Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos
departamento del gobierno de los Estados Unidos
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El Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos (del inglés: United States Department of Veterans Affairs) es un departamento ejecutivo del gobierno federal de Estados Unidos a nivel de Gabinete, encargado de ofrecer servicios de atención médica de por vida a los veteranos militares elegibles en los 170 centros médicos y clínicas ambulatorias del Departamento de Asuntos de Veteranos ubicados en todo el país. Las prestaciones no sanitarias incluyen compensación por discapacidad, rehabilitación vocacional, asistencia educativa, préstamos hipotecarios y seguro de vida. El Departamento de Asuntos de Veteranos también ofrece beneficios funerarios y conmemorativos a los veteranos y familiares elegibles en 135 cementerios nacionales.
| Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos | |
| Logotipo del Departamento de Asuntos de Veteranos | |
| Bandera del Departamento de Asuntos de Veteranos | |
| Información de la Agencia | |
|---|---|
| fundada | 21 de julio de 1930 (96 años) |
| Agencia predecesora | Administración de Veteranos |
| Empleados | 412.892 (junio de 2020) |
| Personalidad legal | Agencia gubernamental |
| Estructura jurisdiccional | |
| Jurisdicción legal | gobierno federal de Estados Unidos |
| Naturaleza general |
|
| Estructura operacional | |
| Sede | Edificio de Asuntos de Veteranos Avenida Vermont 810 Noreste Washington D. C. |
| Child agency | Administración de Salud para Veteranos Administración de Beneficios para Veteranos Administración de Cementerios Nacionales |
| Sitio web | |
| www.va.gov | |
Si bien el gobierno federal ha proporcionado beneficios a los veteranos desde la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, no se creó una agencia federal específica para veteranos hasta 1930, con el nombre de Administración de Veteranos. En 1982, su misión se amplió para incluir la atención a civiles y personas que no eran veteranos en caso de emergencia nacional.[1]En 1989, la Administración de Veteranos se convirtió en un Departamento de Asuntos de Veteranos a nivel de Gabinete. Un departamento a "nivel de Gabinete" significa que su máxima autoridad, en este caso el Secretario de Asuntos de Veteranos, es uno de los principales asesores del Presidente y forma parte del Gabinete presidencial. El Presidente nombra al Secretario de Asuntos de Veteranos (que también es miembro del Gabinete) para que dirija dicho departamento.[2][3]
En junio de 2020, el Departamento de Asuntos de Veteranos empleaba a 412.892 personas en cientos de centros médicos, clínicas, oficinas de prestaciones y cementerios del Departamento de Asuntos de Veteranos. En 2016, los costos netos del programa para el departamento ascendieron a 273 mil millones de dólares, lo que incluye el Costo Actuarial del Departamento de 106,5 mil millones para beneficios de compensación. El "pasivo actuarial acumulado" a largo plazo (pagos futuros totales estimados para veteranos y sus familiares) asciende a 2.491 billones para beneficios de compensación; 59,6 mil millones para beneficios educativos; y 4,6 mil millones para beneficios funerarios.
