Sobredosis de antidepresivos tricíclicos
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La sobredosis de antidepresivos tricíclicos es la intoxicación causada por un exceso de medicación del tipo antidepresivo tricíclico (ATC). Los síntomas pueden incluir temperatura corporal elevada, visión borrosa, pupilas dilatadas, somnolencia, confusión, convulsiones, frecuencia cardíaca rápida y paro cardíaco.[1] Si los síntomas no han ocurrido dentro de las seis horas de exposición, es poco probable que ocurran.[2]
La sobredosis de ATC puede ocurrir por accidente o intencionalmente en un intento de causar la muerte.[2] La dosis tóxica depende del ATC específico.[2] La mayoría no son tóxicos a menos de 5 mg/kg, excepto para desipramina, nortriptilina y trimipramina, que generalmente son no tóxicos a menos de 2,5 mg/kg.[3][2] En niños pequeños, una o dos pastillas pueden ser fatales.[4] Se debe incluir un electrocardiograma (ECG) en la evaluación cuando exista sospecha de una sobredosis.[2]
En sobredosis suele recomendarse carbón activado.[1] Las personas no deben ser forzadas a vomitar.[2] En aquellos que tienen un complejo QRS ancho (>100 ms) se recomienda bicarbonato de sodio.[2] Si se producen convulsiones, se deben administrar benzodiacepinas.[2] En personas con presión arterial baja, se pueden usar líquidos intravenosos y norepinefrina.[1] El uso de la emulsión lipídica intravenosa también puede ser probado.[5]
A principios de la década del 2000, los ATC eran una de las causas más comunes de envenenamiento.[1] En los Estados Unidos, en 2004, hubo más de 12.000 casos.[2] En el Reino Unido se produjeron alrededor de 270 muertes al año.[1] Una sobredosis de ATC se informó por primera vez en 1959.[1]
El sistema nervioso autónomo periférico, el sistema nervioso central y el corazón son los principales sistemas que se ven afectados después de una sobredosis.[1] Los síntomas iniciales o leves generalmente se desarrollan dentro de las 2 horas e incluyen taquicardia, somnolencia, sequedad de boca, náuseas y vómitos, retención de orina, confusión, agitación y dolor de cabeza.[6] Las complicaciones más graves incluyen hipotensión, alteraciones del ritmo cardíaco, alucinaciones y convulsiones. Las anomalías en el electrocardiograma (ECG) son frecuentes y puede ocurrir una gran variedad de arritmias cardíacas, la más común es la taquicardia sinusal y el retraso de la conducción intraventricular, lo que resulta en la prolongación del complejo QRS y de los intervalos PR/QT. Las convulsiones, las arritmias cardíacas y la apnea son las complicaciones más importantes que ponen en peligro la vida.[6]
Causa
Los tricíclicos tienen un índice terapéutico estrecho, es decir, la dosis terapéutica está cerca de la dosis tóxica.[6] Los factores que aumentan el riesgo de toxicidad incluyen la edad avanzada, el estado cardíaco y el uso concomitante de otros medicamentos.[7] Sin embargo, los niveles séricos de fármacos no son útiles para evaluar el riesgo de arritmia o convulsiones en sobredosis de tricíclicos.[8]
Fisiopatología
La mayoría de los efectos tóxicos de los ATC son causados por cuatro efectos farmacológicos principales. Los ATC tienen efectos anticolinérgicos, causan un bloqueo excesivo de la recaptación de norepinefrina en la sinapsis preganglionar, un bloqueo alfa adrenérgico directo y, lo que es más importante, bloquean los canales de la membrana de sodio con la desaceleración de la despolarización de la membrana, por lo que tienen efectos similares a la quinidina en el miocardio.[1]
Diagnóstico

En general, no se dispone de un análisis de sangre específico para verificar la inteoxicación.[1] Se debe incluir un electrocardiograma (ECG) en la evaluación cuando exista sospecha de una sobredosis.[2]