Theresa Knorr
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| Theresa Knorr | ||
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| Información personal | ||
| Nombre completo | Theresa Jimmie Francine Cross | |
| Otros nombres | La madre Monstruo | |
| Nacimiento |
12 de marzo de 1946 (79 años) | |
| Nacionalidad | Estadounidense | |
| Familia | ||
| Cónyuge |
Clifford Clyde Sanders (1962 - 1964, asesinado) Robert Knorr (1966 - 1970) Robert Pulliam (1971 - 1972) Chet Harris (1976) | |
| Hijos |
Howard Knorr (1963) Sheila Knorr (1965 - 1985, asesinada) Susan Knorr (1966 - 1984, asesinada) William Knorr (1967) Robert Knorr Jr. (1968) Theresa "Terry" Knorr-Walker (1970 - 2011) | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Asesina en serie | |
| Información criminal | ||
| Cargos criminales | homicidio doloso y tortura | |
| Condena | Condenada a 2 cadenas perpetuas | |
| Situación penal | Encarcelada, con posibilidad de libertad condicional en el año 2027. | |
Theresa Jimmie Francine Cross, conocida como Theresa Knorr por su segundo matrimonio (Sacramento, California, Estados Unidos; 12 de marzo de 1946), es una convicta estadounidense que adquirió fama mundial debido a las múltiples torturas propinadas contra sus hijos, sobre todo a quienes asesinó (en este caso dos de sus hijas mayores). Theresa fue sentenciada a dos cadenas perpetuas consecutivas, pudiendo ser elegible para obtener la libertad condicional en 2027.
Theresa Knorr nació el 14 de marzo de 1946 en Sacramento, California, la menor de las dos hijas de Swannie Gay (de soltera, Myers) y James "Jim" Cross. La madre de Theresa tenía un hijo y una hija de un matrimonio anterior. Su padre trabajaba como ayudante de quesero en una lechería local y con el tiempo ahorró suficiente dinero para comprar una casa en Río Linda. A finales de la década de 1950, a Jim Cross le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson, lo que lo obligó a dejar su trabajo. Desarrolló depresión y, según se dice, descargó sus frustraciones e ira en su familia. Swannie Cross mantuvo a la familia a flote económicamente. Se dice que Theresa tenía una relación muy estrecha con su madre y quedó devastada cuando ella falleció de insuficiencia cardíaca congestiva el 2 de marzo de 1961. Incapaz de conservar la casa familiar después de eso, su padre la vendió.[1]
Matrimonios
El 29 de septiembre de 1962, Theresa, de dieciséis años, se casó con Clifford Clyde Sanders, cinco años mayor que ella, al que había conocido unos meses antes. Inmediatamente dejó el instituto y se quedó embarazada, y el 16 de julio de 1963 dio a luz a su primer hijo, Howard Clyde Sanders. El matrimonio fue inestable; Theresa era posesiva y acusaba constantemente a su marido de infidelidad. La pareja discutía con frecuencia y el 22 de junio de 1964, ella afirmó que él la había golpeado en la cara durante una de esas discusiones. Denunció el incidente a la policía, pero se negó a presentar cargos contra Sanders; los cargos de agresión fueron posteriormente retirados. El 6 de julio de 1964, el día después del cumpleaños de Sanders, la pareja discutió porque él había pasado su cumpleaños fuera con amigos en lugar de en casa. Durante la discusión, Sanders supuestamente informó a Theresa de que iba a dejarla. Theresa se enfureció y disparó a Sanders por la espalda con un rifle cuando salía por la puerta. Fue absuelta de los cargos al alegar defensa propia, para ese momento estaba embarazada de su segunda hija Sheila.
Durante el juicio, Theresa afirmó haberle disparado a Sanders porque era un alcohólico violento que la había maltratado físicamente. Varios familiares de Sanders testificaron que no era violento ni abusivo, mientras que la fiscalía afirmó que Theresa lo mató "maliciosamente" y "sin provocación".[2] La hermana de Sanders, Lydia Hansen, testificó que Theresa era posesiva y celosa, y que "mataría [a Sanders] antes de que cualquier otra mujer pudiera tenerlo".[3] Theresa fue absuelta del asesinato de Sanders el 22 de septiembre de 1964.[2]
Dio a luz a su segundo hijo, Sheila Gay Sanders, el 16 de marzo de 1965. Después del nacimiento, Theresa comenzó a beber mucho. Bebía regularmente en el salón local de la Legión Americana, donde conoció a Estell Thornsberry, un veterano discapacitado del Ejército de los Estados Unidos. Los dos comenzaron una relación y finalmente se mudaron juntos. Durante la relación, Theresa rutinariamente dejaba a sus hijos con Thornsberry mientras salía a beber. Thornsberry comenzó a cuestionar a Theresa cuando ella se pasaba días fuera y terminó la relación unos meses después, después de descubrir que estaba teniendo una aventura con su mejor amigo. Poco después de que la relación con Thornsberry terminara, conoció y comenzó una relación con un soldado raso del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos llamado Robert Knorr. Pronto quedó embarazada y la pareja se casó el 9 de julio de 1966. Juntos tuvieron cuatro hijos, sin embargo, el matrimonio empezó a deteriorarse cuando ella empezó a acusar a su marido de tener aventuras. Ambos cónyuges eran conocidos por su volatilidad y se golpeaban constantemente entre sí y a los niños. Harto de las constantes acusaciones de su mujer, Robert la dejó en diciembre de 1970 y se divorció de ella en 1971. Tras el divorcio, Robert intentó ver a sus hijos, pero Theresa se lo impidió.
