Suicidio en Perú
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La causa principal del suicidio en Perú es la depresión. Un estudio por la Agencia Andina de 2021, denotó que el 80% de los suicidios están motivados por la depresión, una enfermedad que afecta a 1 700 000 peruanos, de cual la cuarta parte llega a tratarse, mientras que la quinta parte de ellos reconocen que tienen problemas, pero no toman medidas al respecto, ni medidas de atención médica. El restante 55% ignora que tiene esta enfermedad.[3]
Actitudes de los medios de comunicación
En 2016, una joven venezolana de 17 años, que estaba en Perú como parte de un grupo religioso hindú, se lanzó de la azotea del Hotel Sheraton del Centro de Lima, que da al Palacio de Justicia.
Usuarios de las redes sociales fueron los primeros en dar la alerta. Incluso, a través de Twitter y YouTube, se divulgaron diferentes fotos y videos.
Los medios de comunicación no tardaron en informar sobre el hecho; sin embargo, algunos de ellos no dudaron, además, en publicar los videos que registraban el preciso momento en que la joven se lanza al vacío.
El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables se pronunció al respecto. "El suicidio es una tragedia, no un espectáculo. Invitamos a los medios a autorregularse. Esperamos sensibilidad y respeto", señaló en su cuenta de Twitter.
Emil Blondet, psicóloga en consulta privada y consejería, dijo en entrevista con el diario Perú 21 que un medio de comunicación informa sobre una tragedia de esa manera "logra que la gente se desensibilice".
"Es como si le dijeran a la gente que no hay de que preocuparse porque (el suicidio) es normal. Provocan que las personas solo se enfoquen en la noticia de impacto y no en el problema de fondo: el sistema de salud mental en el Perú está por los suelos".
El sociólogo y comunicador Sandro Venturo fue más severo sobre el uso del morbo por parte de los medios y la sociedad. "Somos una sociedad frívola que no se escandaliza por actos como un suicidio, asesinato, tortura o más.
"El cambio en la de sociedad debe empezar por la autorregulación de los periodistas y medios de comunicación. Dejar de darle la mayor importancia a la competencia por la audiencia o el tráfico por internet. Porque pueden llegar a perder el control y terminan promoviendo una sociedad enferma", agregó.[4]
Suicidio durante la pandemia de covid-19
El número de atenciones aumentó durante la pandemia del covid-19. En pacientes que ya tenían depresión se ha agravado y otros que no lo tenían han caído en esta enfermedad.
En 2019 hubo 13,877 emergencias psiquiátricas y en 2020; 14 606, por lo que Franz Alvarado Sánchez, jefe de Emergencia del Instituto Nacional de Salud Mental pronosticó que éstas aumentarían en 2021. Además, expresó que el impacto psicosocial de la pandemia ha aflorado problemas de salud mental en las personas y agudizado en los que ya tienen estas patologías, que los lleva a generar crisis que la misma familia muchas veces no puede manejar.
En los primeros 8 meses de 2021, solo en el Puente Chilina de Arequipa, se intervinieron a 40 personas que intentaban saltar de éste, mientras que solo una logró su cometido.
Muchas personas que padecen esta enfermedad no saben cómo manejar las situaciones de crisis. Por ello, el soporte de la familia y de las amistades más cercanas es vital para que las personas que sufren de depresión puedan llegar a superarlo.
El impacto de la covid-19 en la salud mental de los niños y adolescentes no es uniforme; factores diversos como fallecimientos de seres queridos a causa del virus, trastornos mentales de base o vulnerabilidad personal, entre otros, podrían manifestar transitoriamente síntomas de ansiedad o depresión que podrían acabar con el suicidio de un menor de edad.[5]
Los menores con trastornos graves preexistentes se tornan aún más vulnerables debido al desplazamiento, al desamparo y el cambio repentino en sus actividades diarias.
Otro elemento condicionante en estos momentos de emergencia, podría ser la sensación de pérdida. La mayoría tiene a un conocido que ha sido separado de una persona querida por causa del coronavirus, esto también lleva a una depresión.
La médico psiquiatra del Hospital Víctor Larco Herrera de Lima, Julissa Castro, destacó en entrevista con el portal Gob.pe que la carencia del acompañamiento social de la familia y amistades son factores importantes que explican el aumento de suicidios durante la pandemia.
“Las causas del suicidio son multifactoriales; sin embargo, con mayor frecuencia los pensamientos suicidas pueden ser el resultado de una situación muy abrumadora donde la persona siente que ya no puede afrontar, viendo la autoeliminación como una posible solución. Además, puede existir alguna condición genética sobre todo en quienes tienen antecedentes familiares que han cometido o han tenido intentos suicidas”, indicó.
En ese sentido, Castro recalcó que es importante que las familias estén atentas a las señales de los potenciales suicidas para evitar lo peor. Si la persona prefiere estar sola y tiene repentinos cambios de humor; aumenta o comienza el consumo de drogas y/o bebidas alcohólicas descontroladamente.
“Se debe buscar a especialistas en el servicio de emergencia psiquiátrica para poder manejar la crisis suicida. El médico tomará la decisión si se requiere algún internamiento, pero lo más importante es el soporte emocional familiar al menos durante el primer mes”, puntualizó.
Asimismo, sugirió que es sustancial conversar acerca del suicidio, mantenerse conectados con la familia y amistades a pesar del distanciamiento físico para una prevención oportuna.
“En estos tiempos de pandemia se debe evitar los conflictos en el hogar, así como mantener una comunicación asertiva, las rutinas con horarios establecidos de tareas y ocio, y las clases escolares. Además, realizar deporte cumpliendo con todas las medidas de bioseguridad, para lograr un estilo de vida armonioso”, recomendó.[6]
Turismo de la muerte
Al igual que a México, ocasionalmente ciudadanos extranjeros viajan a Perú debido a la relativa facilidad con que se puede conseguir pentobarbital, mejor conocido en el país sudamericano por su nombre comercial Halatal, que es utilizado en el campo de la veterinaria para anestesiar mascotas o animales de granja para operarlos, o en algunos casos, sacrificarlos.[7][8]