Texturómetro
From Wikipedia, the free encyclopedia
Un texturómetro es un instrumento de medición utilizado para caracterizar las propiedades mecánicas y estructurales de materiales mediante la aplicación controlada de fuerzas y desplazamientos. Estos equipos permiten registrar parámetros como fuerza, deformación, tiempo y distancia, y se emplean de forma habitual en laboratorios de investigación, control de calidad y desarrollo de productos en sectores como la industria alimentaria, farmacéutica, cosmética y de materiales.[1]


Los texturómetros constituyen la base instrumental del análisis de textura, técnica con la que están estrechamente relacionados.
Historia y desarrollo
Los primeros texturómetros[2] surgieron a finales de la década de 1970, cuando la empresa Stevens (hoy desaparecida) introdujo en el mercado el sistema LFRA (Linear Force Response Analyzer). Este instrumento fue uno de los primeros dispositivos específicamente diseñados para aplicar fuerzas controladas a una muestra y registrar su respuesta mecánica de forma reproducible, lo que permitió avanzar desde evaluaciones sensoriales hacia mediciones instrumentales cuantitativas.
Durante los años siguientes, Stevens mantuvo esta línea de desarrollo con diferentes evoluciones del sistema LFRA, orientadas principalmente a aplicaciones en la industria alimentaria y al control de calidad. Sin embargo, estos sistemas se basaban aún en arquitecturas limitadas en cuanto a digitalización, flexibilidad de ensayo y gestión avanzada de datos.
Stable Micro Systems y cambio de paradigma
A comienzos de la década de 1990, la empresa Stable Micro Systems[3] introdujo en el mercado el texturómetro TA.XT2.[4] Este instrumento incorporó la medición digital de fuerza y desplazamiento en una plataforma flexible, lo que supuso un cambio significativo en el diseño y uso de los texturómetros. La arquitectura del sistema permitió una mayor estandarización de métodos, el desarrollo de software específico para el diseño de ensayos y una ampliación del número de aplicaciones posibles gracias a la ayuda de los ordenadores para tareas de análisis.
La introducción temprana de este tipo de plataforma digital favoreció la adopción del texturómetro en un número creciente de laboratorios industriales y centros de investigación, contribuyendo a la consolidación del instrumento como herramienta habitual en el análisis instrumental de materiales.
Respuesta de Stevens y transición empresarial
Tras la introducción de estas nuevas plataformas digitales, Stevens desarrolló posteriormente el sistema QTS (Quality Texture System), concebido como una evolución de sus instrumentos anteriores e incorporando mejoras en la adquisición de datos y en la versatilidad de los ensayos. No obstante, este desarrollo se produjo en un contexto de mercado ya en transformación, con una creciente implantación de sistemas digitales y una mayor demanda de soluciones integradas.
Durante este periodo, la línea de texturómetros de Stevens experimentó una pérdida progresiva de presencia en el mercado, asociada a cambios tecnológicos y estructurales del sector. Finalmente, esta línea de instrumentación fue integrada en la cartera de Brookfield,[5] empresa especializada en instrumentos de caracterización reológica, que incorporó los texturómetros como complemento a sus sistemas de medición físico-mecánica. En la actualidad la firma ha sido adquirida por el grupo de empresas Ametek[6] donde los equipos de medición de textura de Brookfield no parecen encontrar un espacio claro debido a la presencia de otras firmas como Chatillon, Lloyd Instruments con mucha más presencia en el mercado y experiencia en la caracterización de materiales.

Evolución y panorama actual
De forma paralela a estos procesos, Stable Micro Systems continuó desarrollando y ampliando su gama de texturómetros, incorporando mejoras continuas en la precisión y estabilidad de los sensores de fuerza, el control del desplazamiento y la velocidad, el desarrollo de software especializado y la disponibilidad de una amplia variedad de accesorios y geometrías de ensayo. Estos avances contribuyeron a la estandarización del uso de texturómetros en múltiples sectores industriales y científicos.
En la actualidad, el mercado de texturómetros incluye tanto fabricantes históricos como nuevos actores que han incorporado soluciones orientadas a segmentos específicos del mercado. Entre estas se encuentran la adaptación de funciones básicas de texturometría a máquinas universales de ensayo, el uso de plataformas de control digital estandarizadas y la simplificación de prestaciones con el objetivo de reducir costes y facilitar el acceso a este tipo de instrumentación en determinados entornos industriales y educativos.
Relación con el análisis de textura
El texturómetro es el instrumento principal utilizado en el análisis de textura, técnica que emplea estos equipos para evaluar propiedades mecánicas relacionadas con la percepción sensorial y el comportamiento funcional de materiales. Aunque ambos conceptos están estrechamente vinculados, el texturómetro hace referencia al dispositivo de medición, mientras que el análisis de textura describe el conjunto de métodos y procedimientos aplicados mediante dicho instrumento.
Análisis TPA
El Análisis TPA es un método de ensayo avanzado que permite la medida de textura de alimentos pero que requiere de herramientas de análisis y un conocimiento profundo de la materia para obtener datos coherentes como ya advirtieron los Dres. Szczesniak y Bourne [7]
Parámetros físicos del análisis del perfil de textura de un alimento
Los parámetros se establecieron de acuerdo con Szczesniak (1963) y Bourne (1978) calculados con base a la tabla 1.
- Fracturabilidad: fuerza necesaria para fracturar la muestra, en Newtons (N)
- Dureza: fuerza necesaria para lograr una deformación determinada, en Newtons (N)
- Cohesividad: Resistencia de un material a una segunda deformación con relación a una primera deformación.
- Adhesividad: Trabajo necesario para vencer la fuerza de atracción entre la muestra y una superficie, en Joule (J).
- Elasticidad: Capacidad que tiene una muestra deformada para recuperar su forma o longitud inicial después de que la fuerza haya impactado en ella.Newtons (N)
- Gomosidad: Fuerza necesaria para desintegrar una muestra de alimento semisólido a un estado tal que facilite su ingesta, en Newtons (N).
- Masticabilidad: Fuerza necesaria para masticar un alimento sólido hasta un estado total que permita su ingesta.
- Resistencia, es la distancia de recuperación de un alimento, cuando está enganchado en la sonda, contra más elástico es el alimento más resistente es y más cuesta de desenganchar.
- Resiliencia, contra mayor es la resiliencia, más capacidad tiene el alimento de volver a su forma original. Tiene que ser 1 o menor, no superior porque no puede aumentar el volumen inicial.[8]