Tratado de Alta Mar

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El Acuerdo sobre la Conservación y Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales (oficialmente, «Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativo a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional»),[2] es un instrumento jurídicamente vinculante para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en áreas fuera de las jurisdicciones nacionales,[3] en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). También se le conoce como Tratado de Alta Mar[4] y Tratado BBNJ por las siglas en inglés de Biodiversity Beyond National Jurisdiction.[5][6]

Tipo de tratado Instrumento internacional jurídicamente vinculante
Redacción 4 de marzo de 2023
Firmado 20 de septiembre de 2023
En vigor 17 de enero de 2026
Datos rápidos Tipo de tratado, Redacción ...
Tratado Global de los Océanos
Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativo a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional


Tipo de tratado Instrumento internacional jurídicamente vinculante
Redacción 4 de marzo de 2023
Firmado 20 de septiembre de 2023
En vigor 17 de enero de 2026
Vigencia Tras la Ratificación por 60 Estados
Firmantes 145 Estados [1]
Partes 83 (enero de 2026)[1]
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El texto fue finalizado durante una conferencia intergubernamental en la ONU el 4 de marzo de 2023 y adoptado el 19 de junio de 2023.[7] Tanto Estados como organizaciones regionales de integración económica pueden convertirse en partes del tratado.[8]

El tratado aborda cuatro temas:[9][10] (1) Recursos genéticos marinos (RGM), incluida la distribución justa y equitativa de los beneficios; (2) herramientas de gestión basadas en áreas (ABMT), incluidas las áreas marinas protegidas (AMP); (3) evaluaciones de impacto ambiental (EIA); y (iv) Creación de capacidades y transferencia de tecnología marina (CB&TMT). Las herramientas de gestión basadas en áreas y las evaluaciones de impacto ambiental se relacionan principalmente con la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina, mientras que los recursos genéticos marinos y la creación de capacidad y la transferencia de tecnología marina incluyen cuestiones de justicia y equidad económicas.[11]

El principal logro es la nueva posibilidad de crear áreas marinas protegidas en aguas internacionales. De este modo, el acuerdo permitirá proteger el 30% de los océanos de aquí a 2030.[12][13] Aunque el acuerdo no aborda directamente el cambio climático, también sirve como un paso hacia la protección de los ecosistemas que almacenan carbono en los sedimentos.[14]

El tratado consta de 76 artículos[15] y su objetivo principal es "asegurar la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, en el presente y a largo plazo, mediante la implementación efectiva de las disposiciones pertinentes de la Convención y una mayor cooperación y coordinación internacionales". El tratado reconoce el conocimiento tradicional y se guía por principios como "quien contamina paga", el patrimonio común de la humanidad, la libertad de investigación científica marina, junto con otras libertades de la alta mar, el principio de equidad y la distribución justa y equitativa de los beneficios.[2] El acuerdo fue adoptado por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas.[16]

Luego de 20 años de negociaciones, el tratado fue ratificado por 83 Estados y entró en vigor el 17 de enero de 2026.[17] Se prevé que la primera Conferencia de las Partes del Tratado se celebrará en el curso de un año desde la entrada en vigor.[18]

Antecedentes

Las aguas internacionales son las zonas que se muestran en azul oscuro en este mapa, es decir, fuera de las zonas económicas exclusivas, que están en azul claro.

Los océanos del mundo se enfrentan a una grave disminución de su biodiversidad y a la degradación de los ecosistemas debido a las amenazas relacionadas con el cambio climático y la expansión de las actividades humanas, como el transporte marítimo, la sobrepesca, la contaminación por plásticos y la minería en el fondo marino.[10][9] En consecuencia, existe una necesidad apremiante de un marco de gobernanza de los océanos más cohesionado, ya que el marco existente está demasiado fragmentado e incompleto para asegurar de manera efectiva la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en áreas fuera de las jurisdicciones nacionales.[19]

