Síndrome del cuerno occipital
From Wikipedia, the free encyclopedia
| El síndrome del cuervo occipital | ||
|---|---|---|
|
Esta enfermedad es heredara de tipo [recesiva ligada al cromosoma X]. | ||
| Especialidad | Endocrinología | |
| Complicaciones | Aneurisma de aorta | |
| Medicación | Droxidopa, inyecciones de histidina de cobre | |
| Sinónimos | ||
| Síndrome de Ehlers-Danilo’s tipo IX; Cutis Laxa Ligada al Cromosoma X | ||
El síndrome del cuerno occipital (SHO), antes considerado una variante del síndrome Ehlers-Danlos,[1] es un trastorno del tejido conectivo y enfermedad mitocondrial de tipo recesivo y ligado al cromosoma X. La causa de esta enfermedad es la deficiencia en el transporte de un mineral esencial, el cobre, y se asocia con mutaciones en el gen ATP7A.[2][3]
Aproximadamente, solo dos tercios de los niños con el síndrome del cuerno occipital son considerados como portadores del trastorno heredado genéticamente; el otro tercio no tiene un historial de la enfermedad en su familia. Esta enfermedad afecta a los hombres mayormente, ya que es un trastorno recesivo ligado al cromosoma X. Esto es debido a que los hombres no tienen un segundo cromosoma X como las mujeres y les falta esencialmente una segunda copia de respaldo que funcione correctamente. Las mujeres tienen más probabilidades de ser portadoras del trastorno. Una mujer con este trastorno tendría ambos cromosomas X afectados, no solo uno.[4]
Este trastorno es considerado una variante más leve del síndrome del cabello acerado, [5] y encuadrada dentro de los trastornos del transporte de cobre relacionados con ATP7A. (junto con la enfermedad de Menkes y la neuropatía motora distal (NMD) relacionada con ATP7A)[6]
El síndrome del cuerno occipital se caracteriza por la deficiencia de la excreción biliar de cobre, lo que causa deformidades en el esqueleto. Estos pueden incluir protuberancias en la parte trasera del cráneo (el hueso parasagital sobresale del hueso occipital, lo que se conoce como “cuernos occipitales”) y también deformidades en el codo, la dislocación de la cúpula radial, los extremos laterales de las clavículas en forma de martillo y anomalías en la cadera y la pelvis.[7] El síndrome del cuerno occipital puede presentarse a una edad temprana o más adelante a la niñez.[8] Los niños pueden tener los siguientes riesgos:
- Inteligencia normal o un leve retraso
- Cuello largo, paladar alto y arqueado en la boca, una cara larga y una frente alta
- Flacidez en la piel o hipermovilidad articular
- Hernia inguinal
- Retorcimiento de los vasos sanguíneos
- Divertículos de la vejiga
- Disautonomía (la incapacidad de regular partes del sistema nervioso)
- Diarrea crónica
- Vello grueso
- Niveles bajos de ceruloplasmina (9-29mg/dL)
Causa
El síndrome del cuerno occipital es una variante alélica más leve de la enfermedad de Menkes, la cual comienza a una edad más avanzada y está asociada con una neurodegeneración central menos severa. La naturaleza menos severa del síndrome del cuerno occipital suele atribuir a las mutaciones en las uniones, lo cual permite que hasta el 20 % a un 30 % de las transcripciones de ARN mensajero (ARNm) de ATP7A sean procesadas correctamente. Al igual que en los casos de la enfermedad de Menkes, las personas con el síndrome del cuerno occipital presentan anomalías en el tejido conjuntivo como resultado de la actividad deficiente de la lisil oxidasa, una enzima que requiere cobre y que usualmente desamina lisina e hydroxilisina en el primer paso de formación de entrecruzamientos de colágeno. Las personas también frecuentemente padecen de signos y síntomas de disautonomía relacionados con una deficiencia parcial en la actividad de la dopamina beta-hidroxilasa. La dopamina beta-hidroxilasa es otra enzima que depende del cobre y que usualmente convierte la dopamina en norepinefrina, un neurotransmisor crucial en las neuronas norepinefrinas. Un modelo natural de ratones con el síndrome del cuerno occipital, conocido como el modelo moteado, recapitula las anomalías del tejido cojuntivo, la deficiencia de la dopamina beta-hidroxilasa y el daño leve del sistema nervioso central en los humanos. [11]
Diagnóstico
El diagnóstico inicial de la enfermedad de Menkes y sus variantes más leves, como el síndrome del cuerno occipital, se basa en los síntomas clínicos. Los niveles bajos de cobre y ceruloplasmina sérica respaldan clínicamente la sospecha de la enfermedad del cuerno occipital, pero la confirmación bioquímica mediante cultivo de tejidos es necesaria. La evidencia del diagnóstico es la demostración del defecto molecular en ATP7A. La presencia de protuberancias en los huesos del occipucio da un diagnóstico definitivo, lo cual se observa en algunos pacientes.[12]
Tratamiento
El tratamiento para los niños con el síndrome del cuerno occipital depende de qué tan serio sea su caso. Los niños con OHS reciben frecuentemente terapia física y ocupacional.[13] Pueden requerir suplementos alimenticios mediante una sonda nasogástrica si no presentan un crecimiento adecuado. Con el objetivo de mejorar las manifestaciones neurológicas, como las convulsiones, el niño puede recibir inyecciones de histidina de cobre o colorido de cobre a una edad temprana. Sin embargo, las inyecciones de histidina de cobre han demostrado ser ineficaces para tratar con manifestaciones del tejido conectivo del OHS.[14]
Pronóstico
Investigaciones
Los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y Cyprium Therapeutics han coordinado el desarrollo de una terapia genética de un virus adenoasociado llamado AAV-ATP7A para la enfermedad Menkes y sus variantes, como el síndrome del cuerno occipital.[21] En marzo del 2017, Cyprium Therapeutics consiguió los derechos comerciales y el desarrollo mundial del programa Menkes con los Institutos Nacionales de la Salud y el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano a través de un acuerdo de cooperación y desarrollo de investigación (CRADA, por sus siglas en inglés) y acuerdos de licencia con el instituto Nacional de la Salud Infantil y Desarrollo Humano. [22] Aunque ha recibido una designación de medicamente huérfano por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), el AAV-ATP7A permanece en etapa preclínica.[cita requerida]