Nació el 11 de noviembre de 1916 en Lisboa, en el seno de una familia de clase media, hijo de Ana da Encarnação Monteiro Figueiredo y Joaquim José de Barros.[2][3][4] Comenzó su formación en danza a los 14 años, con clases particulares.[2] Luego tomó clases de danza en el Teatro Nacional D. María II[2] sin el conocimiento de su familia, quienes le aconsejaron interrumpir su carrera de baile.[2] Actuó en revistas musicales en el antiguo Teatro Éden, en Lisboa,[4] antes de trasladarse a España para poder seguir su carrera en el ballet.[4][2]
Al llegar a Valencia se unió a una compañía internacional de ballet que actuó en varios lugares de Europa.[4] Cuando estalló la Guerra civil española, Valentim huyó a Génova,[2] habiendo vivido también en Marsella y en varias ciudades de Alemania, donde se estableció como bailarín y actuó en Dortmund, Stuttgart, Hamburgo, Múnich y Berlín.
En 1939 fue expulsado de Alemania, aunque los motivos de su repatriación no han sido establecidos con certeza.[4][2] Una vez en territorio portugués, fue entregado al PVDE, que luego pasaría a denominarse PIDE, la policía política del Estado Novo, que lo retuvo durante tres meses.[4] Poco después de ser entregado a su familia, fue enviado al hospital psiquiátrico Miguel Bombarda por su madre, tras un presunto episodio de violencia.[4] Fue dado de alta y reingresado varias veces entre 1939 y 1949.[4][5][3]
En 1949, fue sometido a una lobotomía (en aquel entonces conocida como leucotomía)[4][3] y, desde ese momento, permaneció institucionalizado hasta el año de su muerte, en 1986.[4][5] Le dieron un único diagnóstico: homosexualidad,[3][6] considerada una enfermedad por la OMS hasta 1990.[7] En Portugal, ser homosexual fue considerado un delito hasta 1982.[8]
Durante su institucionalización también fue sometido a electroshocks.[9] Estas intervenciones, especialmente la lobotomía, hicieron que Valentim perdiera algunas de sus facultades.[4] Respecto a su diagnóstico y las intervenciones médicas a las que fue sometido, el psiquiatra que lo atendía manifestó lo siguiente:
¿El paciente tiene alguna psicosis? Lo he examinado cuidadosamente a este respecto y he llegado a resultados negativos. (...) Si antes invitaba a otros pacientes a prácticas homosexuales y se metía en la cama con ellos, después de la leucotomía hace exactamente lo mismo.[9]
Con la llegada de la Revolución del 25 de abril de 1974, Valentim, como muchos otros pacientes psiquiátricos, fue dado de alta del hospital.[4] Sin embargo, permaneció en el Hospital Miguel Bombarda al no tener familiares que lo acogieran.[4][3] Durante este tiempo podía moverse libremente por la ciudad, sin embargo, el hospital siguió siendo su residencia.[9][10]
Durante estos casi 50 años en el hospital, dedicó su tiempo libre a organizar obras de teatro, y también se dedicó al bordado, la pintura, la danza y la poesía.[4][9][3] Además del portugués, hablaba con fluidez alemán, francés y español .[9] Murió el 3 de febrero de 1986, a la edad de 69 años.[4][2][3]