Toreo de la vincha
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| Toreo de la vincha | ||
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| Localización | ||
| País |
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| Localidad | Casabindo, Provincia de Jujuy (República Argentina) | |
| Datos generales | ||
| Fecha | 15 de agosto | |
El toreo de la vincha es un festejo popular taurino que se celebra en la localidad de Casabindo, departamento de Cochinoca (Jujuy), durante las fiestas de la Asunción de la Virgen María, el 15 de agosto. Es una herencia de la época del Virreinato del Río de la Plata y de la cultura española.[1]
El origen de este festejo popular taurino se remonta a la época del Virreinato del Río de la Plata. En dicha tradición, se mezcla la religiosidad popular originaria de la conquista con el espíritu Kolla de los pueblos puñenos y la influencia cultural española.[2]
Cuenta la leyenda que Pantaleón de la Cruz, hijo del cacique local de Casabindo Quipildor Tabarcachi, se sublevó contra los españoles; delito que tenía que pagar con la muerte. Por ello, colocaron una vincha roja con soles de plata en los cuernos de un astado y le arrojaron a una plaza donde había varios toros. Como la vincha era el único recuerdo que le quedaba de su madre, Pantaleón decide torear y, finalmente logra quitar la vincha de las astas del toro. Finalmente, moribundo, ofrece esta prenda a la Virgen de la Asunción para que libere a su pueblo.[3]
Desde entonces, año tras año, los toreros reivindican la figura de Pantaleón cumpliendo con una tradición muy arraigada al municipio.[4]
Descripción del festejo
Esta fiesta se lleva a cabo en la plaza Quipildor de la localidad de Casabindo, departamento Cochinoca, provincia de Jujuy el 15 de agosto con motivo de las fiestas de la Asunción de la virgen María.[5]
Esta comienza el día anterior. Por la tarde llegan hasta el lugar bandas de sikuris de localidades vecinas que se agrupan por la noche para compartir bebidas típicas como la chicha y comidas tradicionales al sonido del erke (instrumento precolombino). Al día siguiente se realiza una misa a cargo del obispo de Humahuaca. Al finalizar, tiene lugar una procesión por toda la localidad en la que los fieles llevan una imagen de la virgen mientras una banda de músicos imita melodías litúrgicas de la Semana Santa andaluza. La procesión finaliza en la plaza de toros, y acto seguido, empieza el toreo.[6]
Respecto al atuendo de los asistentes, los peregrinos llegan con vestidos con plumas de ñandú y portan cascabeles en las piernas. Esto último se realizaba para pedir que lloviera durante los meses de siembra. Además, quienes encabezan la fiesta llevan máscaras con motivos equinos.[7]