Toma de Talcahuano
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| Toma de Talcahuano | ||||
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| Parte de la campaña de la Patria Vieja en la guerra de la independencia de Chile | ||||
| Fecha | 27 de marzo de 1813 | |||
| Lugar | Talcahuano, actual Chile | |||
| Resultado | Victoria realista | |||
| Partes enfrentadas | ||||
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| Comandantes | ||||
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| Unidades militares | ||||
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| Fuerzas en combate | ||||
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La Toma de Talcahuano fue un enfrentamiento militar librado el 27 de marzo de 1813 durante la guerra de la independencia de Chile, entre las fuerzas realistas y las patriotas, con victoria de las primeras.
El 12 de diciembre de 1812, en el puerto del Callao, el virrey del Perú José Fernando de Abascal le dio las últimas instrucciones al brigadier de la Real Armada Española, Antonio Pareja,[5][6][7] quien zarpó con una flotilla compuesta de barcos mercantes,[5] la fragata Trinidad, los bergantines Machete y Nieves y dos pequeñas goletas.[6][8][9]
El 18 de enero de 1813, llegaban a San Carlos de Ancud[5][6] y el brigadier mostraba a las autoridades locales sus amplios poderes otorgados por el virrey. Fue reconocido gobernador de la provincia y empezó a organizar un ejército con la eficiente colaboración del gobernador interno,[6] el coronel cubano Ignacio María Justis y Urrutia.[10] También con la ayuda del ministro de Real Hacienda, José Tomás de Vergara, quien puso a su disposición el tesoro de la provincia, unos 160.000 pesos.[6] Por último, consiguieron un préstamo del párroco de Castro, Francisco Javier Venegas, por 5.400 pesos.[6][11][12]
Los expedicionarios contaban con 50.000 pesos,[6][13][7] vestuarios, armas, 18 hombres de la asamblea veterana de Lima y 4 oficiales (tenientes José Rodríguez Ballesteros, José Hurtado, Miguel Montreal y Manuel Matta, los dos primeros fueron nombrados sargento mayores de asamblea y los dos últimos eran ayudantes de Pareja).[6] Sin embargo, otras fuentes señalan que Pareja había sido acompañado por 50 soldados[14][13] y 40.000 pesos (algunos sostienen que 200.000, pero la cifra se considera exagerada).[14]
A Rodríguez Ballesteros lo enviaron a Castro con la asamblea para formar el batallón Voluntarios de Castro,[6] quien consiguió organizar y entrenar el cuerpo en veintiún días.[11][15] El brigadier seleccionó y entrenó personalmente a estos milicianos, aunque agregó un núcleo de veteranos para darle mayor orden a la unidad.[16] El teniente Hurtado, chilote de nacimiento, fue nombrado ayudante mayor del batallón Veterano de San Carlos (también llamado batallón de Chiloé) y quedó encargado de adiestrarlo. Se designó como comandante de campaña al capitán Carlos Oresqui y como capellán y vicario a Venegas. El coronel Montoya era el comandante del batallón, pero como fue nombrado gobernador interno, se quedó con instrucciones de organizar y alistar un tercer batallón.[6]
Mientras organizaba a sus fuerzas, envió al intendente del ejército, José Tomás Vergara y a Justis a Valdivia para organizar a la guarnición y poder incorporar a su batallón veterano.[6] El 13[6] o 17 de marzo,[17] los barcos zarpaban reforzados por 5 dalcas (piraguas chilotas) con rumbo a dicha plaza, arribando el día 20.[6] Allí encontraron al gobernador interino y comandante del batallón veterano, mayor Lucas Molina, quien se había organizado con los oficiales antes mencionados para unirse con la fragata Gaditana y una lancha cañonera más refuerzos terrestres.[18][9]
Fuerzas enfrentadas
Realistas
El historiador chileno Diego Barros Arana, utilizando de base las Memorias de Rodríguez Ballesteros y comparándolo con otros autores,[19] las tropas reclutadas en Chiloé se componían del batallón Veterano de San Carlos (450 plazas), el Voluntarios de Castro (800 plazas) y una brigada de artillería (120 plazas) con ocho piezas.[8][20] En Valdivia, incorporaron al batallón Veterano de Valdivia (600 plazas) y otra compañía de artilleros (100 plazas) con 12 cañones.[21][22] Se organizaron en tres divisiones formadas por un batallón de infantería y una batería de seis cañones.[22][23][24] De estos, sólo una división formada por 1.200 hombres y 10 cañones desembarcaron y combatieron.[2] Sin embargo, en una obra anterior sostiene que eran 1.500.[25]