Dichas áreas comprenden tanto la alta mar (la columna de agua en sí) como el fondo oceánico, que constituyen aproximadamente dos tercios del océano.[20][11] Actualmente, las áreas están reguladas por diferentes acuerdos regionales y sectoriales, como las organizaciones regionales de ordenación pesquera.[9] Sin embargo, sólo pueden implementar medidas dentro de su propio mandato respectivo y falta cooperación.[21] Además, sólo unas pocas áreas están cubiertas, lo que deja a la mayoría prácticamente sin regulación. El tercio restante del océano está bajo jurisdicción nacional y está situado dentro de las zonas económicas exclusivas (ZEE), que se extienden a 200 millas náuticas (unos 370 km) desde la línea de base del mar territorial. Las ZEE se establecen en virtud de la Convención sobre el Derecho del Mar, otorgando a los estados costeros jurisdicción sobre los recursos vivos y no vivos dentro del agua y los fondos marinos.[22]

Negociaciones

Durante casi 20 años se había debatido en las Naciones Unidas un nuevo acuerdo en el marco de la Convención sobre el Derecho del Mar para zonas fuera de la jurisdicción nacional.[11] Las Naciones Unidas comenzaron reuniones preparatorias en 2004 para sentar las bases de un Acuerdo de Implementación de la CONVEMAR que abordara las brechas existentes en materia de regulación y gobernanza.[23] El 24 de diciembre de 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 72/249 para convocar una conferencia intergubernamental y emprender negociaciones formales para un nuevo instrumento internacional jurídicamente vinculante en el marco de la Convención sobre el Derecho del Mar para la conservación y el desarrollo sostenible de la biodiversidad marina en áreas fuera de la jurisdicción nacional.[3] Entre 2018 y 2023, los diplomáticos se reunieron en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York para sesiones de negociación. Hasta mayo de 2023, se habían realizado cinco sesiones en total.[3]

En la quinta sesión, que tuvo lugar en agosto de 2022, se lograron avances significativos, aunque no fue posible llegar a un consenso sobre el texto final del tratado,[11] por lo que se acordó suspender la sesión y reanudarla en una fecha posterior, lo que ocurrió finalmente entre febrero y marzo de 2023. Allí se acordó el texto final, después de casi dos décadas de trabajo.[7][24] Greenpeace la calificó como "la mayor victoria conservacionista jamás realizada".[13] El 19 de junio se celebró una nueva sesión, donde se adoptó el tratado. Este se abrió a la firma en la ciudad de Nueva York a partir del 20 de septiembre de 2023, un día después de una cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Las firmas estuvieron abiertas durante dos años a partir de ese día.[25] Finalmente el 17 de enero de 2026 entró en vigor luego de pasados 120 días de alcanzarse las firmas requeridas.

Contenido del tratado

Recursos genéticos marinos, incluida la participación justa y equitativa en los beneficios

Los recursos genéticos marinos (RGM), incluida la distribución justa y equitativa de los beneficios, es el primer elemento mencionado en el tratado. Entre otras cosas, los recursos genéticos marinos pueden permitir la producción de productos bioquímicos que pueden utilizarse en cosméticos, productos farmacéuticos y suplementos dietéticos. El valor económico de los recursos no está claro por ahora, pero el potencial de ganancias ha creado un mayor interés en la exploración y explotación de los recursos entre las partes interesadas.[9]

Durante las negociaciones del acuerdo, fue un punto polémico acaso los recursos genéticos marinos deberían aplicarse o no a los "peces" y las "actividades pesqueras".[26] De lo contrario, probablemente afectaría la capacidad del tratado de alta mar para alcanzar su objetivo, ya que los peces son un componente importante de la biodiversidad marina y desempeñan un papel esencial en el funcionamiento de los ecosistemas marinos, según algunos expertos.[27] Sin embargo, el texto final del tratado establece que las disposiciones sobre recursos genéticos marinos no se aplican a los "peces" ni a la "pesca" en áreas fuera de la jurisdicción nacional.[2]

La parte sobre la distribución justa y equitativa de los beneficios también fue un punto de disputa en las negociaciones.[11] Al final se acordó regular los beneficios monetarios y no monetarios. Además, se establecerá un comité de acceso y participación en los beneficios con el propósito de brindar pautas para la participación en los beneficios y garantizar que esto se haga de manera transparente, justa y equitativa.[2]

Mecanismos de gestión basadas en áreas, incluidas las áreas marinas protegidas

Áreas marinas protegidas en 2020 (datos de MPAtlas).[28]

