A finales de los años sesenta, la viruela era aún endémica en África y Asia. Las campañas de vacunación, la vigilancia y las medidas de prevención emprendidas por la OMS para contener los focos epidémicos, así como la mejor información suministrada a las poblaciones afectadas, fueron las estrategias utilizadas para combatir la enfermedad.[5]
La viruela fue declarada oficialmente erradicada en 1980, y es la primera enfermedad humana combatida a escala mundial. Este éxito extraordinario se logró gracias a la colaboración de países de todo el mundo.
Según un acuerdo firmado entre Estados Unidos y la Unión Soviética en 1990, la destrucción del virus debería haber ocurrido antes del fin del año 1993. Sin embargo un equipo de investigadores de seis países del CDC, reconoció que la destrucción de los virus depositados en Estados Unidos y Rusia no constituye una garantía total: «Siempre es posible que un virus de viruela haya estado deliberadamente conservado en algún lugar del mundo por gobiernos o grupos sociales con el fin de contar con esa arma biológica».[6]
En marzo de 2004, se encontraron costras de viruela dentro de un sobre en un libro sobre medicina de la Guerra Civil en Santa Fe, Nuevo México. El sobre fue etiquetado como que contenía costras de una vacuna y dio a los científicos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades la oportunidad de estudiar la historia de la vacunación contra la viruela en los Estados Unidos.[7]
El 1 de julio de 2014, se descubrieron seis frascos de vidrio sellados de viruela con fecha de 1954, junto con muestras de otros agentes patógenos, en una cámara frigorífica en un laboratorio de la FDA en los Institutos Nacionales de la Salud en Bethesda, Maryland, estos se transfirieron posteriormente a la custodia de los CDC en Atlanta, donde el virus tomado de al menos dos viales resultó viable en el cultivo. Después de que se realizaron los estudios, los CDC destruyeron el virus bajo observación de la OMS el 24 de febrero de 2015.[8]
En 2012, en una fosa común de Siberia sepultada hace tres siglos, un grupo de arqueólogos desenterró cinco momias congeladas, inhumadas juntas alrededor del año 1714 en Churapcha, a pocos cientos de kilómetros del círculo polar ártico. La autopsia de una de las momias reveló que murió por viruela, ya que en el tejido pulmonar de la momia se observaron fragmentos del ADN del virus, que resultaron ser inofensivos.[9]
En 2017, los científicos canadienses recrearon un extinto virus de la viruela del caballo para demostrar que el virus de la viruela puede ser recreado en un pequeño laboratorio a un costo de aproximadamente cien mil dólares por un equipo de científicos sin conocimiento especializado. Esto hace que la controversia sobre la retención sea discutible, ya que el virus se puede recrear fácilmente incluso si se destruyen todas las muestras. Aunque los científicos realizaron la investigación para ayudar al desarrollo de nuevas vacunas, así como a rastrear la historia de la viruela, la posibilidad de que las técnicas se usaran con propósitos infames se reconoció de inmediato, lo que condujo a nuevas preguntas reglamentarias.[10]