Theresa se casaría dos veces más: en 1971, se casó con el trabajador ferroviario Ronald Pulliam. Sin embargo, la unión comenzó a deteriorarse cuando Theresa empezó a dejar a sus hijos con Pulliam mientras ella se quedaba toda la noche bebiendo y de fiesta. Pulliam se divorciaría de ella en 1972. En agosto de 1976, Theresa se casó con Chester Harris, pero tres meses después, ella solicitaría el divorcio después de que, al parecer, se enterara de que Harris disfrutaba tomando fotografías consensuadas de mujeres desnudas.
Abusos
Theresa Knorr abusaba física, verbal y psicológicamente de sus hijos, comportamiento que se intensificó tras su cuarto divorcio. También engordó enormemente y se volvió reclusa hasta el punto de desconectar el teléfono de casa y negarse a que los niños recibieran visitas. Knorr y sus hijos vivieron en Orangevale, California, durante muchos años antes de mudarse a un apartamento de dos habitaciones en Sacramento; su hijo mayor, Howard, se habría ido de casa antes de la mudanza a Sacramento. Según los vecinos, el apartamento de Sacramento estaba sucio y olía a orina. Los vecinos también observaron que los niños, a los que Knorr nunca dejaba salir, parecían temerosos y nerviosos.
Durante años, Knorr maltrató y torturó a sus hijos de diversas maneras, como golpeándolos, alimentándolos a la fuerza, quemándolos con cigarrillos y lanzándoles cuchillos. Hacía que sus hijos se sujetaran entre sí mientras los agredía. En una ocasión, Knorr apuntó con una pistola a la cabeza de su hija menor, Terry, y la amenazó con matarla.
Muerte de Susan Knorr
Producto de su estilo de vida sedentario y su mala alimentación, Theresa comenzó a engordar desmedidamente. Creía que Susan era una bruja, por lo que Susan recibió lo peor de los abusos de Knorr. Como castigo, su madre cocinaba grandes ollas de pasta con queso y grasa, y obligaba a su hija a comer excesivamente para que engordara como ella. El ritual consistía en sentarla en el piso de la cocina, poner la olla ardiente sobre las piernas desnudas de Susan para quemarla y supervisar que terminara con la olla entera. Un día, Susan escapó de casa y denunció a su madre ante la policía local, denunciando todo lo que su madre les hacía a ella y a sus hermanos, pero Theresa alegó que eran mentiras, que su hija tenía problemas mentales y necesitaba de ayuda psiquiátrica.
Al regresar a casa, Susan se encontró con su madre que la tomó de sus ropas, la llevó al comedor de la casa y la humillo frente a sus hijos e hijas, esta le pidió a sus hijos William y Robert que la sostuvieran y ella le asesto un golpe a Susan en el estómago con un guante de cuero que se turnaba con sus otros hijos quienes eran forzados a participar en la paliza a Susan. En la autopsia posterior se determinó que Susan había desarrollado un tumor en uno de sus ovarios así como varias hemorragias internas producto del cruel trato que recibió ese día. Pero para Susan el castigo no había acabado. Luego de la paliza, Susan fue amarrada a una de las camas y supervisada por sus hermanos para que no escapara y así mismo, era alimentada dos veces al día hasta que finalmente Susan se rindió. Theresa convencida de que Susan no intentaría escapar de nuevo, decidió dejarla libre con la condición de que no saliera de su casa, lo cual le impidió volver a su escuela.
Un día, mientras ocurría una brutal discusión entre ambas, Theresa le propinaría un disparo a Susan en el pecho en un arrebato de furia. Para evitar que nadie descubriera lo que había pasado, Theresa obligó a sus hijos varones a ayudar a Susan. Allí su madre limpió la herida y la curó con vendas y gasas. Los hermanos de Susan se turnaban para bañarla y alimentarla hasta que se recuperó y volvió a la vida normal. Sin embargo, ocurriría un nuevo enfrentamiento entre ambas, donde Theresa le clavó unas tijeras en la espalda de Susan. Al ver que no soportaba por más tiempo los maltratos de su madre, Susan le dijo que quería irse de la casa. Por extraño que parezca, Theresa aceptó, pero puso una condición: la bala que seguía alojada en el cuerpo de Susan tenía que desaparecer. No quería que nadie pudiera acusarla.
A la chica no le quedaba más remedio que aceptar, tenía que salir de allí como fuera. Su madre le dio una gran cantidad de alcohol y pastillas, con lo que estaría drogada mucho tiempo. Los niños fueron obligados a ayudar en la rudimentaria operación. Theresa no paraba de gritar órdenes a su hijo de 15 años, Robert, para que tomara un cuchillo, hiciera un gran corte en la espalda de Susan y extrajera la bala.
Al día siguiente Susan se despertó entre gritos con un dolor insoportable. Su madre le dio antibióticos y antiinflamatorios pero la infección y los daños eran demasiado grandes. Su piel y sus ojos se volvieron amarillos y perdió el control sobre sus propios intestinos. Al no soportar más los gritos de dolor de Susan, Theresa tomó a Susan y luego de amordazarla con cinta americana, la amarró de pies y manos y luego subió todas sus pertenencias las cuales estaban en una bolsa de basura. Condujeron con Susan varios kilómetros hasta salir de la ciudad y llegaron a un puente cercano, donde Theresa, tras empapar todas sus cosas en gasolina y a la propia Susan, coloca a la joven sobre las bolsas de basura y luego sin remordimiento alguno, le prendió fuego asumiendo que estaba muerta. Sin embargo, la autopsia posterior determinó que Susan estaba aún con vida cuando fue quemada. Debido al deteriorado estado del cadáver, Susan nunca pudo ser identificada a plenitud y fue clasificada como NN (Jane Doe#4873/84).