Tantura

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Tantura en 1935, durante el Mandato Británico

Tantura o Al-Tantura (en árabe, الطنطورة; en hebreo, טנטורה) fue una antigua población palestina situada a 24 kilómetros al sur de Haifa, en la costa mediterránea y destruida por Israel en el curso de la guerra árabe-israelí de 1948. Sufrió una operación de limpieza étnica por parte del ejército israelí en la que habrían muerto entre 200 y 250 civiles desarmados, la mayoría hombres jóvenes.[1][2][3] En la actualidad, sobre sus ruinas se alzan dos kibutz y un complejo recreativo privado con el mismo nombre.

La aldea de Tantura estaba situada en la costa mediterránea, a 24 km al sur de Haifa, a 25 metros sobre el nivel del mar. Tenía 1.728 habitantes en 1948, árabes en su totalidad.

Historia

De la Antigüedad data una población preexistente conocida por cananeos y griegos como Dor, el mismo nombre que adoptó en el siglo XX uno de los dos kibutz construidos por inmigrantes judíos en sus inmediaciones. Aparece mencionada por vez primera en un papiro egipcio del siglo XIII a. C. En la época fenicia fue una ciudad dependiente de la ciudad-Estado de Sidón.

El puerto tuvo gran importancia en época bizantina (tuvo en sus alrededores una iglesia bizantina) y abasí. Los cruzados conquistaron la ciudad en el siglo XII; la renombraron Merle y la dotaron de un castillo. El ejército de Napoleón la arrasó en agosto de 1799.

En 1944 tenía una población de unas 1.500 personas, árabes, que vivían mayoritariamente de la agricultura y la pesca.[4]

El plan de partición de las Naciones Unidas de 1947 incluía a Tantura dentro de las fronteras proyectadas para el Estado de Israel.

La masacre y su investigación

Apenas había pruebas de la masacre de Tantura más que en los testimonios orales de los supervivientes, hasta que a finales de la década de 1990 el estudiante israelí Theodore (Teddy) Katz, de la Universidad de Haifa, investigó y relató los hechos en el marco de una tesis doctoral dirigida por el historiador Kais Firro. Hasta entonces, se había hablado de Deir Yasín, pueblo en el que fueron asesinadas más de 100 personas en abril de 1948, como parte de la mayor masacre perpetrada por tropas y paramilitares israelíes durante la guerra, pero el número de muertos en Tantura superaría a los habidos en Deir Yasín.

Las investigaciones de Katz, que se empezaron a dar a conocer al público a través del diario Maariv, causaron una gran polémica en Israel, ya que hasta entonces pocas voces israelíes habían puesto en cuestión algunas de las ideas más difundidas sobre la creación de Israel, en particular la que afirma que la desaparición de la mayor parte de la población árabe de su territorio en 1948 (dando lugar al problema de los refugiados palestinos) se debió a un éxodo voluntario.

De hecho, según los testimonios de algunos habitantes de Tantura, tras el bombardeo de Haifa por tropas israelíes, que provocó la huida masiva de su población árabe por mar,[cita requerida] parecía inevitable que pasara lo mismo en las poblaciones cercanas. Sin embargo, los vecinos de Tantura decidieron permanecer en el pueblo:

Tras la caída de Haifa y los pueblos de los alrededores que siguió a la proclamación del Estado de Israel, el ataque a Tantura parecía inevitable. Los hombres tenían muy pocas armas, y nunca se habían organizado ni habían sido entrenados. Hicieron guardia en las entradas del pueblo [...]
(Yahya Abu Madi, superviviente[3])
Una semana antes del ataque, más o menos, habían atracado grandes barcos cerca del pueblo para evacuar a sus habitantes por mar, pero los hombres de Tantura se negaron a irse, y algunos de ellos incluso prendieron fuego a los barcos para obligarles a levar anclas. Después supimos que los barcos habían venido del Líbano, enviados por el Alto Comité Árabe, que después de la caída de Haifa en abril y la proclamación del Estado de Israel el 14 de mayo, temía por nuestras vidas.
(Ali Mustafa al-Bayruni, superviviente[3])

Según los informes de Katz, elaborados a partir de «testimonios e información tomada de testigos judíos y árabes y de soldados presentes en los acontecimientos», una vez que la Haganá hubo controlado el pueblo, «al menos doscientas personas del pueblo de Tantura fueron asesinadas por tropas israelíes»,[2] en lo que constituyó «definitivamente, una de las mayores masacres». Otro historiador revisionista israelí especialista en este periodo, Benny Morris, eleva las víctimas a 250.[5] Los vecinos muertos habrían sido enterrados inmediatamente en fosas comunes, y el resto dispersados en todas direcciones. Según el superviviente Fawzi al-Tanyi, entrevistado por Ma'ariv,

