Skimpflation

Disminución de la calidad de un producto o servicio con precio estable o en aumento. From Wikipedia, the free encyclopedia

El término skimpflation (neologismo derivado del verbo inglés to skimp, que significa «escatimar») es un anglicismo que se ha adoptado por el español para referirse a un fenómeno económico que se caracteriza por la disminución de la calidad o la disponibilidad de un producto o servicio, mientras que su precio se mantiene estable o incluso aumenta.[1] En algunos medios también se conoce como cheapflation.[2] [3]

Origen del término

En octubre de 2021, Greg Rosalsky, periodista de NPR, propuso el término skimpflation [4] para describir el deterioro en la calidad de los servicios mientras se mantiene el precio constante; un ejemplo de esto sería un hotel que ofrece un desayuno más escaso o reduce la frecuencia del servicio de limpieza. En 2023, se describieron como casos de skimpflation varios cambios en los ingredientes de productos en supermercados británicos, tal como una marca de mayonesa que modificó su fórmula pasando de un 9 % de yema de huevo a un 6 % de huevo y un 1,5 % de yema.[5]

Características

A diferencia de la inflación tradicional, donde los precios suben visiblemente, o de la reduflación (shrinkflation), donde se reduce el contenido de un producto y simultáneamente se sube o mantiene el precio, la skimpflation implica un deterioro cualitativo que a menudo pasa desapercibido para el consumidor en una primera instancia. Esta práctica permite a las empresas gestionar el incremento de los costes operativos y de las materias primas sin alterar el precio nominal que paga el cliente.[6] [7]

Desde una perspectiva económica, esta estrategia surge cuando las corporaciones buscan mantener su rentabilidad en un entorno inflacionario. Scott A. Wolla, del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, define el término como el acto de «escatimar en la calidad de un producto o servicio».[8] Las empresas optan por recortar gastos en materiales, ingredientes o mano de obra en lugar de trasladar el aumento de costes directamente al precio final, bajo la premisa de que los beneficios obtenidos por el ahorro de costes superan el riesgo de una posible reacción negativa de los consumidores.[9]

Skimpflation en el sector servicios

En el sector servicios, la skimpflation se manifiesta a través de la reducción de personal y la eliminación de prestaciones que anteriormente estaban incluidas. Ejemplos notables citados en informes económicos incluyen la supresión de servicios de transporte en parques temáticos (como ocurrió con los tranvías de Disney en 2021), la reducción de la frecuencia de limpieza en hoteles o la sustitución de cajeros por estaciones de autopago en supermercados. Estos cambios obligan al consumidor a asumir tareas que antes realizaban los empleados o a recibir una atención más lenta debido a la escasez de mano de obra, lo que se traduce en una degradación de la experiencia del cliente.[10]

Skimpflation en la industria manufacturera y alimentaria

En la industria manufacturera y alimentaria, el fenómeno implica la reformulación de productos sustituyendo ingredientes de alta calidad por alternativas más económicas. Joseph V. Balagtas, de la Universidad Purdue, señala que es común ver cambios como el uso de edulcorantes y agua en lugar de grasa láctea en helados, o el abandono de ingredientes orgánicos.[8] A diferencia de la reduflación, donde el cambio de peso es verificable en la etiqueta, reconocer la skimpflation en los alimentos es más complejo para el consumidor promedio, ya que requiere un conocimiento detallado de la composición del producto para detectar la variación en la calidad.[11]

Impacto en los hábitos de compra y la competencia

Aunque esta práctica dificulta la evaluación del valor real en tiempo real, los consumidores tienden a modificar sus hábitos de compra al percibir la caída en los estándares. La respuesta del mercado ha incluido una penalización a ciertas marcas tradicionales y un trasvase hacia las «marcas blancas», que han ganado cuota de mercado al ofrecer una relación calidad-precio más transparente. Expertos sugieren que, en una economía de skimpflation, la competencia puede llevar a que la calidad se convierta en un atributo de lujo, donde los estándares más altos estarán disponibles solo a precios superiores, obligando al consumidor a comparar precios e ingredientes minuciosamente para evitar la pérdida de valor.[12]

Véase también

Referencias

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