Tercer Recinto Fortificado
recinto fortificado en Melilla
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El Tercer Recinto Fortificado es uno de los cuatro recintos fortificados que componen la ciudadela española de Melilla la Vieja, en Melilla. Está situado entre el Segundo Recinto Fortificado y el Cuarto Recinto Fortificado. El tercer recinto representa la madurez del sistema defensivo de la ciudadela y constituye una de las fases más significativas del desarrollo militar en la plaza. Construido entre los siglos XVI y XVIII, este recinto se proyectó como una extensión natural y reforzada de los dos primeros cinturones defensivos, abarcando un área mayor y más abierta, ya no únicamente concebida para resistir asedios, sino también para acoger una población creciente, infraestructuras complementarias y espacios logísticos. En él se advierte la consolidación del modelo abaluartado moderno influenciado por los principios de la ingeniería militar renacentista italiana.[1][2][3]
| Tercer Recinto Fortificado | ||
|---|---|---|
| Tercer Recinto | ||
| Bien de interés cultural como conjunto histórico-artístico desde el 11 de agosto de 1953 (72 años) y en 1985, a tenor de la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. | ||
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| Ubicación | ||
| País |
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| Localidad |
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| Ubicación | Melilla la Vieja | |
| Dirección | Entorno del Tercer Recinto, Melilla la Vieja | |
| Coordenadas | 35°17′40″N 2°56′09″O | |
| Características | ||
| Tipo | Recinto fortificado | |
| Parte de | Conjunto histórico artístico de la ciudad de Melilla | |
| Estilo | Arquitectura militar renacentista y moderna | |
| Arquitecto | Ingenieros militares de la Corona española | |
| Materiales | Piedra de sillería; mampostería | |
| Historia | ||
| Comitente | Corona española | |
| Construcción | Siglos XVI–XVII | |
| Reforma | Siglos XVII–XVIII; intervenciones contemporáneas | |
| Período en uso | Edad Moderna | |
| Controlado por | España | |
| Ocupantes | Guarnición militar histórica | |
| Ramas | Ejército | |
| Gestión y protección | ||
| Propietario | Administración pública | |
| Estado | Conservado | |
| Usos | Defensa militar; ampliación del sistema urbano fortificado | |
| Visitable | Sí | |
| Mapas y planos | ||
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Ubicación y función estratégica
Junto con el Segundo Recinto Fortificado, formaba la Villa Vieja, en la que se establecieron los hombres de Juan Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina Sidonia, dirigidos por Pedro de Estopiñán y Virués en la toma de Melilla.[4] El tercer recinto se extiende sobre una plataforma escalonada que domina la zona del Foso de los Carneros, comunicando vertical y horizontalmente con los recintos anteriores. Su emplazamiento intermedio entre los recintos altos y la zona costera lo convertía en un punto de defensa crucial frente a desembarcos o ataques navales.
Este espacio tenía también una clara función de interconexión militar y urbana, permitiendo el paso seguro de tropas, el transporte de suministros y el movimiento de piezas de artillería. La topografía irregular se aprovechó para emplazar estructuras defensivas en distintos niveles, mejorando el ángulo de tiro y la cobertura cruzada sobre posibles puntos de ataque.[5][6][7][8][9][10][11]
Elementos arquitectónicos destacados
Frente abalaustrado sobre el Foso de los Carneros

Uno de los elementos visuales más imponentes del recinto. Se trata de una muralla con parapetos y torreones que domina el foso y establece una línea de defensa escalonada. Desde esta altura se controlaba tanto el interior como el exterior de la plaza, permitiendo una defensa eficaz.[12]
Baluarte de las cinco palabras

Elemento defensivo y de vigilancia, ofrece una excelente panorámica sobre la Ensenada de los Galápagos y la entrada terrestre. Fue una torre albarrana preexistente, integrada en las defensas modernas.[13]
Cuartel de San Fernando
Una de las estructuras más representativas del segundo recinto, este edificio albergaba a la guarnición destacada en la plaza. Presenta una arquitectura sobria y funcional, con patios interiores y almacenes militares.[14]
Túnel de San Fernando y sistemas de comunicación subterránea
El túnel, excavado en la roca, permitía la comunicación entre los diferentes niveles del recinto sin quedar expuestos al fuego enemigo. Estas galerías eran fundamentales para el desplazamiento en tiempos de asedio y para el transporte de víveres o munición.[15]
Transformaciones históricas
El tercer recinto se desarrolló principalmente entre los siglos XVII y XVIII, en un contexto de refuerzo de las defensas ante los ataques reiterados del sultanato marroquí. Durante el reinado de Carlos II y posteriormente con los Borbones, se destinaron fondos a la consolidación de murallas, la mejora de las galerías subterráneas y la renovación de los baluartes.[16]
La modernización de la artillería obligó a ensanchar muros, aumentar el número de casamatas y fortalecer los parapetos. Las reformas se llevaron a cabo en varias fases, algunas de las cuales adaptaban estructuras ya existentes del período medieval o andalusí, dando lugar a una arquitectura híbrida y evolutiva.[4][17][18][19]
En el siglo XIX, el tercer recinto comenzó a perder relevancia táctica frente a la expansión urbana de la ciudad extramuros, pero siguió cumpliendo funciones administrativas y logísticas hasta bien entrado el siglo XX.[20][21][22][4]
