Son Real (posesión)
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Son Real es una posesión rural situada en el término municipal de Santa Margarita, en la costa nororiental de Mallorca (Islas Baleares, España). La finca ocupa una superficie aproximada de 395 hectáreas y fue adquirida por el Gobierno de las Islas Baleares en el año 2002. Se trata de un enclave de gran relevancia histórica, arqueológica, etnológica y natural, con una ocupación humana continuada desde alrededor del 1900 a. C. hasta la actualidad.
Islas Baleares, España
| Son Real | |
|---|---|
| Tipo | Posesión rural |
| Ubicación | Santa Margarita, Mallorca Islas Baleares, España |
| Coordenadas | 39°45′00″N 3°11′00″E / 39.75000, 3.18333 |
| Superficie | Aproximadamente 395 ha |
| Adquisición pública | 2002 |
| Propiedad | Gobierno de las Islas Baleares |
| Cronología de ocupación | c. 1900 a. C. – actualidad |
| Valor patrimonial | Histórico, arqueológico, etnológico y natural |
| Elementos destacados | Yacimientos prehistóricos, restos medievales y contemporáneos, arquitectura de posesión |
Son Real constituye uno de los conjuntos patrimoniales más destacados del archipiélago balear en cuanto a arqueología, ya que alberga numerosos yacimientos correspondientes a diferentes fases de la Prehistoria, así como restos de época medieval y contemporánea. Asimismo, representa un ejemplo significativo de la posesión, tanto por sus estructuras arquitectónicas como por el modelo de organización social y económica propio del mundo rural insular.
El término posesión es equiparable a la masía catalana, el cortijo andaluz o el caserío. En Mallorca designa las grandes explotaciones agrícolas y ganaderas que funcionaban también como residencia. La denominación se generalizó a partir del siglo XIV, sustituyendo progresivamente el término de origen islámico alquería o rafal. Estas fincas, herederas en parte de las villae romanas, solían emplazarse en lugares estratégicos: zonas elevadas, terrenos rocosos con disponibilidad de agua, buena exposición solar y protección natural frente al viento. En sus inicios presentaban una arquitectura sencilla y, en muchos casos, defensiva. A partir de los siglos XVII y XVIII incorporaron elementos propios de la arquitectura señorial, como grandes patios, escaleras monumentales o galerías porticadas. La vida en la posesión se organizaba en torno a una compleja jerarquía social. Los propietarios, generalmente miembros de la élite urbana, residían en la finca de forma esporádica y delegaban la gestión cotidiana en el mayoral. Los "amos" o arrendatarios dirigían la explotación agrícola y ganadera, mientras que la "madona" desempeñaba un papel fundamental en la administración doméstica y la vida social. Junto a ellos convivían "missatges", aparceros, jornaleros temporales, pastores y otros trabajadores especializados.[1]
Historia de Son Real
Orígenes y época medieval
Hasta hace algunas décadas, Son Real contaba con una extensión de 1.281,7 hectáreas (1.896 quarterades), lo que la convirtió durante siglos en la mayor finca del término de Santa Margarita. En la edad media perteneció a los Estelrich, y más adelante pasó a manos de la familia Font de Muro integrándose en el patrimonio de la aristocracia urbana, con la que permaneció vinculada durante generaciones.
En 1348, el islote de s'Illot des Porros, incluido dentro de los dominios de la finca, fue escenario de un episodio singular: el enterramiento de Guillem Brassa, vecino de Alcudia y primera víctima documentada de la peste negra en Mallorca. El sepelio, realizado sin autorización, provocó la protesta de los habitantes de la zona y la orden del gobernador de trasladar el cuerpo al cementerio de Alcudia.[2]
Defensa costera y vigilancia marítima
Su ubicación litoral otorgó a Son Real una función estratégica. La parte más antigua de las casas corresponde a una torre defensiva, destinada a la protección frente a ataques de piratas y corsarios. Desde la Edad Media hasta el siglo XIX, los habitantes de Santa Margarita tuvieron a su cargo la vigilancia del litoral, especialmente en el entorno de la cueva situada en el islote de es Porros.
Contrabando
A finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX, la costa de Son Real fue un punto habitual del contrabando de tabaco, actividad que complementaba la economía agraria local. Existen referencias a la denominada "cova del contraban", utilizada como refugio, así como a la importancia de mantener caminos como el des Quarter o el de s’Illot des Porros para facilitar estas prácticas.
Patrimonio arqueológico
La finca conserva restos correspondientes a diversos periodos prehistóricos:
- Periodo prototalayótico (1100–900 a. C.): yacimiento des Figueral.
- Periodo talayótico y postalayótico (900–125 a. C.): yacimientos vinculados a prácticas funerarias, entre los que destaca la Necrópolis Son Real o Punta dels Fenicis, uno de los conjuntos funerarios más relevantes de las Islas Baleares.[3]
Arquitectura y vida rural
El núcleo más antiguo de la posesión tiene un origen medieval y está formado por las casas de los propietarios, las estancias de los sirvientes y jornaleros, así como una torre de defensa y otras dependencias. Este conjunto se organizaba alrededor de una clastra cerrada, a la que se accedía por un arco de asa de cesto, probablemente con fines defensivos. A lo largo del tiempo, la zona fue testigo de diversas incursiones piratas, lo que reforzaba la necesidad de sistemas defensivos.
Durante el siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX, se construyó un segundo núcleo, caracterizado por una gran casa señorial de dos plantas y desván, con elementos arquitectónicos similares a los del núcleo medieval. Este núcleo incluye los grandes esteraderos, que evidencian la importancia de la ganadería ovina en la posesión, así como un aljibe que proporcionaba agua al ganado.
Cerca de la carretera principal se encuentra un pequeño oratorio contemporáneo, donde tanto los propietarios como los campesinos asistían a misa. Los aliviaderos y la espadaña superior recuerdan el estilo de los primeros templos medievales mallorquines.[4]