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Victorino Ordóñez y Villada

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Nacimiento 2 de septiembre de 1809
Ischilín, Córdoba, Argentina
Fallecimiento 1864 (54 años)
Estancia «Buena Esperanza», La Carlota, Córdoba, Argentina
Nacionalidad Argentina
Victorino Ordóñez y Villada

Comandante de la Frontera Sur de Córdoba
18 de enero de 1862-1864
Presidente Bartolomé Mitre

Información personal
Nacimiento 2 de septiembre de 1809
Ischilín, Córdoba, Argentina
Fallecimiento 1864 (54 años)
Estancia «Buena Esperanza», La Carlota, Córdoba, Argentina
Nacionalidad Argentina
Familia
Padres José Antonino Ordóñez Caldevilla
María del Rosario de Villada y Olmos
Cónyuge Serapia de Villada y Balcázar
Jesús de Godoy
Demófila de Silva
Información profesional
Ocupación Militar, estanciero, juez
Rango militar Coronel

Victorino Ordóñez y Villada (Ischilín, 2 de septiembre de 1809-La Carlota, 1864) fue un militar, estanciero y juez argentino. Alcanzó el grado de coronel y se desempeñó como comandante principal de la frontera sur de la provincia de Córdoba, jefe de la vanguardia en las operaciones posteriores a la batalla de Pavón y defensor de la línea de fronteras contra los pueblos indígenas del sur cordobés.[1]

Murió en combate al defender su estancia «Buena Esperanza» contra un malón en 1864. En su homenaje, la localidad de Ordóñez, en el departamento Unión de la provincia de Córdoba, lleva su nombre desde su fundación en 1911.[2]

Orígenes y familia

Nació en Ischilín, en el norte de la provincia de Córdoba, el 2 de septiembre de 1809, y fue bautizado el 31 de diciembre de ese año en la capilla de Santa Catalina de las Sierras de Córdoba.[3]

Por línea paterna pertenecía a la tradicional familia Ordóñez de Córdoba del Tucumán, de raíz asturiana, cuyo primer miembro en América fue Toribio de Ordóñez, nacido en el principado de Asturias en 1582. La familia se arraigó en Córdoba a través de su hijo, el capitán Luis de Ordóñez de Inclán, y sus descendientes ocuparon cargos de relevancia en el Cabildo y la milicia coloniales, emparentándose con los linajes de los Vera Muxica, Herrera y Velasco, Cabrera y Ledesma Valderrama.[4] Su padre, José Antonino Ordóñez Caldevilla (n. 1773), conocido como don Antonino Ordóñez, era vecino de Los Chañares, Ischilín, y nieto del maestre de campo José Blas Ordóñez Ledesma (1734-1801), alcalde de la Santa Hermandad y sargento mayor.[5]

Por línea materna descendía de una antigua familia salteña ramificada en Córdoba, los Villada. Su madre, María del Rosario de Villada y Olmos (n. 1791), era hija de José Mariano de Villada y de Candelaria de Olmos y Aguilera.[5] A través de los Villada, Victorino era primo de Clemente Villada y Cabrera (1822-1881), abogado y político cordobés que integró el Congreso General Constituyente de 1853 que sancionó la Constitución Nacional, fue diputado nacional por Córdoba (1872-1876), senador provincial y rector de la Universidad Nacional de Córdoba.[6]

Contrajo matrimonio en tres oportunidades: en primeras nupcias con Serapia de Villada y Balcázar, hija de José de la Cruz de Villada y María Josefa Balcázar, con quien tuvo al menos una hija, Belisaria (n. 1834, Río Cuarto); en segundas nupcias con Jesús de Godoy, el 15 de octubre de 1856 en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Córdoba, con quien tuvo a Teresa y a Mario Ordóñez Godoy; y en terceras nupcias con Demófila de Silva.[3]

Oposición al rosismo

Desde joven combatió en su provincia contra quienes apoyaban la política de Juan Manuel de Rosas. Perseguido por el régimen rosista, se vio obligado a emigrar de Córdoba. Se reintegró a sus tierras tras la caída de Rosas en 1852, después de la batalla de Caseros.[1]

Estanciero en La Carlota

Tras su regreso adquirió tierras en La Carlota, en la frontera sur de Córdoba, donde estableció la estancia «Buena Esperanza», un establecimiento progresista que introdujo innovaciones beneficiosas para los vecinos de la zona. Desde 1854 ocupó cargos administrativos como juez y alcalde. Un centenar de cartas y notas manuscritas suyas se conservan en el archivo histórico de La Carlota, testimonios que revelan una rigurosa honestidad y un firme sentido de la justicia. Su posición antirrosista lo acercó políticamente al mitrismo.[1]

Campañas posteriores a Pavón

Tras la batalla de Pavón, librada el 17 de septiembre de 1861, Bartolomé Mitre destacó sobre las provincias del interior el Primer Cuerpo de Ejército al mando del general Wenceslao Paunero. Al mando del Séptimo de Línea marchaba el coronel Manuel Baigorria, antiguo jefe ranquel, que se unió a la Guardia Nacional y a los soldados porteños. Con él iba Ordóñez; ambos componían la vanguardia que se adelantó por las poblaciones del sur de Córdoba. Paunero ordenó a Baigorria que destacara a Ordóñez sobre el Río Cuarto, pero este solo le asignó siete hombres.[1]

Lo que realizó Ordóñez a partir de ese momento fue considerado casi legendario por sus contemporáneos: llegó a La Carlota, reunió doscientos voluntarios y con ellos se lanzó sobre el Río Cuarto, provocando la huida de las fuerzas federales. Prosiguió hasta San Luis, donde provocó el desplome de la resistencia de los caudillos Videla y los Saá.[1]

Su actuación mereció los elogios de las principales autoridades. El general Paunero informó a Mitre que Ordóñez, sin recursos iniciales, había reunido doscientos hombres y tomado San Luis, provocando el terror entre los jefes federales. El 11 de diciembre de 1861, Paunero volvió a dar cuenta al presidente de que San Luis se había incorporado a la causa liberal gracias a su determinación, al tiempo que censuró duramente la desobediencia de Baigorria. El ministro de Guerra, general Juan Gelly y Obes, comunicó que el propio Mitre lo había considerado el hombre indicado para llevar la revolución a las provincias. El auditor general del Ejército, Domingo Faustino Sarmiento, escribió a Mitre elogiándolo como el patriota más ardiente y el guerrero más hábil de la campaña.[1]

Comandante de la frontera sur

El 18 de enero de 1862, Paunero le confió el cuidado de la frontera sur de Córdoba como comandante principal. La zona de Río Cuarto y La Carlota constituía el primer baluarte de la línea del desierto contra las incursiones indígenas, y en Ordóñez tuvo a su soldado más destacado.[1]

Muerte en combate

En 1864, la estancia «Buena Esperanza» fue atacada por un malón que cuadruplicaba en número a sus defensores. Ordóñez resistió un día entero y cayó en combate al intentar defender al capataz de su finca. El gobernador de Córdoba, Roque Ferreyra, informó al presidente Mitre de lo sucedido el 25 de marzo de ese año.[1]

En el discurso pronunciado por el general Rodríguez durante la conmemoración del centenario de la independencia, en 1916, se lo recordó con estas palabras:

Así murió luchando por la patria y por la civilización, este hombre mezcla de soldado y de caballero medieval, cuya vida ofrezco de ejemplo de civismo, de valor, de lealtad y de trabajo.

Legado y homenajes

Véase también

Referencias

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