Historia

La historia y la evolución del Departamento de Asuntos de Veteranos están inextricablemente entrelazadas y dependen de la historia de las guerras de Estados Unidos, ya que los exsoldados heridos y veteranos militares constituyen la población a la que atiende el Departamento de Asuntos de Veteranos. La lista de guerras en las que está involucrado Estados Unidos, desde la guerra de la Independencia hasta la actualidad, asciende a noventa y nueve guerras. Sin embargo, la mayoría de las bajas militares norteamericanas en guerras ocurrieron en las siguientes ocho guerras: Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (aprox. 8000), guerra de Secesión (218.222), Primera Guerra Mundial (53.402), Segunda Guerra Mundial (291.567), guerra de Corea (33.686), guerra de Vietnam (47.424), guerra de Irak (3836) y guerra de Afganistán (1833). Son estas guerras las que han impulsado principalmente la misión y la evolución del Departamento de Asuntos de Veteranos. El Departamento mantiene una lista detallada de heridos de guerra, ya que es esta población la que conforma el sistema de atención del Departamento de Asuntos de Veteranos.[4]
Orígenes

El Congreso Continental de 1776 fomentó el alistamiento durante la guerra de Independencia de Estados Unidos, otorgando pensiones a los soldados discapacitados. Tres semanas después de aprobar la ley que indemnizaba a los heridos, el Congreso Continental, en septiembre de 1776, también aprobó una resolución que otorgaba concesiones de tierras públicas a todos los que sirvieron en el Ejército Continental durante el conflicto.[5]La atención médica y hospitalaria directa a los veteranos en los primeros tiempos de Estados Unidos era proporcionada por los estados y las comunidades. En 1811, el gobierno federal autorizó el primer centro domiciliario y médico para veteranos, pero no abrió sus puertas hasta 1834.[6]En el siglo XIX, el programa nacional de asistencia a veteranos se amplió para incluir beneficios y pensiones no solo para los veteranos, sino también para sus viudas y dependientes.[7]
Antes del final de la guerra civil americana en 1865, Delphine Baker, enfermera voluntaria durante la guerra, recibió apoyo para solicitar al gobierno federal la creación de un asilo nacional para veteranos de la Guerra Civil, basado en el Asilo de Soldados de Estados Unidos en Washington D. C., y el Asilo Naval de Filadelfia para veteranos en servicio activo. El proyecto de ley que establecía el Asilo Nacional para Soldados Voluntarios Discapacitados se aprobó el 3 de marzo de 1865.[8]Al día siguiente, el presidente Abraham Lincoln avaló la puesta en marcha de las futuras instalaciones en su segundo discurso inaugural:
Sin malicia hacia nadie, con caridad para todos, con firmeza en lo correcto, como Dios nos permite ver lo correcto, esforcémonos por terminar la obra en la que estamos, por curar las heridas de la nación, por cuidar de aquel que haya soportado la batalla, y de su viuda y de su huérfano, y por hacer todo lo que pueda lograr y conservar una paz justa y duradera entre nosotros y con todas las naciones.
La sección central de esa cita constituiría posteriormente el principio rector del futuro Departamento de Asuntos de Veteranos.[9]
Si bien la atención domiciliaria para los veteranos de la guerra civil estaba a cargo del sistema de Asilos Nacionales en 11 campus, las pensiones se repartían entre diversas agencias del gobierno federal. A mediados y finales del siglo XIX, la Oficina de Pensiones gestionó las prestaciones económicas para veteranos, viudas e hijos dependientes. Con el fin de la guerra civil y la ampliación de los requisitos de elegibilidad en 1890, el número de pensionistas se disparó, de 303.000 a 966.000 en 1893.[10]Finalmente, el personal tuvo que alojarse en un nuevo edificio construido específicamente para ello, el edificio de la Oficina de Pensiones, que albergó a la organización de 1885 a 1926.[11]
Además, se construyeron numerosos asilos estatales para veteranos. Dado que todos los asilos estatales para veteranos ofrecían atención domiciliaria, se proporcionaba tratamiento médico y hospitalario incidental para todas las lesiones y enfermedades, independientemente de si se debían o no al servicio militar. Veteranos indigentes y discapacitados de la guerra civil, las guerras indias, la guerra hispano-estadounidense y la guerra fronteriza con México, así como miembros regulares dados de baja de las Fuerzas Armadas, recibieron atención en estos asilos.[12]
Oficina de Veteranos
La entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial en 1917 provocó un aumento masivo de veteranos, desbordando al sistema federal. Cuando el candidato republicano a la presidencia, Warren G. Harding, fue nominado por su partido para las elecciones presidenciales de 1920, hizo una promesa a los más de cuatro millones de norteamericanos que combatieron en la guerra:
No es sólo un deber, es un privilegio ver que los sacrificios que se han hecho serán recompensados, y que aquellos que aún sufren bajas y discapacidades serán ayudados abundantemente y contarán con los mejores beneficios.
En el momento de las elecciones, el descontento con los programas de prestaciones para los veteranos de la Primera Guerra Mundial era generalizado en todo el país. Para recibir las prestaciones, los veteranos tenían que ponerse en contacto con tres agencias federales diferentes: la Oficina de Seguros de Riesgo de Guerra (para el seguro y la indemnización), el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos (para la atención médica y hospitalaria), y la Junta Federal de Educación Vocacional (para la rehabilitación, la educación y la formación laboral). Los excombatientes de guerras anteriores (como la guerra civil estadounidense y la guerra hispano-estadounidense) seguían dependiendo de la Oficina de Pensiones y de los Asilos Nacionales para que recibieran una indemnización y atención médica, respectivamente. La Oficina de Pensiones era la encargada de entregar el dinero (compensación económica) a los veteranos o a sus familias, y los Asilos Nacionales eran centros federales (campus residenciales) creados para dar alojamiento, comida y cuidado a los soldados que habían quedado incapacitados, heridos o enfermos.