En cambio, su colega Marco Octavio Benavente Ormeño cree que estuvieron presentes en el combate 275 hombres del Veterano de San Carlos, 375 del Voluntarios de Castro, 350 del Veterano de Valdivia, 100 artilleros, seis cañones de a 4 libras y cuatro de a 6 libras.[4] En total, 1.100 hombres.[1] El propio Rodríguez Ballesteros dice que el batallón Voluntarios de Castro se formaba de 900 plazas y el Veterano de San Carlos de 450.[16] También se sumaron 120 artilleros operando 8 piezas.[26] En Valdivia se sumaron 600 infantes, 100 artilleros y 12 cañones, llevando al ejército a 2.070 plazas disponibles.[24] Quintanilla, oficial realista, estimaba que la fuerza de ambos batallones organizados en Chiloé sería de unas 800 plazas, lo que aumentaba a 1000 cuando se agregaban a oficiales y artillería. En Valdivia se le habrían sumado 350 infantes y 50 artilleros, alcanzando un total que podía llegar a 1450 o 1500 hombres.[27]
El capellán castrense de los batallones Chiloé y Valdivia, sacerdote José María Berganza,[28] sostiene que el batallón Veterano de San Carlos se componía de cinco plazas con 390 hombres, el Voluntarios de Castro de 500, el Veteranos de Valdivia de 506 y dos compañías de artillería, reclutada en Chiloé de 132 plazas y otra en Valdivia de 44. En total, 1.572 combatientes.[17] El sacerdote realista Melchor Martínez dice que Pareja organizó dos batallones en Chiloé, cada uno de 816 plazas,[29] y que eran 1.441 hombres los que desembarcaron.[30]
Patriotas
Benavente Ormeño estimaba la guarnición de Talcahuano en 150 soldados del Veterano de Concepción, 30 milicianos de esa ciudad, 25 dragones y 40 artilleros armados con cuatro cañones de a 4 libras. El contingente enviado desde Concepción se componía de 420 hombres del batallón Veterano, 150 milicianos, 200 dragones y 100 artilleros con ocho cañones de a 4 libras. Por último, la guarnición que quedó en Concepción fue de 485 milicianos y 50 artilleros con dos cañones de a 2 libras y otros dos de a 8 libras.[4]
El historiador francés Claudio Gai sostuvo que varios jefes patriotas tenían fe de triunfar, disponían de 480 veteranos y 485 milicianos en Concepción a los que se sumaban los 180 defensores de Talcahuano.[31] Esperaban poder resistir lo suficiente para que se reunieran las milicias de la provincia,[32] cinco o seis mil efectivos, y llegaran los auxilios desde Santiago.[33]
Batalla
Desembarco
El 22[17] o 23 de marzo,[34] con vientos favorables provenientes del sur, zarparon a Concepción manteniendo en estricto secreto el objetivo, aunque dalca chilota llegó directo a Talcahuano, pero como su tripulación no sabía el punto de desembarco, el interrogatorio no les sirvió de nada a las autoridades patriotas.[18][34] Los franciscanos de Chillán habían mantenido por meses contactos con los agentes de Pareja sin que ningún patriota lo supiera.[34]
Poco después de las 12:00 horas del 26 de marzo, la escuadra llegó a la rada de la bahía de San Vicente y desde las 16:00 horas[18] ó «a entradas de la noche»[35] empezaron con el desembarco en la boca del río Lenga,[18] a legua y media[36] o 7 km de Talcahuano,[18] usando doce lanchas, tres de las cuales tenían un cañón a proa.[18][37][24] Desde las aguas se veían dos cañones en una explanada, pero supusieron acertadamente que estaban abandonados.[34] El comandante de la vanguardia, sargento mayor Rodríguez Ballesteros, distribuyó a los soldados a medida que llegaban, posicionaba a los cañones y ordenó a guerrillas (infantería en orden abierto) a explorar,[18] específicamente un destacamento de 50 soldados al mando del teniente Pablo Vargas.[35][38] Las tropas desembarcadas provenían del batallón Voluntarios de Castro.[39]
Noche
La noticia del desembarco se llevó a Talcahuano y Concepción. El gobernador de la primera, teniente coronel Rafael de la Sotta, se enteró a las 20:00 horas y fue a inspeccionar personalmente con dos dragones. La oscuridad de la noche le impidió ver algo hasta que se encontró con las avanzadillas monárquicas y uno de sus escoltas fue capturado, cuando unas manos intentaron capturar la brida de su caballo, el animal se asustó y esto le permitió huir a una posición de dos cañones de a 24 libras servidos por treinta artilleros milicianos, emplazada en la explanada de San Vicente.[18] Se puso en aviso a la guarnición de Talcahuano, compuesta por 150 patriotas,[40][41] principalmente artilleros con algunos dragones veteranos.[40]
