Síndrome de la rana hervida

El denominado síndrome de la rana hervida es una analogía que se usa para describir lo que ocurre cuando un problema se desarrolla tan lentamente que sus daños no son fáciles de percibir en lo inmediato y esa falta de conciencia de los mismos genera que no haya reacciones o que estas sean tardías para evitar o revertir los daños que ocasiona. La premisa es que si una rana se pone repentinamente en agua hirviendo, saltará, pero si la rana se pone en agua tibia que luego se lleva a ebullición lentamente, no percibirá el peligro y se cocerá hasta la muerte. La historia se usa a menudo como una metáfora de la incapacidad o falta de voluntad de las personas para reaccionar o ser conscientes de las amenazas siniestras que surgen gradualmente en lugar de hacerlo de repente. Si bien algunos experimentos del siglo XIX sugirieron que la premisa subyacente es verdadera si el calentamiento es lo suficientemente gradual, según los biólogos contemporáneos, la premisa es falsa: una rana que se calienta gradualmente saltará a la superficie. De hecho, la termorregulación al cambiar de ubicación es una estrategia de supervivencia fundamentalmente necesaria para las ranas y otros ectotermos. From Wikipedia, the free encyclopedia

Una rana sentada en el mango de una cacerola, que está sobre una placa eléctrica, que está brillando en rojo.
Una rana sentada en el mango de una cacerola.

El denominado síndrome de la rana hervida es una analogía que se usa para describir lo que ocurre cuando un problema se desarrolla tan lentamente que sus daños no son fáciles de percibir en lo inmediato y esa falta de conciencia de los mismos genera que no haya reacciones o que estas sean tardías para evitar o revertir los daños que ocasiona.[1] La premisa es que si una rana se pone repentinamente en agua hirviendo, saltará, pero si la rana se pone en agua tibia que luego se lleva a ebullición lentamente, no percibirá el peligro y se cocerá hasta la muerte. La historia se usa a menudo como una metáfora de la incapacidad o falta de voluntad de las personas para reaccionar o ser conscientes de las amenazas siniestras que surgen gradualmente en lugar de hacerlo de repente.

Si bien algunos experimentos del siglo XIX sugirieron que la premisa subyacente es verdadera si el calentamiento es lo suficientemente gradual,[2][3] según los biólogos contemporáneos, la premisa es falsa: una rana que se calienta gradualmente saltará a la superficie.[4][5] De hecho, la termorregulación al cambiar de ubicación es una estrategia de supervivencia fundamentalmente necesaria para las ranas y otros ectotermos.

La analogía se toma del libro "La rana que no sabía que estaba hervida... y otras lecciones de vida" del escritor y filósofo franco-suizo Olivier Clerc, nacido en Ginebra, que destaca por escribir libros de autoayuda.[6] En su libro, Clerc usa para describir este fenómeno como analogía la situación de una rana en una cazuela llena de agua a la cual se le va aumentando su temperatura lentamente, debido a que la rana regula su propia temperatura y el aumento de la temperatura es progresivamente tan lento que no puede percibirlo durante gran parte del proceso y para cuando perciba el peligro, no tendrá energía suficiente para saltar y escapar de la cazuela porque la habrá gastado en regular su temperatura para adaptarse al agua; en cambio, si la rana hubiese entrado con el agua a altas temperaturas, habría saltado al percibir como un peligro continuar allí.[7]

Una de las controversias habidas sobre la metáfora de “la rana hervida” fue acerca de si era cierto o no el ejemplo dado; es decir, si era verdad que la rana se quedaba quieta mientras el agua se iba calentando poco a poco en la cacerola. Hoy se sabe que es un mito.[8]

Usos de la analogía

Referencias

Enlaces externos

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