Tras ganar las elecciones, el presidente Harding nombró un comité en abril de 1921 para encontrar una solución. El 8 de agosto de 1921, Harding firmó la Ley Pública 67-47, conocida popularmente como la Ley Sweet, que dio origen a la Oficina de Veteranos (la cual absorbió a la Oficina de Seguros de Riesgo de Guerra y a la División de Rehabilitación de la Junta Federal de Educación Vocacional).[13]En 1922,[14]obtuvo del Servicio de Salud Pública un gran número de instalaciones hospitalarias para veteranos, la mayoría de las cuales se habían establecido recientemente en antiguas bases del Ejército de Estados Unidos.[15][12][16]
Una de las medidas emblemáticas incluidas en la nueva ley fue la eliminación del onus probandi o la creación de una presunción de favorabilidad para dos discapacidades que los veteranos declaraban: tuberculosis y trastornos neuropsiquiátricos.[17]Si bien la legislación solo se aplicaba a estas dos categorías, fue pionera al establecer condiciones presuntivas para futuras reclamaciones.
Charles Forbes dirigió la incipiente agencia durante sus dos primeros años, antes de dimitir en 1923. Su sustituto, el ex General de Brigada Frank T. Hines, asumió la dirección de la Oficina de Veteranos. Durante 1920 las diversas prestaciones eran administradas por tres agencias federales diferentes: la Oficina de Veteranos, la Oficina de Pensiones y el Asilo Nacional para Soldados Voluntarios Discapacitados.[12]
La consolidación definitiva de las agencias gubernamentales de veteranos en Estados Unidos se produjo el 21 de julio de 1930, cuando el presidente Herbert Hoover firmó la Orden Ejecutiva 5398, fusionando las tres agencias en la Administración de Veteranos. Hines, que había permanecido a cargo de la Oficina de Veteranos durante siete años, fue nombrado primer Secretario de Asuntos de Veteranos, cargo que ocupó hasta 1945, cuando fue reemplazado por el General Omar Bradley.[12][18]
Segunda Guerra Mundial
En 1940, con la guerra ya en pleno apogeo en Europa y Asia, el Departamento de Asuntos de Veteranos comenzó a prepararse para la posible participación de Estados Unidos en el conflicto. Hines informó al Congreso que el Departamento de Asuntos de Veteranos estaba coordinándose con el Departamento de Guerra para ayudar en caso de una emergencia nacional, proporcionando camas hospitalarias y personal médico altamente cualificado.
Tras el ataque japonés a Pearl Harbor y la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, el Ejército norteamericano necesitaba urgentemente médicos y otros profesionales de la salud. Como lo informó sin rodeos el director general de Sanidad del Ejército, el mayor general Norman T. Kirk: «Durante el año pasado fue difícil conseguir a un número adecuado de oficiales adicionales del Cuerpo Médico necesarios para satisfacer las necesidades del creciente Ejército, ya que no hay suficientes médicos disponibles para cubrir las necesidades médicas, tanto militares como civiles».[19]
La demanda de profesionales de la salud por parte del Ejército redujo la plantilla tanto de la comunidad médica civil como del Departamento de Asuntos de Veteranos. Entre 1942 y mediados de 1944, el 16 % de los empleados del Departamento de Asuntos de Veteranos recibieron un permiso para incorporarse al servicio militar. Un acuerdo establecido en diciembre de 1943 entre el secretario de Guerra, Henry L. Stimson, y el secretario de Asuntos de Veteranos allanó el camino para el uso colaborativo del limitado personal médico. La solución que se dio fue la incorporación de médicos y dentistas selectos del Departamento de Asuntos de Veteranos al Ejército, permitiéndoles permanecer en las instalaciones del Departamento de Asuntos de Veteranos. Mientras estaban asignados al Departamento de Asuntos de Veteranos, el personal del Ejército usaba una insignia distintiva en la manga del hombro, diseñada por la Sección Heráldica de la Oficina del Intendente General del Ejército. Uno de los más notables en usar este parche fue el General Omar N. Bradley.