Los mecanismos de gestión basadas en áreas (ABMT por sus siglas en inglés), incluidas las áreas marinas protegidas (AMP), se reconocen como herramientas clave para conservar y restaurar la biodiversidad. Pueden utilizarse para proteger, preservar y mantener determinadas zonas más allá de la jurisdicción nacional. Las áreas marinas protegidas ofrecen cierto grado de conservación a largo plazo y ya están establecidas en algunas áreas. Sin embargo, el nivel de protección de la biodiversidad varía mucho y las áreas protegidas sólo cubren una pequeña proporción de las áreas más allá de la jurisdicción nacional. Las herramientas de gestión basadas en áreas se pueden utilizar para medidas de emergencia y de corto plazo y para abordar un sector específico.[22]

Evaluaciones de impacto ambiental

Las evaluaciones de impacto ambiental (EIA) tienen el potencial de predecir, reducir y prevenir actividades humanas que afectan la biodiversidad y los ecosistemas marinos.[9] Si bien el marco institucional y legal para las EIA está bien establecido en áreas dentro de las jurisdicciones nacionales, está menos desarrollado en áreas más allá de estas.[29] Según el acuerdo, las partes participantes están obligadas a efectuar EIA cuando una actividad planificada pueda tener un efecto en el medio marino o cuando no haya suficiente conocimiento sobre sus efectos potenciales. En tales casos, la parte que posee jurisdicción o control sobre la actividad debe realizar la evaluación.[2]

El acuerdo también incluye disposiciones para evaluaciones ambientales estratégicas (EAE), que son evaluaciones más holísticas y centradas en la protección ambiental a largo plazo en comparación con el enfoque más específico de las evaluaciones de impacto ambiental. Las partes bajo el tratado deben considerar la realización de una EAE para planes y programas relacionados con sus actividades en áreas más allá de la jurisdicción nacional, pero no están obligadas a realizarla.[2]

Creación de capacidad y transferencia de tecnología marina

La creación de capacidades y la transferencia de tecnología marina se refieren al acceso equitativo a la investigación realizada en aguas internacionales y a permitir la cooperación y participación en las actividades descritas en el acuerdo. Se mencionan diferentes tipos de creación de capacidades y transferencias de tecnología, como el intercambio de información y resultados de investigación; desarrollar y compartir manuales, directrices y normas; colaboración y cooperación en ciencias marinas; y desarrollar y fortalecer la capacidad institucional y la regulación o mecanismos nacionales.[2]

La tecnología desempeña un papel importante en la implementación, por lo que el desarrollo de capacidades y la transferencia de tecnología son esenciales para la aplicación del acuerdo.[30] Un objetivo clave es apoyar a los Estados en desarrollo y geográficamente desfavorecidos en la implementación del acuerdo.[2]

Además, se establecerá un comité de creación de capacidad y transferencia de tecnología marina, con el fin de monitorear y revisar las iniciativas emprendidas, bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes.[2]

Arreglos institucionales

El tratado introduce un nuevo marco institucional en su parte VI, que incluye a la Conferencia de las Partes, el Órgano Científico y Técnico, la Secretaría y el Mecanismo de Intercambio de Información:[2]

  • La Conferencia de las Partes (COP) tendrá su primera reunión a más tardar un año después de la entrada en vigor del acuerdo. Su reglamento interno y la reglamentación financiera se adoptarán en la primera reunión. La Conferencia de las Partes examinará y evaluará la implementación del acuerdo. La Conferencia debe tomar decisiones y adoptar recomendaciones por consenso o, si no es posible una vez agotados todos los esfuerzos, por una mayoría de dos tercios de las partes presentes y votantes. La Conferencia también tendrá que promover la transparencia en la implementación del acuerdo y las actividades relacionadas. Cinco años después de que el tratado entre en vigor, la Conferencia de las Partes debe revisarlo.[2]
  • El Órgano Científico y Técnico estará compuesto por miembros designados por las partes y elegidos por la Conferencia de las Partes, que actuarán en calidad de expertos y en el mejor interés del acuerdo. Se debe tener en cuenta la necesidad de contar con experiencia multidisciplinaria en el nombramiento y elección de los miembros. El Órgano Científico y Técnico, entre otras funciones, proporcionará asesoramiento científico y técnico a la Conferencia de las Partes, supervisará y revisará los mecanismos de gestión basadas en áreas y comentará las evaluaciones de impacto ambiental.[2]
  • La Secretaría es responsable de brindar apoyo administrativo y logístico a la Conferencia de las Partes y sus órganos subsidiarios. Esto incluye tareas como la organización y prestación de servicios para las reuniones, así como la circulación oportuna de información relacionada con la implementación del tratado. Hasta que la Secretaría comience a desempeñar sus funciones, el Secretario General de las Naciones Unidas, por conducto de la División de Asuntos Oceánicos y del Derecho del Mar de la Oficina de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de las Naciones Unidas, desempeñará dichas funciones.[2] En septiembre de 2023, Chile y Bélgica habían manifestado su interés de asumir el rol de Secretaría y sede del acuerdo.[4]
  • El Mecanismo de Intercambio de Información consistirá principalmente en una plataforma de acceso abierto, facilitando el acceso, el suministro y la difusión de información. Promoverá la transparencia y facilitará la cooperación y colaboración internacionales. El mecanismo será administrado por la secretaría.[2]

