Soprano sfogato
From Wikipedia, the free encyclopedia
Soprano sfogato es un término en desuso que se acuñó durante la época del bel canto en Italia, es decir en las cuatro primeras décadas del siglo XIX, para designar a un reducido número de cantantes que poseían una inusual amplitud en la extensión de su registro vocal.[1] La soprano en el canto es la cuerda o voz femenina más aguda. En la clasificación moderna la soprano tiene varias subdivisiones siendo las más pronunciadas las de soprano ligera, soprano lírica, soprano spinto y soprano dramática.
La evolución de la vocalidad para principios del siglo XIX nos mostraba un panorama muchísimo menos marcado que el actual. En las voces femeninas en particular no existían tantas subdivisiones como las hay hoy en día y prácticamente existían dos grandes divisiones: soprano y contralto. Asimismo la diferencia entre ambas era el color más que el registro, tesitura y zona del pentagrama en la que hacían más insistencias.
La soprano no sobrepasaba comúnmente la frontera del do6 lo que con el diapasón de la época correspondería casi a un si5 moderno. El extremo sobreagudo del registro no aparecería en la soprano hasta finales del siglo XIX con el triunfo de Adelina Patti y la pléyade de imitadoras que le siguieron.
La contralto por su parte presentaba una situación muy peculiar. En esencia la voz de contralto comenzó a ser ocupada con mayor frecuencia tras la desaparición de los castrati. El bárroco mostró a una contralto de timbre oscuro y sugerente pero con la llegada del bel canto y de Gioacchino Rossini en particular la contralto comenzó a ser exigida y demandada al extremo, en especial por Rossini quien exigía que sus contraltos controlaran su voz al máximo haciéndolas ascender hasta el si4 con frecuencia.
Esta evolución y tratamiento sopranístico que sufriera la contralto en el bel canto desembocó en una tipología vocal muy peculiar como fue la soprano sfogato.
Características
Por definición la soprano sfogato estaba emparentada con la contralto, poseía un timbre oscuro, casi de contralto pero un registro amplísimo que le permitía tener graves de contralto y agudos de soprano. Era un tipo de voz decididamente dramático, voces grandes y sonoras y que podían ser a la vez ligeras y suaves cuando estaban sostenidas por una técnica óptima.
El principal problema de este tipo de voz es que era poco natural o forzado en su extensión. Las cantantes que lograron serlo y las que lo intentaron debían dominar la técnica a la perfección. A su vez, un gran problema derivado de la extensión era la poca homogeneidad de los registros. La extensión poco natural producía una voz llena de colores distintos. Algo que fue muy criticado sobre todo en Giuditta Pasta.
El canto de Mozart admiraba y exigía antes que todo la igualdad y homogeneidad de la voz en todo el registro. La soprano sfogato vino a romper esa tradición y exigencia de manera abrupta y violenta.