El fin de la Segunda Guerra Mundial resultó no solo en un gran aumento de la población de veteranos, sino también en una gran cantidad de nuevos beneficios promulgados por el Congreso para los veteranos de guerra.[12]Además, a finales de 1940, el departamento tuvo que lidiar con el envejecimiento de los veteranos de la Primera Guerra Mundial. Durante ese tiempo, «la clientela del Departamento de Asuntos de Veteranos casi se quintuplicó, con la incorporación de casi 16.000.000 de veteranos de la Segunda Guerra Mundial y aproximadamente 4.000.000 de veteranos de la Primera Guerra Mundial».[20][21][22]Antes de la Segunda Guerra Mundial, en respuesta a los escándalos en la Oficina de Veteranos, los programas que atendían a los veteranos se centralizaron en Washington, D. C. Esta centralización causó retrasos y cuellos de botella mientras la agencia intentaba atender a los veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Como resultado, el departamento se sometió a un proceso de descentralización, otorgando mayor autoridad a las oficinas locales.[23]
La Ley de Reajuste de los Militares, comúnmente conocida como Ley GI, fue promulgada el 22 de junio de 1944 por el presidente Franklin D. Roosevelt.[24][25]"El gobierno de Estados Unidos inició importantes servicios consolidados para los veteranos en 1930. La Ley de Derechos GI, aprobada en 1944, tuvo un mayor impacto en el estilo de vida de los norteamericanos, más que cualquier otra legislación, con la posible excepción de la Ley de Homestead."[26]
A diferencia de la legislación anterior, la Ley GI estipuló que todas las prestaciones serían administradas por el Departamento de Asuntos de Veteranos.[27]Se aprobaron otras leyes de asistencia educativa para los veteranos de la guerra de Corea.
Creación del Departamento de Asuntos de Veteranos
La Ley del Departamento de Asuntos de Veteranos de 1988 transformó la antigua Administración de Veteranos'[28](una agencia gubernamental independiente creada en 1930) en un Departamento de Asuntos de Veteranos a nivel de Gabinete. Fue promulgada por el presidente Ronald Reagan el 25 de octubre de 1988, pero entró en vigor bajo el mandato de su sucesor, George H. W. Bush, el 15 de marzo de 1989.[29]
Durante el período de reforma de 1995 a 2000, la Administración de Salud de Veteranos mejoró drásticamente el acceso, la calidad y la eficiencia de la atención médica. Esto se logró mediante el aprovechamiento de su sistema nacional integrado de información sanitaria electrónica y, al hacerlo, la implementación de la atención primaria universal, lo que permitió aumentar el número de pacientes atendidos en un 24%, las consultas ambulatorias en un 48% y la dotación de personal en un 12%. Para el año 2000, la Administración de Salud de Veteranos contaba con 10.000 empleados menos que en 1995 y un aumento del 104% en el número de pacientes atendidos desde 1995. Además, logró mantener el mismo costo por paciente-día, mientras que los costos de todos los demás centros aumentaron entre un 30% y un 40% durante el mismo período.
La Ley de Asistencia Educativa para Veteranos Post-11-S de 2008, redactada por el senador Jim Webb, duplicó los beneficios universitarios de la Ley GI y extendió por 13 semanas las prestaciones federales por desempleo. La nueva Ley GI aumentó con creces el valor del beneficio, de 40.000 dólares a aproximadamente 90.000. Con el nuevo plan de ayudas, las universidades públicas de cada estado prácticamente garantizan becas completas para los veteranos. Para aquellos veteranos que sirvieron al menos tres años, también se añadió a la ley un estipendio mensual para vivienda.[30]El Congreso y el presidente Barack Obama extendieron la nueva Ley GI en agosto de 2009, con un costo aproximado de 70 mil millones de dólares durante la siguiente década. A partir del 1 de agosto de 2009, el Departamento de Defensa permite a las personas que hayan servido al menos seis años en las Fuerzas Armadas y acepten servir al menos cuatro años más, transfieran las prestaciones no utilizadas a su mujer. Los militares que cumplan 10 años de servicio podrán optar por transferir las prestaciones a sus familiares a cargo, como su mujer o sus hijos.[31]

