Trombocitopenia amegacariocítica congénita

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La trombocitopenia amegacariocítica congénita (TAC) es un síndrome autosómico recesivo poco frecuente de insuficiencia de médula ósea, caracterizado por trombocitopenia grave, que puede progresar hacia una anemia aplásica y leucemia.[1] La TAC suele manifestarse como trombocitopenia durante el primer mes de vida o en la fase fetal. Típicamente, la TAC se presenta con petequias, hemorragias cerebrales, rectorragia recurrente o hemorragia pulmonar.[2][3]

Complicaciones

La trombocitopenia amegacariocítica congénita se manifiesta al nacer, generalmente durante los primeros días de vida. La trombocitopenia y la casi ausencia de megacariocitos en la médula ósea causan petequias, púrpura y hemorragias en el tracto digestivo, pulmones y dentro del cráneo. Los síntomas menos comunes de TAC incluyen defectos cardíacos como defectos del tabique auricular y ventricular, hipoplasia cerebral y cerebelosa, y retraso en el desarrollo psicomotor . [3][3]

Los pacientes con trombocitopenia amegacariocítica congénita tipo I a menudo progresan hacia una insuficiencia de la médula ósea y anemia aplásica alrededor del primer año de vida, mientras que las personas con tipo II por lo general no desarrollan insuficiencia de la médula ósea o anemia aplásica hasta los 5 años de edad. Los pacientes con TAC también son más propensos a padecer pancitopenia. La enfermedad también se ha asociado con un mayor riesgo de síndrome mielodisplásico y leucemia mieloide aguda.[2]

Causa

Se cree que la trombocitopenia amegacariocítica congénita es causada por una mutación en el gen del receptor de TPO, c-mpl, que se expresa en las células madre hematopoyéticas pluripotentes y megacariocitos, a pesar de los altos niveles de TPO sérica.[4][5] Además, puede haber anomalías en el sistema nervioso central, incluido el cerebro y el cerebelo, que podrían causar síntomas.[4]

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza por biopsia de médula ósea, y suele al principio confundirse con la trombocitopenia aloinmune fetal y neonatal.[6] Se han identificado 2 tipos de TAC, siendo el tipo I el más severo. Los principales signos diagnósticos de la trombocitopenia amegacariocítica congénita son niveles elevados de TPO sérica que no responden a la estimulación de TPO, megacariocitos ausentes o muy pocos en la médula ósea, y trombocitopenia que empeora con la edad.[1] La trombocitopenia amegacariocítica congénita se confirma por mutaciones homocigotas o heterocigotas compuestas en el gen c-Mpl.[2]

El diagnóstico diferencial de la trombocitopenia amegacariocítica congénita incluye el síndrome de trombocitopenia-radio ausente y el síndrome de Wiskott-Aldrich. La trombocitopenia amegacariocítica congénita se distingue del síndrome de trombocitopenia-radio ausente por la hipoplasia esquelética en los brazos. La ausencia de microtrombocitopenia permite descartar el síndrome de Wiskott-Aldrich.[1]

Clasificación

Se han identificado dos tipos de trombocitopenia amegacariocítica congénita. La trombocitopenia amegacariocítica congénita (TAC) de tipo I es la más grave y se caracteriza por un bajo recuento plaquetario y una progresión temprana de la aplasia de la médula ósea, asociada con pancitopenia.[3]

El segundo tipo de TAC es más leve y se presenta con un aumento transitorio del recuento de plaquetas durante el primer año de vida. Las personas con TAC tipo II a menudo no desarrollan pancitopenia y, si la presentan, tiende a desarrollarse más tarde que en los pacientes del tipo I.[3]

Tratamiento

El tratamiento es mayormente de sostén. El trasplante de médula ósea es el único tratamiento conocido que puede curar la trombocitopenia amegacariocítica congénita. Se suelen requerir transfusiones frecuentes de plaquetas para asegurar que los niveles de plaquetas no desciendan a niveles de riesgo. Es usual que los pacientes continúen produciendo niveles muy bajos de plaquetas., [1][7]

Perspectiva

Aunque se ha demostrado que el trasplante de células madre hematopoyéticas puede curar la trombocitopenia amegacariocítica congénita, la asociación con aplasia medular temprana empeora el pronóstico de los pacientes. Un 30 % de los pacientes con TAC fallecen por complicaciones hemorrágicas y un 20 % adicional fallece por complicaciones asociadas con el trasplante de células madre hematopoyéticas.[1]

Epidemiología

Existen menos de 100 reportes de casos de trombocitopenia amegacariocítica congénita, aunque su incidencia puede ser subestimada, por posibles errores de diagnóstico. Existe evidencia de una ligera prevalencia mayor de TAC en mujeres.[2]

Véase también

Referencias

Enlaces externos

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