Se cuenta que origen del nombre de esta población tiene lugar en una torre de vigilancia de la época romana, de la que no queda vestigio alguno, muy cercana a la Calzada Romana.
Puente o bien romano o bien del sigloXVII de un solo ojo;[5][6]
El plato típico es el bonito con tomate de la ribera del río Milanillos, siendo la variedad "los malones" autóctona de la villa de piel lisa y casi sin pepitas de un sabor dulce y agradable.
Es de destacar los famosos melonares, con especial mención de los melones de la variedad piel de sapo de color anaranjado como los de su vecina Zamarramala y sus sandías de piel rayada y pocas pepitas dulces y no harinosas. Hace pocos años los torreondinos salían con los burros a venderlos por los pueblos cercanos: Ortigosa, La Losa y Vegas de Matute, donde los esperaban los habitantes de esos pueblos ya que la calidad de los productos era muy apreciada.
Fiestas
Tienen gran devoción a San Bartolo (San Bartolomé), procesionando al santo el 24 de agosto y la romería el sábado más próximo a la festividad.
Antiguamente, se celebraba la festividad de la Virgen del Rosario, el primer fin de semana de octubre. A pesar de que se le tenía mucha devoción, la escasez de población autóctona produjo la pérdida de esa tradición.
Era tradición que el día de Santiago Apóstol y el 18 de julio, fueran los de la capital a comer (tortilla de patatas y filetes empanados, comprado los tomates "Malones" para la ensalada) a la Ribera del Milanillos, donde el Puente de Piedra que tratan de recuperar como hemos indicado más arriba.
Leyendas
Es muy conocida la Leyenda del Rico avariento. Cuentan que a un gran rico del pueblo se le apareció Jesucristo con apariencia de pobre pidiendo limosna, a lo que el Rico se negó diciendo que no tenía dinero, por lo que todos sus bienes se convirtieron en tierra (de ahí "el montón de trigo" y "el montón de paja") y sus perros murieron, haciendo el pueblo de esta leyenda una cancioncilla que viene a decir:
A las puertas de un rico Avariento
llegó Jesucristo y limosna pidió
.........
Pero quiso el Señor que al momento los perros murieran
Según la tradición el conde de Riomilanos y Riofrío recibió el puñetazo de un mendigo que se lo propinó asustado al ser sorprendido por detrás buscando grano para alimentarse en sus tierras. Se dice que pudo ser en este pueblo, ya que en él confluyen los ambos ríos. El golpe le dejaría una marca con forma de pétalo en la cara, que se convertiría en su marca distintiva.