Teslascopio
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El teslascopio es un receptor diseñado por el inventor de origen serbocroata Nikola Tesla, con el cual se pretendía la comunicación con seres del espacio exterior.[1][2] Este invento se hizo muy popular tras una publicación del 20 de julio de 1931 en una sección dedicada a conmemorar su septuagésimo quinto cumpleaños.
Yo he diseñado un dispositivo que permitirá al hombre transportar la energía, en grandes cantidades, de un planeta a otro sin ningún problema de distancia. Creo que nada es más importante que la comunicación interplanetaria, que sin duda ocurrirá un día y, estar seguro de que hay otras formas de vida en el universo como nosotros, produce un efecto mágico sobre la humanidad, la creación de una fraternidad universal que durará tanto tiempo como el hombre viva.Nikola Tesla[3]
En 1899, mientras investigaba la electricidad atmosférica usando un receptor con bobina de Tesla en su laboratorio de Colorado Springs, Tesla observó señales repetitivas sustancialmente diferentes a las que provienen de tormentas o de ruido terrestre, que él interpretó como provenientes de origen extraterrestre. Más tarde recordó que las señales aparecieron en grupos de uno, dos, tres y cuatro clics juntos. Tesla pensaba que las señales provenían de Marte. El análisis de las investigaciones de Tesla abre un abanico de posibilidades: desde que no detectó nada (sino que simplemente malinterpretó la nueva tecnología con la que estaba trabajando)[4] hasta que pudo haber estado observando las señales naturales de un anillo tórico de plasma en Júpiter.[5][6]
Comunicación con Marte
En 1896, Tesla dijo en una entrevista:[7]
La posibilidad de enviar señales a los marcianos fue la aplicación extrema de [mi] principio de propagación de ondas eléctricas. El mismo principio se puede emplear con buenos resultados para la transmisión de noticias a todas partes en la tierra... Todas las ciudades en el mundo podrían estar en un circuito inmenso. [Así] un mensaje enviado desde Nueva York podría estar en Inglaterra, África y Australia en un instante. Qué gran cosa sería.Nikola Tesla (1896)[8]
Tesla expresa sus pensamientos con candidez, como un niño, sin medir las consecuencias ni pensar en la conveniencia.
Nunca podré olvidar las primeras sensaciones que experimenté cuando se me ocurrió que yo había observado algo, posiblemente de incalculables consecuencias para la humanidad. Me sentía como el testigo del nacimiento de un nuevo conocimiento o de la revelación de una gran verdad. Incluso ahora, por ejemplo, puedo recordar claramente el caso. La primera observación que hice claramente me aterrorizó, estando presente en ella algo misterioso, indefinible, sobrenatural. Yo estaba solo en mi laboratorio por la noche, pero, en ese momento, la idea de que estas interferencias eran señales de control inteligente no me sobrevino desde el principio. «Me di cuenta de que el cambio se llevó a cabo con regularidad y con una clara secuencia de números y series, que yo no había escuchado hasta entonces». «Cierto, estaba familiarizado con las interferencias eléctricas generadas por el Sol, la aurora boreal o la corriente terrestre, y yo estaba completamente seguro de que estas variaciones de la señal no se debieron a ninguna de estas causas». La naturaleza de mis experimentos excluye la posibilidad de que los cambios fueran causados por la interferencia atmosférica. Transcurrió un breve período hasta que llegó el pensamiento, como relámpago, de que la interferencia observada podía ser causada por seres inteligentes. A pesar de que no podía descifrar su significado, me era imposible pensar en ello como si hubiera sido completamente accidental. Constantemente crecía en mí el sentimiento de que yo había sido el primero en escuchar el saludo de un planeta a otro. Existía un propósito detrás de estas señales eléctricas, y fue con esta convicción que anuncié en la Cruz Roja, cuando se me pidió que indicara uno de los mayores logros de los futuros cien años, que probablemente sería la confirmación y la interpretación de este desafío planetario a nosotros. Desde que regresé a Nueva York, algunos trabajos urgentes han consumido mi atención, pero nunca he dejado de pensar en los experimentos y las observaciones que hice en Colorado. Trato por todos los medios de mejorar mi equipo de laboratorio y, en cuando esté listo, voy a continuar mi investigación en el punto en el que tuve que abandonarla por un tiempo.Nikola Tesla[9]