Nos llevaron al cementerio [...]. Nos pusieron en filas junto a los cactus y dispararon. Luego eligieron a otros diez para que se llevaran los cuerpos, y esos diez fueron a su vez asesinados.[6]

Según otro superviviente, Taha Salam,

Los vencedores rodearon a la población y se llevaron aparte a grupos de hombres uno a uno, sin que sepamos qué suerte corrieron. Recuerdo que el último grupo era de unos cuarenta hombres. Uno de los hombres que se llevaron los atacantes era Taha Mahmud al-Qasim, que regresó más tarde y nos contó que un judío había preguntado al grupo: «¿Quién habla hebreo?». Cuando Taha respondió «yo», el judío dijo: «Mira cómo mueren y ve a contárselo a los demás». Después, pusieron a los otros hombres contra un muro y les dispararon.[3]

Amina al-Masri, superviviente refugiada en Damasco, coincide con el testimonio anterior:

Luego, al amanecer, justo delante de nosotros, tomaron un primer grupo de hombres y los ejecutaron, todos excepto uno, a quien dijeron: «Mira bien, y dile a todos lo que viste»[4]

De manera similar describe lo ocurrido uno de los testimonios de excombatientes de la Brigada Alexandroni que aparecen en la tesis de Katz, el oficial Shlomo Ambar:

La imagen que tengo grabada en la memoria es la de los varones adultos en el cementerio. Allí ví que muchos eran ejecutados [...]. Abandoné el lugar al ver que mataban, mataban y mataban, por eso no sé exactamente cuántos fueron asesinados allí.[5]

Según Katz, otros habitantes fueron ejecutados en sus casas, y la masacre se detuvo, de acuerdo con varios testimonios, cuando el alcalde de la vecina población judía de Zikhron Ya'aqov acudió a Tantura y logró convencer a las tropas de la Haganá de que la detuvieran.

Al resto de habitantes los habrían deportado y a gran parte de los hombres confinado como prisioneros de guerra en dos campos situados en Umm Jalid e Iylil, dos aldeas árabes conquistadas y vacías, en marzo y abril, para ser finalmente expulsados hacia el área de Tulkarem en Cisjordania.[3] Las mujeres y los niños fueron expulsados de Tantura hacia la población de Fraydiss y, desde allí, a Tulkarem. En junio no quedaban habitantes de Tantura en territorio israelí.[5] Tal y como ocurrió con el resto de árabes desplazados por la guerra, a los habitantes de Tantura no se les permitió nunca regresar a sus hogares.

Un día, estando en el campo de Iylil, llegaron tropas de la caballería judía, que empezaron a hacernos fotografías. Le pregunté a uno de ellos: «¿Cuándo nos váis a dejar volver a Tantura?» Él contestó: «El día en que puedas verte las orejas con los ojos, ese día verás Tantura».
(Yusuf Mustafa al-Bayrumi, superviviente)[5]>

La tesis de Katz recibió un premio especial de la Universidad de Haifa en 1999, pero fue duramente criticada el año siguiente, cuando la prensa israelí se hizo eco de sus conclusiones, dando lugar a un revuelo político y mediático que suele conocerse como asunto Katz. Uno de sus principales críticos, Benny Morris, hace objeciones tanto a la fiabilidad de hechos documentados solo por testimonios orales como a la fidelidad de Katz a los mismos. Sin embargo, en sus propias entrevistas concluye que, a pesar de las lagunas metodológicas, la masacre de Tantura fue real y el número de víctimas posiblemente algo superior a la cifra que dio Katz.

En mayo de 2023, una investigación llevada a cabo por la agencia británica Forensic Architecture, de la Universidad de Londres, reveló tres posibles ubicaciones de fosas comunes cerca de lo que fuera la aldea de Tantura, bajo lo que ahora es un complejo turístico de vacaciones. En su investigación, la agencia analizó datos cartográficos y fotografías aéreas y las comparó con los archivos del ejército israelí y con testimonios antiguos y actuales tanto de supervivientes como de perpetradores de la masacre. Así se recreó un modelo tridimensional de las posibles ubicaciones de las ejecuciones y de las fosas comunes. Estas ubicaciones se unen a la ya conocida, que se cree que está bajo un aparcamiento.[7]

Tantura tras la guerra

Polémica sobre el asunto: el caso Katz

Referencias

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