Además, el acuerdo establece un comité de acceso y participación en los beneficios, un comité de creación de capacidades y transferencia de tecnología marina, un mecanismo para el suministro de recursos financieros (incluyendo un fondo fiduciario de contribuciones voluntarias, un fondo especial y un fondo fiduciario del Fondo para el Medio Ambiente Mundial) y un comité de implementación y cumplimiento.[2]

Áreas propuestas en aguas internacionales

El Tratado de Alta Mar ratificado el 17 de enero de 2026 por 82 países, se inicia con la propuesta de ocho candidatas a ser declaradas reservas para su protección. Tres están en el Atlántico: Ciudad Perdida, Mar de los Sargazos y Dorsal de Walvis; cuatro, en el Pacífico: Domo Térmico, Dorsal de Salas y Gómez, Montes Submarinos Emperador y Mar de Tasmania, y una, en el Índico: Saya de Malha.

Rapa Nui y Salas y Gómez en el Pacífico oriental. La isla de Salas y Gómez es una isla deshabitada perteneciente a Chile, a la Comuna de Isla de Pascua. Esta isla forma parte del Parque Marino Motu Motiro Hiva, una zona marina protegida que abarca una superficie de 150 000 km2, y ahora está en el límite occidental de la propuesta por el Tratado de Alta Mar para las dorsales de Salas y Gómez y Nazca.
  • Dorsales de Salas y Gómez y Nazca,[31] Dos cadenas montañosas de la longitud de los Andes meridionales en el Pacífico sudoriental, con 110 picos volcánicos que se extienden casi 3.000 kilómetros de extremo a extremo, de norte a sur. Estas dos cadenas de cumbres submarinas están separadas de Sudamérica por las aguas ricas y frías de la corriente de Humboldt y el enorme abismo de la fosa de Atacama. Proporcionan hábitats críticos y corredores migratorios para al menos 82 especies amenazadas o en peligro de extinción. Las dorsales están aún en gran medida intactas desde el punto de vista ecológico, ya que hay poca actividad pesquera en la zona. No obstante, la resiliencia de la biodiversidad y el ecosistema están amenazados porque en los lugares donde se ha realizado, la pesca de arrastre en aguas profundas ya ha destruido los hábitats de los corales y del fondo marino. La creación de un área marina protegida en la zona evitaría la pesca y la explotación de las minas submarinas de cobalto. Una cuarta parte pertenece a los gobiernos de Chile y Perú y el resto están en aguas internacionales que necesitan protección.[32]
Domo térmico frente a la costa de Costa Rica y Nicaragua en 2000.
  • Domo térmico.[33] En el Pacífico oriental tropical, los fuertes vientos estacionales empujan las aguas cálidas desde la costa americana hacia alta mar, donde se encuentran con aguas más frías arrastradas por las corrientes oceánicas. La colisión provoca un sistema único de afloramiento en forma de domo, que obliga a las aguas frías y ricas en nutrientes a subir desde las profundidades hasta la superficie del mar. En este afloramiento, la luz solar y el agua fría crean las condiciones ideales para el crecimiento de cianobacterias. El llamado “Domo Térmico” contiene la mayor concentración de esta particular y microscópica alga verdiazul de todo el planeta. Volúmenes enormes de zooplancton se congregan para alimentarse de este fitoplancton y forman la base de una de las cadenas tróficas marinas más ricas conocidas por la ciencia, que además captura más carbono del que emiten todos los vehículos de Centroamérica. La biomasa de krill del domo es la mayor de todo el Pacífico oriental tropical y ofrece sustento a innumerables animales situados más arriba en la cadena alimentaria, incluidas las ballenas.[34]
Montes submarinos Emperador entre Kamchatka y Hawái, en el centro de la imagen.
