Tratado de la peste de Zaragoza en el año 1652
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| "Tratado de la peste de Çaragoça en el año 1652" | ||
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| de José Estiche | ||
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| Género | Tratado médico | |
| Edición original en español | ||
| Ciudad | Pamplona | |
| País | España | |
| Fecha de publicación | 1655 | |
| Edición traducida al español | ||
| Editorial | Diego de Zabala (impresor) | |
| País | España | |
| Fecha de publicación | 1655 | |
Tratado de la peste de Çaragoça en el año 1652 es un tratado médico publicado en 1655 por el cirujano aragonés José Estiche (también conocido como José Escriche). En esta obra, el autor relata y analiza la epidemia de peste bubónica que asoló la ciudad de Zaragoza en 1652, aportando observaciones de primera mano sobre el desarrollo de la enfermedad y las medidas sanitarias adoptadas. El tratado es considerado una fuente de gran valor para el estudio de la medicina del siglo XVII en Aragón, y se le ha llegado a calificar como uno de los «grandes clásicos» de la literatura médica aragonesa de la época.[1]
En marzo de 1652 se declaró en Zaragoza una epidemia de peste bubónica que se prolongó hasta noviembre de ese año y, según el propio Estiche, causó más de 7000 muertes en la ciudad.[2] Ante el colapso de los hospitales existentes, las autoridades habilitaron morberías (hospitales de peste) temporales, incluida una en el convento de los Capuchinos, adonde fue destinado Estiche como cirujano junto al médico Francisco Huguet.[3] El propio Estiche contrajo la enfermedad. Perdió a su esposa, tres criadas y un mancebo durante la epidemia, pero continuó ejerciendo sus funciones hasta el final del brote en noviembre, logrando sobrevivir.[4] Por su dedicación fue nombrado posteriormente superintendente de cirugía del hospital de la morbería de los Capuchinos.[5]
Esta epidemia en Zaragoza formó parte de la última gran oleada de peste que afectó a España en el siglo XVII, coincidiendo temporalmente con la llamada Gran Peste de Sevilla (1647–1652). En Aragón, la peste de 1652 tuvo especial incidencia en la capital zaragozana y sus alrededores, llegando también a otras localidades del reino.[6] Las difíciles condiciones derivadas de las guerras de mediados del siglo XVII (como la contienda en Cataluña) favorecieron la propagación del contagio hacia el interior de Aragón. La ciudad de Zaragoza se vio obligada a establecer estrictas medidas de control: se cerraron sus puertas, se instalaron lazaretos extramuros y se dispusieron cuarentenas para los convalecientes fuera del casco urbano.[7]
Autor y publicación
José Estiche, natural de Martín del Río (Teruel), era maestro cirujano titulado por el Colegio de Cirujanos de Zaragoza.[8] Tras vivir en primera línea la peste de 1652, decidió compilar sus experiencias y conocimientos en un tratado para dejar constancia de lo sucedido y proponer enseñanzas extraídas de la crisis sanitaria. La obra fue dedicada a la propia ciudad de Zaragoza como muestra de agradecimiento y con el propósito de servir al bien público.[9] El Tratado de la peste de Çaragoça... se imprimió en Pamplona en 1655, en la imprenta de Diego de Zabala,[10] contando con la debida licencia eclesiástica. En la portada se presenta a Estiche con el título de «Licenciado, Cirujano del Insigne Colegio de Médicos y Cirujanos de la Imperial Ciudad de Zaragoza», reflejando su estatus profesional, y se indica el año de publicación 1655.[11] En algunas fuentes bibliográficas el autor aparece citado bajo el apellido «Escriche», debido a variantes ortográficas de la época.
Contenido de la obra
El Tratado de la peste de Çaragoça en el año 1652 combina la narración de los hechos ocurridos durante la epidemia con un análisis médico detallado. Tras un prólogo, Estiche describe los primeros casos y la propagación del mal en Zaragoza, anotando síntomas observados y circunstancias de contagio. A continuación, expone las observaciones clínicas recopiladas, incluyendo la aparición de bubones (inflamaciones ganglionares) y carbuncos en los enfermos, la sucesión de fiebres malignas y otros signos característicos de la peste.
Un aporte destacado de la obra son las autopsias que Estiche practicó a algunas de las víctimas. El cirujano detalla las observaciones internas obtenidas al diseccionar cuatro cadáveres, señalando hallazgos notables como acumulaciones de humores biliosos y lesiones internas, con el objetivo de entender la naturaleza patológica de la enfermedad.[12]
El tratado también describe las medidas sanitarias implementadas durante la epidemia: cordones sanitarios, cuarentenas, aislamiento en molinos y torres en el campo, desinfección de ropas y objetos, y uso de hogueras aromáticas.[13] En cuanto a los tratamientos, recoge el uso de sangrías, purgantes, la triaca y emplastos sobre bubones, así como remedios caseros. Estiche contrasta estas prácticas con autoridades médicas clásicas como Galeno y contemporáneas como Girolamo Mercuriale.[14] El estilo de la obra alterna entre la narración en primera persona y la exposición didáctica de teorías médicas.
Recepción e impacto
En su época, el tratado de Estiche circuló principalmente en ámbitos médicos locales; sin embargo, quedó registrado en la memoria histórica de Zaragoza y Aragón. Autores ilustrados del siglo XVIII, como Roque Alberto Faci e Inocencio Camón, mencionaron a José Estiche y su obra en sus compendios bibliográficos.
En la historiografía moderna, el tratado ha sido estudiado por historiadores de la medicina como Fernando Zubiri Vidal (1960) y Jesús Maiso González (1982), que lo consideran un testimonio clave de la práctica médico-quirúrgica en Aragón en el siglo XVII.[15] La Institución Fernando el Católico lo ha destacado como uno de los textos médicos aragoneses más importantes sobre la peste en el Siglo de Oro.[1]
En la actualidad, ejemplares del tratado se conservan en la Biblioteca Nacional de España, la Real Academia de la Historia, la Biblioteca Universitaria de Zaragoza y colecciones internacionales como el British Museum de Londres.[16] El facsímil digitalizado está disponible en HathiTrust.