Tribisburu
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Tribisburu es un yacimiento de época romana situado en la ladera del monte Sollube en terrenos de los municipios vizcaínos de Bermeo y Busturia en el País Vasco, España. El yacimiento podría ser una necrópolis de incineración datada entre los siglos del I al III después de Cristo. Es la única necrópolis de incineración que se ha hallado en Vizcaya.
El yacimiento se halla en la ladera norte del monte Sollube a unos 500 metros de altitud en la zona conocida como Tribisburu, desde donde se divisa una amplia zona de la costa y del interior. Las primeras referencias al mismo se obtuvieron en el año 1994 en el que se halló un muro de factura romana en una campaña de excavaciones en el cordal del Sollube denominada "El poblamiento Postpaleolítico en el País Vasco Cantábrico: prospecciones y sondeos estratigráficos en el cordal de Sollube (Bermeo, Busturia y Arriera)".[1] El año 2013 el departamento de patrimonio de la Diputación Foral de Vizcaya incluyó dentro de sus proyectos de investigación el estudio de este yacimiento.
El arqueólogo Juan José Cepeda dirigió las campañas de estudio y consolidación en las que se han hallado, excavado y estudiado diez estructuras funerarias construidas en mampostería de arenisca. Se trata de pequeñas celdas cuadrangulares de unos 15 metros cuadrados de superficie en las que se encuentran cenizas y efectos personales de las personas allí enterradas. Entre los restos encontrados hay vestidos, calzado, armas, adornos, objetos de vidrio y cerámicas.
El rito usado debió de ser el de incineración del cadáver en una pira de leña junto a los objetos personales y ofrendas recibidas. Las incineraciones se realizaban en las llamadas ustrinas, que son plataformas fuera del recinto funerario donde se colocaban las piras.
La necrópolis debió pertenecer a algún asentamiento cercano que no ha sido localizado aunque se cree que pudiera estar situado en los de Tribis o Demigus de Bermeo.[2]
Los hallazgos de muros y suelos dan inicios de una ordenación del terreno. Hay plantas de estructuras con muros con un buen estado de conservación que mantienen tres hiladas con una anchura de medio metro. Junto a los muros hay suelos de lajas. Los materiales que se han encontrado datan de la época Alto Imperial romana, en torno al siglo II después de Cristo. Hay muchos restos de vidrio traslúcido de color amarillo y verde claro y algunos de cerámica y metal.
Las características de restos de muros y otras estructuras que podrían corresponder a fosos de defensa, la ubicación y el nivel habitado inferior, anterior a la ocupación romana, hallado en el sondeo B1 da pie a establecer la hipótesis de la existencia de un oppidum protohistórico posteriormente romanizado, bien una vez abandonado o bien manteniendo una relación con sus habitantes originales. El gran número de fragmentos de vidrio da pie a la hipótesis de que se trate de una necrópolis de incineración.[1]