  • Montes Submarinos Emperador.[35] Es una cadena de montañas de más de 2000 km de longitud entre el punto más al noroeste de las islas hawaianas y la fosa de Kuril-Kamchatka. Nueve de sus 80 montañas llevan los nombres de venerados emperadores o emperatrices japonesas de los últimos dos milenios. Sus aguas son sustento de una amplia biodiversidad. Entre las numerosas aves que sobrevuelan sobre atunes y ballenas en esas montañas se halla un albatros llamado Wisdom (Sabiduría) nacido en 1951. También hay una gran y variada gama de corales de aguas frías, entre ellos los corales negros, alguno de los cuales alcanza la edad de 4200 años. Entre las décadas de 1960 y 1970, soportaron las mayores capturas de todas las pescas de montes submarinos a nivel mundial, en las que se eliminaron más de 200.000 toneladas de pescados y corales por igual en los años de máximo auge. Las imágenes submarinas muestran por todas partes las cicatrices de la pesca de arrastre, con aparejos de pesca abandonados, áreas estériles y corales arrasados.[36]
Vista aérea de la dorsal o cadena de Walvis, que se extiende a lo largo de 3000 km desde la plataforma continental africana, en el norte de Angola, hasta el punto caliente de Tristán de Acuña.
  • Dorsal de Walvis.[37] Es una cordillera de montes submarinos que se extiende a lo largo de 3000 km frente a la costa del sudoeste de Namibia hasta la dorsal mesoatlántica, con la que se encuentra cerca del archipiélago Tristán de Acuña y la isla de Gough. Posee una compleja orografía, ya que alcanza profundidades de 4000 m, y se encuentran, además de los montes, llanuras abisales, cañones, guyotes, ensenadas, montículos de corales de aguas frías fosilizados, etc. La corriente de Benguela aporta nutrientes a la zona. Se calculan 175 especies de peces, 50 de cefalópodos y 192 de invertebrados bentónicos, entre ellos, el besugo, el róbalo, el lanzón picudo y el cangrejo rojo. En el cielo, albatros y especies autóctonas del archipiélago Tristán de Acuña. En Namibia se realizan prospecciones para encontrar petróleo y gas, y hasta ahora solo se han cerrado zonas en torno al monte submarino Wüst y el área protegida en torno a Tristán de Acuña.[38]
Mar de los Sargazos, con las corrientes marinas circundantes.
  • Mar de los Sargazos.[39] En el Mar de los Sargazos se encuentran las cordilleras submarinas Corner Rise y Nueva Inglaterra, que albergan comunidades complejas de corales y esponjas, además de numerosas especies endémicas. El mar es famoso por ser la única zona conocida de desove de la anguila europea y la anguila americana. El sargazo flotante alberga a una gran comunidad de animales marinos, entre los que se encuentran algunos singulares especialistas en sargazo, como el pez de los Sargazos. En conjunto, se han registrado más de 145 especies de invertebrados en el Sargazo que, además, ofrece hábitats a, al menos, 127 especies de peces, como peces vela, peces voladores, delfines y tiburones cailón, que migran más de 2000 km desde aguas canadienses para desovar aquí. Asimismo, hay cuatro tipos de tortugas y unas 30 especies de cetáceos, desde ballenas jorobadas a cachalotes, y unas 26 especies de aves marinas, como la fardela de Bermudas. La UNESCO identificó el mar de los Sargazos como una de las cinco áreas con prioridad para ingresar a la lista de Patrimonio Mundial de alta mar, y desde el 2014 la Comisión del Mar de los Sargazos trabaja junto a gobiernos en torno a una declaración jurídicamente no vinculante para asegurar su protección.[40]
Isla de Lord Howe al este de Australia
Isla de Lord Howe
