Sorpresa de Meaux

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Fecha 28 de septiembre de 1567
Lugar Meaux, Francia
Resultado Golpe de Estado fallido
Sorpresa de Meaux
Parte de Las guerras de religión de Francia

Imagen de la Sorpresa de Meaux en proceso de realización, obra de un artista desconocido (1577)
Fecha 28 de septiembre de 1567
Lugar Meaux, Francia
Resultado Golpe de Estado fallido
Beligerantes
Fuerzas de los hugonotes franceses Tropas monárquicas
Comandantes
Luis I de Borbón-Condé Felipe de Pedro Strozzi
Unidades militares
1.500 6.000
Bajas
Desconocidas Desconocidas

La sorpresa de Meaux (La surprise de Meaux en francés) fue un intento fallido de golpe de Estado organizado por parte de los principales aristócratas hugonotes, que precipitó la segunda guerra de religión en Francia. Insatisfechos con su suerte, y con el pretexto del miedo al exterminio, Luis, príncipe de Condé, y Gaspar de Coligny, conspiraron para apresar al rey Carlos IX cuando este se encontraba cerca de Meaux. Alertada por la concentración de los hugonotes, la corte real se apresuró hacia París, repeliendo los intentos de abrirse paso hacia ellos en el camino. Frustrado su plan, los hugonotes sitiaron la ciudad, dando inicio a la segunda guerra. El evento tendría una importancia perdurable debido a la reputación que dio a sus artífices como permanentes sospechosos de sedición.

Reunión de Bayona y el duque de Alba

La primera guerra de religión de Francia concluyó con el Edicto de Amboise en 1563, que posteriormente se consolidó en un edicto de pacificación.[1] A pesar de las concesiones que ofrecía la paz a los hugonotes, los principales nobles de su facción seguían desconfiando de las intenciones finales de la corona. En 1565, la reina madre, Catalina de Médici, se reunió con Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba en Bayona, donde se discutió una posible alianza matrimonial.[2] Entre los principales hugonotes, esta reunión tuvo interpretaciones muy diversas, y algunos sugirieron que en esta conferencia se había organizado en secreto un plan para liquidar a todos los hugonotes en Francia. Esto volvió a cobrar importancia en 1567, cuando el duque de Alba marchó hacia el norte, siguiendo el Camino Español hasta los Países Bajos, para aplastar un levantamiento dentro de la guerra de los Ochenta Años que había estallado en la región.[3]

Esta marcha en la frontera francesa inquietó tanto a hugonotes como a católicos en la corte francesa, y se acordó contratar a 6.000 mercenarios suizos para proteger las fronteras si el duque de Alba decidía marchar hacia el sur. Luis, príncipe de Condé, Gaspar de Coligny y los demás nobles hugonotes interpretaron esta maniobra como amenazadora, con los mercenarios (potenciales aliados del duque de Alba para liquidar a los protestantes franceses), distribuyéndose por toda Francia.[3]

Modificación del Edicto

Casi al mismo tiempo que el duque de Alba marchaba hacia el norte para sofocar la rebelión de los Países Bajos, en julio se modificó el Edicto de Pacificación, ampliando la prohibición del culto protestante desde París a toda la región de la Isla de Francia, y prohibiendo además a los protestantes ejercer cargos públicos en la región. Si bien esta medida, diseñada principalmente para reprimir la rebelión en la capital contaba con el apoyo del moderado Michel de L'Hospital, también se interpretó como un preludio al exterminio.[4] Condé se enfrentó a gritos con el rey Carlos IX y, poco después, decidió retirarse de la corte. No mucho después, se suponía que porque había descubierto planes en su contra, pero en realidad, en gran parte porque había sido descartado en favor de Felipe de Pedro Strozzi para el mando de las tropas suizas, Coligny siguió a Condé en su retirada de la corte.[5]

Escribiendo desde sus dominios, Condé protestó en una carta a la reina madre Catalina de Médici por la revocación del Edicto y otras conspiraciones en su contra. Catalina respondió el 29 de agosto que el verdadero propósito de las tropas era defenderse de los españoles, e intentó invitarlo a regresar a la corte.[6]

Organización de la conspiración

Sínodos protestantes

Si bien los nobles insatisfechos habían albergado deseos de algún tipo de retribución desde su retirada de la corte, la situación alcanzó un punto crítico cuando llegó la noticia del arresto de dos nobles, el conde de Egmont y Felipe de Montmorency, por parte del duque de Alba el 9 de septiembre. Al mismo tiempo, llegó la noticia de que los mercenarios suizos habían cruzado la frontera hacia Francia. Dos sínodos protestantes se encontraban reunidos durante la recepción de esta información, uno en Châtillon-Coligny y el otro en Valery. El ambiente en estos sínodos se crispó al recibir estas noticias, y los asistentes pensaron en que estos hechos eran pruebas de una conspiración internacional contra su religión. Los sínodos decidieron dar un golpe de Estado como medida de acción.[4]

Reunión de nobles

Se celebró así una reunión conspirativa más directa en el castillo de Coligny. Asistieron los tres hermanos Coligny, Condé, François III de La Rochefoucauld, Charles de Téligny y Gabriel I de Montgomery, entre otros.[7] Esta conferencia duró una semana, durante la que los nobles debatieron cómo proceder, con el almirante Gaspar de Coligny defendiendo la cautela, mientras que su hermano François de Coligny encabezó el bando partidario de la guerra, que reunió a la mayoría de los demás asistentes.[8] Finalmente, se acordó que los diáconos pedirían a los hugonotes de cada bailía que recaudaran fondos para pagar a los reiter (caballería pesada) alemanes, que serían contratados por sus aliados en Alemania.[7] Además, se reuniría una fuerza de 1.500 jinetes para secuestrar al rey y a la reina madre en Meaux y arrestar o matar a los miembros de la corte que más se oponían a los hugonotes, especialmente a Carlos de Lorena-Guisa.[9]

La sorpresa

Consecuencias

Referencias

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