A las 21:30 apareció Santiago Fernández, secretario del intendente-gobernador de Concepción, coronel Pedro José Benavente Roa. De la Sotta le ordenó volver a la ciudad a avisar al intendente y luego hizo disparar a su artillería, alertando a la guarnición de Talcahuano. Entendiendo que era inútil defender la posición, el coronel mandó desmontar y enterrar los cañones, pero una avanzada monárquica de 50 granaderos de Voluntarios de Castro al mando del teniente Vargas lo interrumpió y fue forzado a abandonar un cañón desmontado.[18]
Sin embargo, en medio del caos el teniente Vargas desertó y dio información a las autoridades de Concepción. De la Sotta no sabía de ese hecho, sólo se encontró en Talcahuano con el intendente realista Vergara con tres o cuatro cartas para Benavente, el cabildo y la jerarquía eclesiástica exigiendo la rendición.[18][35][3] La tranquilidad que hubo en la zona hasta entrada la noche, había hecho creer a Pareja que sus llamados a la capitulación serían aceptados.[41]
El coronel envió al intendente Vergara con una escolta de dragones al mando del alférez Ramón Freire y un oficio solicitando instrucciones. A modo de respuesta, Freire volvió con cuatro cañones de a 4 libras, una compañía veterana[18] de 80 hombres[3] y la promesa de que en la mañana siguiente llegarían 700 a 800 refuerzos.[18]
Combate
Después de esto, De la Sotta hizo fortificar las alturas que separan Talcahuano de San Vicente con 180 fusileros y 4[18] a 6 cañones de a 4 libras,[42] dejando a cargo al teniente coronel Manuel Serrano y su hijo Gregorio, dueños de los terrenos, y un piquete de 25 dragones a cargo de Freire.[18] Entre tanto, las condiciones marítimas hicieron estrellarse con las rocas a cuatro lanchas realistas, lo que decidió al brigadier Pareja a ocupar el puerto de Talcahuano[43] junto a la negativa respuesta a su llamado a la capitulación.[44]
A las 14:00 horas del 27 de marzo, los 1.100 monárquicos y los 10 cañones que estaban en tierra se pusieron en marcha hacia Talcahuano.[43] No encontraron resistencia en las zonas bajas[42] pero una hora después hacían contacto con los dragones de Freire, forzándolos a retirarse con el fuego de sus seis piezas de a 4.[43] Según Barros Arana, si todas las fuerzas patriotas se hubieran organizado para un contraataque en aquella jornada, la división realista habría sido vencida irremediablemente,[2] o dejar a los monárquicos atacar las posiciones y luego atraparlos entre éstas y los refuerzos llegados de Concepción, pero nada se hizo.[25]
Fue entonces que la columna realista sufrió el fuego de los cañones de Serrano,[43] apostados en los cerros alrededor del puerto y cuyo fuego era nutrido pero poco desordenado y poco dañino,[42] aunque tomó por sorpresa a los soldados, que cargaron tres veces en forma desordenada, pero fueron rechazados.[43][45] Sus ataques fueron desordenados porque los oficiales les dijeron a las tropas que de esa manera sería más fácil esquivar el fuego de los cañones. Finalmente, después de dos horas de combate,[42] en un cuarto asalto, con bayonetas en ristre y los tambores tocando a degüello, alcanzaron las posiciones de los patriotas, que se retiraron dejando los cañones clavados y 6 muertos.[1] Las tropas defensoras estaban agotadas de resistir en inferioridad numérica los ataques lanzados desde diversos puntos, mientras veían a los refuerzos venidos de Concepción y dirigidos por el coronel Ramón Jiménez Navia, observar el combate a lo lejos sin intervenir.[42][46]
De la Sotta consiguió atravesar un cerco de bayonetas a lomos de su caballo y huir[4] por una playa en dirección a Penco,[42] en las cercanías Concepción, donde las tropas del batallón Veterano observaban el combate. Ahí increpó al comandante Jiménez Navia, por hacer nada mientras sus hombres resistían. Esto ánimo a algunos soldados a querer ir a ayudar, pero Jiménez los contuvo y acusó a De la Sotta de intentar sublevar a su tropa, después de lo cual ordenó volver a su ciudad.[4] En la noche, los oficiales y soldados patriotas que acompañaron a De la Sotta lograron llegar a Concepción.[47]