  • Sur del mar de Tasmania y elevación de Lord Howe.[41] Cadena montañosa submarina situada entre Australia y Nueva Zelanda, algunas de cuyas cumbres ascienden hasta tan solo 200 m por debajo de la superficie del mar, mientras que la emersión o elevación de Lord Howe llega a la superficie en los Arrecifes Elizabeth y Middleton, que se encuentran en el Territorio de las Islas del Mar del Coral, aunque en una pequeña región separada del grueso de las islas, y en la isla de Lord Howe, 220 km más al sur de las anteriores y 600 km al este de Australia. Son los tres arrecifes de coral tropicales más meridionales de la Tierra. Es una importante área de reproducción y corredor migratorio para un gran número de especies. Alberga cinco Áreas de importancia para la Conservación de las Aves (IBAs), con algunas especies amenazadas, como los albatros de las Antípodas, corales de aguas frías, petreles de la Providencia y petreles de Gould, casi la mitad de la población mundial. Aquí descansan ballenas jorobadas y ballenas francas australes. Se han identificado unas 348 especies de peces demersales, que viven cerca del fondo del mar, además de gusanos bellota, plumas marinas, etc.[42]
Mapa de algunos campos hidrotermales en la dorsal medioatlántica entre los que se observa la Ciudad Perdida
Formaciones calcáreas en la Ciudad Perdida. Fotografía tomada entre 750 y 900 m de profundidad por el ROV Victor 6000.
  • La Ciudad Perdida.[43] Un campo de 30 enormes chimeneas hidrotermales en la dorsal mesoatlántica, en las laderas superiores del monte submarino macizo de Atlantis. Las chimeneas se elevan 4300 m desde el fondo marino, con picos a 750 metros de profundidad. El conjunto de las 30 chimeneas se conoce como Ciudad Perdida, ocupan una superficie de 500 m2 y tienen muchas formas y tamaños. La más grande, bautizada «Poseidón» mide 60 por 100 m, mientras que otra llamada «Colmena» (Beehive) por su forma, es de tan solo un metro de alto. La chimenea «IMAX» mide alrededor de ocho metros de altura, pero sostiene pilares de minerales que llegan a alcanzar una altura de 30 m. Su creación se debe a la reacción del agua que hay por debajo del fondo marino con las rocas del manto, dando lugar a la formación de roca serpentinita. El proceso químico genera hidrógeno y metano, y mucho calor, y todo ello es despedido como agua altamente alcalina liberada a través de los respiraderos del fondo marino. Los depósitos minerales en estas aguas calentadas por geotermia comienzan gradualmente a convertirse en chimeneas sobre los respiraderos. Se cree que las chimeneas de la Ciudad Perdida tienen más de 120 000 años, lo que las haría relativamente jóvenes en comparación al macizo de Atlantis, de dos millones de años, sobre el que se ubican.[44]
En el centro de la imagen, por encima del banco de Nazareth, se encuentra Saya de Malha. Ambos bancos comparten praderas marinas y forman un continuo de grandes dimensiones en el océano Índico.
Saya de Malha
  • Saya de Malha.[45] Es un oasis de aguas poco profundas en el corazón del océano Índico, a medio camino entre las Seychelles y Mauricio. Este paisaje marino único, que alberga la mayor comunidad de praderas submarinas del mundo, fue bautizado hace 500 años con el nombre portugués de «falda de malla» por los marineros, asombrados al encontrar ondulantes praderas de algas marinas llenas de vida a pocos metros de la superficie, en medio del vasto océano profundo. El banco Saya de Malha es un raro ejemplo de pradera submarina en Alta Mar y el mayor banco oceánico sumergido del mundo, con más de 40.000 km2. Además de las praderas submarinas que cubren entre el 80 % y el 90 % de su fondo marino,el banco alberga extensas comunidades de coral y algas coralinas rojas incrustantes, y se han identificado más de 150 especies de invertebrados y 100 especies de gasterópodos (una clase de moluscos muy variada). Entre la fauna destacan peces loro, cirujanos o navajones, siganos, tortugas marinas verdes, pardelas del Pacífico, rabijuncos comunes, delfines manchados, ballenas azules pigmeas y ballenas piloto. Los arrecifes de coral de Saya de Malha son un lugar fundamental para la migración de especies de aguas poco profundas a través del océano Índico, y los marineros que atraviesan sus orillas han informado que también son una importante zona de reproducción de cachalotes y ballenas azules.[46]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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