Sostenibilidad energética
From Wikipedia, the free encyclopedia
La sostenibilidad energética, o también llamada sustentabilidad energética es definida por el World Energy Council (WEC), como el equilibrio entre tres dimensiones principales: la seguridad energética, la equidad social, y la mitigación del impacto ambiental. El desarrollo de sistemas de energía estables, accesibles y ambientalmente aceptables desafía soluciones simples. Estos tres objetivos son un "trilema" que requiere de complejas interconexiones entre sectores público y privado, entre gobiernos y entes reguladores, entre la economía, los recursos nacionales disponibles, las normativas legales vigentes, las preocupaciones ambientales y el comportamiento individual y colectivo de las sociedades.[1]
La seguridad energética se refiere tanto a los países importadores como para los exportadores de energía. Incluye: la gestión eficaz de la oferta de energía primaria, de origen nacional o extranjero; la confiabilidad de la infraestructura de energía; y, la capacidad de las empresas de energía para satisfacer las necesidades actuales y futuras de la sociedad como un todo. Para los países que son exportadores netos de energía, esta cuestión también está relacionada con la capacidad de mantener los ingresos de las ventas en los mercados extranjeros,[1] perspectiva que es controvertida, más aún si no se adapta en ofrecerla desde fuentes renovables o perjudica el derecho de los países en desarrollo a no desaparecer sumergidos por las aguas del mar a causa del cambio climático.
Equidad y sostenibilidad social
La equidad social se refiere a la accesibilidad y costo razonable de proporcionar energía a la población. La carencia de equidad social en esta materia se ha definido como "pobreza energética". A raíz de la crisis económica de 2008, el concepto de "pobreza energética" se ha incorporado a la agenda política de algunos países europeos, como Reino Unido, Francia, Eslovaquia o Irlanda. El problema del acceso a la energía, endémico en países del Tercer Mundo, se ha extendido también a los del Primer Mundo por las crecientes dificultades económicas de las familias para hacer frente a la tarifa energética. Según la definición establecida en Reino Unido, un hogar en situación de "pobreza energética" es aquel que "necesita gastar más del 10% de sus ingresos en todo tipo de combustibles" para poder caldearlo hasta una temperatura razonable, fijada entre 18 °C y 21 °C.[2]
Por otro lado, el uso del petróleo como combustible puede impedir que generaciones futuras puedan utilizarlo para los plásticos, en vez de como energía, más aún si existe la posibilidad de utilizar energías alternativas. Asimismo, con la energía nuclear, se deja el lastre y el peligro de los residuos nucleares a las generaciones futuras, que tienen una radioactividad que puede durar miles de años.
Sostenibilidad ambiental
Mitigación del impacto ambiental incluye la obtención de la eficiencia energética en el lado de la oferta y la demanda y el suministro de energía a partir de fuentes renovables y otras fuentes con bajas emisiones de dióxido de carbono y otros gases que acentúan el efecto invernadero y la contaminación del aire, con las enfermedades que esto ocasiona.