El informe presentado por George Kubler a la UNESCO luego de su misión en 1951 presentó un recuento de los edificios de valor histórico que mayores daños sufrieron durante este terremoto:
La iglesia de Santo Domingo fue el templo cusqueño que más graves daños sufrió en la ciudad. Se derrumbaron los arcos de la torre, el crucero sufrió destrucción considerable, el ángulo noroeste se inclinó hacia el exterior, el muro del ábside se resquebrajó y el balcón que dominaba la ciudad se cayó. En el claustro, todos los arcos se desajustaron por lo que todos los aposentos del segundo piso quedaron inhabitables.
La fachada de la iglesia, frente a la Plazoleta Espinar, sufrió la abertura de una grieta vertical que puso en peligro la estabilidad de la capilla abierta situada a la altura del piso alto. La pared oriental de la iglesia, frente al pequeño patio que da acceso al convento se agrietó verticalmente. En el claustro principal, la galería adosada a la iglesia quedó debilitada por la presión de esta. La fachada de la galería septentrional se incluyó hacia el patio del claustro. La escalera sudeste perdió su bóveda y la del lado sudoeste presentó grietas en sus bóvedas.
El arco de descarga de la fachada principal se desplomó. Además el lienzo del muro de la fachada sufrió daños en su parte oriental tras el derrumbe de la torre de ese lado. La torre del lado occidental sufrió daños considerables en sus pisos altos. La bóveda de la capilla presentó desperfectos importantes y el altar mayor quedó deformado y fragmentado por el choque. Los daños más graves los sufrió la cúpula cuyo tambor se abrió horizontalmente y la misma cúpula se hundió sin derrumbarse por completo.
La fachada principal de la iglesia presentó profundas grietas en su mampostería. Todos los arcos formeros se abrieron por los claves. Las galerías de los claustros quedaron debilitados sobre todo en los ángulos del piso alto. Las escaleras perdieron parte de su tejado.
El terremoto deshizo el ángulo noroeste de la iglesia que arrastró en su caída la mitad del arco de la torre de ese lado y la tercera parte del cuerpo de la misma. Lo mismo sucedió con la torre del lado sudeste. El pórtico sufrió escasos daños aunque el muro del ábside se derrumbó
El terremoto deshizo los arcos y la cúpula de la torre. Los escombros destruyeron el baptisterio. Los arcos de la torre de la izquierda cayeron causando desperfectos en el coro. En la capilla mayor se derrumbó el ángulo noroeste y las piedras causaron daños en el altar mayor. El púlpito quedó destrozado y muchos cuadros sufrieron la rasgadura de sus lienzos.
El edificio no sufrió muchos daños. Los daños afectaron únicamente la fachada y los arcos de las dos torres. En la fachada se cayeron algunos remates y los florones superiores. En las torres se rajaron las bóvedas de las dos cúpulas y se doblaron y cedieron los soportes angulares. En ambas torres las campanas colgaban de vigas empotradas y es posible que sin esa carga, ambas hubieran quedado en ruinas.
Los arcos y cúpulas de las torres presentaron grietas. La torre norte se inclina hacia la calle Hospital.
El antiguo local de la Universidad ubicado en la Plaza de Armas del Cusco sufrió algunas grietas en la pared exterior y en las nervaduras de las bóvedas. En el patio, los arcos se inclinaron y en el ángulo noroeste se derrumbaron los arcos del claustro alto.
La destrucción fue completa en todas las partes del edificio que fueron de adobe y caña. Ninguna de sus salas fue considerada habitable.
La parte alta del campanario se derrumbó y puso en peligro toda la construcción por encima de la primera serie de arcos. Todos los arcos torales se abrieron por las claves, la escalera principal perdió su cubierta y quedó inutilizable. La cúpula sufrió serios desperfectos y se hundió la bóveda de ladrillo de la capilla mayor.
La iglesia fue la que menos desperfectos sufrió en la ciudad. Sólo la galería oriental del claustro sufrió desperfectos de gravedad. Las paredes de adobe del resto del convento quedaron en mal estado. En el lado positivo, tras la caída de las capas de yeso que los recubrían, se encontraron pinturas murales coloniales.
El arco del presbiterio se abrió por la clave. Tanto el coro alto como el bajo presentaron grietas en los arcos transversales. En general, la iglesia sufrió pocos daños. Los claustros, por el contrario, presentaron serios desperfectos. El ángulo noreste del claustro principal se derrumbó al igual que los lados norte y sur del segundo claustro. Todas las construcciones que rodeaban el patio de servicio se derrumbaron dejando al descubierto muros incaicos.
El arco del presbiterio se abrió y la pared norte se inclinó hacia el lado exterior de la Calle Siete Culebras. Parte del doble campanario se derrumbó en el terremoto. En todos los claustros se abrieron los arcos de los ángulos y la galería del segundo claustro se inclinó peligrosamente.
La fachada de la iglesia se separó de los muros de la nave. Un arco crucero de la nave, sobre el coro, se abrió y se derrumbó causando desperfectos en el coro alto. En el claustro principal se derrumbó el ángulo sudeste. Toda la pared que da hacia la calle Saphi está inclinada hacia el exterior.
La fachada de este edificio amenazó derrumbe, tres galerías del claustro se hundieron y quedaron destruidas las celdas habidas por las monjas del convento. Este edificio, que se ubicaba en la actual Plazoleta de San Blas fue derrumbado posteriormente debido a los daños del terremoto.
La puerta de las "sirenas" perdió su campanario durante el terremoto. Al derrumbarse el campanario, se hundió el tejado sobre la entrada del convento. También sufrió daños el tejado de la iglesia, especialmente sobre el coro.
El campanario se hundió causando, al caer, desperfectos en el coro. Todos los tejados se abrieron y quedaron aplanados.
El terremoto terminó de arruinar las partes peor conservadas del edificio que ya estaba en mal estado con anterioridad. El ángulo sudoeste de los arcos del campanario se derrumbó. Los demás arcos de la torre quedaron en malas condiciones y fueron desmontados.
La fachada que da a la calle San Juan de Dios se inclinó hacia afuera. Los adobes presentaron grietas y cedieron las junturas entre la fachada y los muros de la nave.
La torre de adobe que se levanta separada de la iglesia amenazó ruina luego del terremoto. La iglesia quedó intacta.
Se derrumbó la parte superior de la torre noreste. Los contrafuertes de la nave se abrieron y se separaron de la nave.