jernside asediaron durante tres días y posteriormente asaltaron y saquearon la ciudad en el contexto de las incursiones vikingas a las costas de la Europa occidental.
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actual Algeciras
| Sitio de Algeciras | ||||
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| Parte de Era vikinga | ||||
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| Fecha | 859 | |||
| Lugar |
Al Yazira Al-Jadra actual Algeciras | |||
| Coordenadas | 36°07′39″N 5°27′14″O / 36.1275, -5.4538888888889 | |||
| Resultado | Toma y saqueo de la ciudad y posterior rechazo de los invasores | |||
| Beligerantes | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Unidades militares | ||||
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| Bajas | ||||
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El sitio de Algeciras o ataque vikingo a Algeciras de 859 fue un hecho de armas acontecido en la ciudad andalusí de Al Yazira Al-Jadra (actual Algeciras). Tuvo lugar en algún momento no determinado por las fuentes de ese año, cuando tropas danesas e irlandesas en 62 barcos de guerra al mando de los caudillos Hasting Alsting y Björn Ragnarsson Jernside asediaron durante tres días y posteriormente asaltaron y saquearon la ciudad en el contexto de las incursiones vikingas a las costas de la Europa occidental.
Las razias en la costa occidental de Europa por parte de tropas de pueblos nórdicos, denominados comúnmente vikingos, comenzó en el año 793 con el ataque al monasterio de Lindisfarne en Gran Bretaña. Este primer asalto marca el punto de apertura de la llamada ruta del oeste (Vestvegr) de noruegos y daneses que completaba la tradicional ruta del este que venían empleando estos pueblos desde siglos antes. La ruta del oeste poseía dos ramificaciones, una hacía la península del Labrador y otra por la costa europea hacia el sur pasando por la costa de la península ibérica y a través del estrecho de Gibraltar (llamado Njörvasund) para continuar hasta Constantinopla.[1]
Los primeros ataques vikingos documentados en la península ibérica tuvieron lugar en las costas gallegas en los años 843 o 844. Tras asaltar varias aldeas de la costa septentrional, la flota vikinga desembarcó cerca del Farum Brigantium (la Torre de Hércules) atraídos por esta construcción y suponiendo que los pueblos que habían construido debían poseer grandes riquezas. En los alrededores del faro, los vikingos son rechazados contundentemente por el ejército de Ramiro I que había estado agrupándose desde los primeros ataques. Tras este encuentro, los cristianos capturan varias naves y hacen huir al resto de la flota.
Los vikingos supervivientes, en gran número según dicen las fuentes, continúan hacia el sur llegando a la ciudad de Lisboa, a la que asedian hasta tres veces. Tras esto prosiguen hacia Cádiz, donde se establecieron por la facilidad de comunicaciones.[2] El 29 de septiembre de 845, las naves de guerra desembarcan en la ciudad de Sevilla tras haber remontado el río Guadalquivir. Atacan la ciudad, penetrando en ella y saqueándola durante varios días.[3] Ante la gran matanza que causan entre los habitantes sevillanos, las tropas del emir de Córdoba Abd al-Rahman II se agrupan en la ciudad de Carmona. Los andalusíes presentan batalla a los asaltantes en Tablada, causando numerosas bajas en las tropas vikingas y obligando al resto a salir de la ciudad.[4] Algunas fuentes mencionan un temprano ataque a la ciudad de Algeciras en esta primera incursión; otras, sin embargo, no lo nombran aunque hablan de ataques a otras ciudades cercanas a Sevilla, por ejemplo, isla Cristina, donde debieron establecerse durante un tiempo, para emprender posteriormente el regreso al norte.[5][6]
Tras estos tempranos ataques, la población de al-Ándalus, que llamaba a estos invasores madjus, mayus o machus (adoradores del fuego), quedaron prevenidos del peligro que suponían los rápidos asaltos de los pueblos nórdicos. El emir cordobés Adb al-Rahman II mandó apostar una flota en los alrededores del golfo de Cádiz y un sistema de vigilancia costera que permitiera una reacción más rápida.[4]
En el año 858 vuelven las tropas nórdicas, compuestas por efectivos daneses e irlandeses que penetran por la costa de Galicia provenientes de Francia. Tras ser rechazados, continúan por la costa atlántica hasta el sur.[2] Se enfrentan en las costas del Algarbe a la flota de Muhammad I, sucesor de Abd al-Rahman II, y al no conseguir penetrar por el valle del Guadalquivir como habían hecho unos años antes, siguen por la costa hacia el estrecho de Gibraltar.[4]
