La práctica médica de Tan Yunxian se centró en atender a mujeres. Inicialmente empezó por tratar a sus propios hijos, con la ayuda de su abuela para confirmar su diagnóstico. Los registros de la obra de Tan revelan treinta y uno de los casos de los pacientes que trató. Las mujeres con las que trabajó normalmente tenían dolencias crónicas, más que de enfermedades temporales. En la China Ming muchas mujeres padecían “las dolencias de las mujeres,” como irregularidades menstruales, abortos, esterilidad y fatiga postparto. Otros pacientes tuvieron enfermedades que cualquier sexo podría contraer, como tos, insomnio, erupciones cutáneas, hinchazones, diarrea o náuseas.
Tan, de forma similar a otros doctores, prescribía a menudo plantas medicinales a sus pacientes. Tan también practicó moxibustión; esto consistía en el quemado de moxa, o Artemisia seca, en puntos concretos del cuerpo, lo cual era similar a la acupuntura.[2] Este proceso estimuló la circulación de qi. Debido a que el físico que aplicaba el moxa tenía que tocar al paciente, los doctores no podían aplicar este tratamiento en mujeres. Tan se sirvió de muchas mujeres en su práctica. Varios registros muestran las conclusiones de Tan de cómo estas mujeres a menudo trabajaban con ellas mismas, mostrando varios síntomas.[3]
A pesar de que Tan Yunxian practicó ginecología, pediatría y obstetricia, su experiencia en otros campos estuvo limitada. Tan solo fue capaz de practicar medicina en el país entre sus amigos o conocidos. Incluso después de terminar el libro Dichos de una doctora, no tuvo la posibilidad de publicarlo.[4] De hecho tuvo que pedir a su hijo que lo publicase por ella.[5]