Tomasita Quiala
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Arroyón de Flores, Banes, provincia de Holguín
| Tomasita Quiala | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre de nacimiento | Juana Tomasa Quiala Rojas | |
| Nacimiento |
29 de diciembre de 1961 Arroyón de Flores, Banes, provincia de Holguín | |
| Fallecimiento |
12 de junio de 2025 La Habana | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Poeta, repentista | |
Tomasita Quiala (Banes, 29 de diciembre de 1961 – La Habana, 12 de junio de 2025) fue una poeta oral e improvisadora cubana, reconocida por su dominio de la décima y su aporte a la tradición del repentismo en Cuba.
Juana Tomasa Quiala Rojas nació ciega, condición que marcó desde temprana edad su vínculo con la expresión oral. Estudió en la escuela para ciegos “Varona Suárez”, donde desarrolló habilidades relacionadas con la poesía y la improvisación. Desde niña mostró inclinación por la décima y la creación artística.[1]
Carrera artística
Inició su carrera profesional en 1986 al incorporarse al Centro Provincial de la Música “Antonio María Romeu”, en La Habana. Su talento para improvisar décimas la llevó a escenarios nacionales y a participar en espacios televisivos, entre ellos programas dedicados al arte campesino y al repentismo.
A lo largo de su trayectoria actuó en diversos escenarios de Cuba y realizó presentaciones en países como España, Portugal, México, Argentina y Colombia. Su repertorio incluyó décimas improvisadas, poemas, relatos y composiciones musicales.[2]
Reconocimientos y distinciones
Durante su carrera recibió múltiples premios y distinciones otorgados por instituciones culturales y organizaciones sociales. Entre ellos figuran reconocimientos por su labor comunitaria, galardones de asociaciones vinculadas a personas con discapacidad visual y distinciones entregadas por instituciones culturales cubanas.[3]
Estilo, contribuciones y legado
Tomasita Quiala destacó por su capacidad para improvisar décimas con agilidad y sentido popular, así como por el uso auténtico del lenguaje rural cubano. Su obra ayudó a visibilizar el papel de las mujeres dentro del repentismo, un ámbito tradicionalmente dominado por voces masculinas.
Además de su trabajo como improvisadora, incursionó en la creación de cuentos, poemas y canciones. Su presencia en escenarios internacionales contribuyó a la difusión del repentismo y de la cultura popular cubana.[4]