En 2012 la imagen fue sometida a un proceso de restauración con un coste de aproximadamente 3.000 euros,[2] el cual fue acometido por la empresa Arte 3 de Orense gracias a las aportaciones efectuadas por la asociación Amigos de la Catedral. Respecto al estado de conservación, la talla mostraba defectos derivados de la humedad, presentando además una grieta que recorría la escultura de arriba abajo así como quemaduras provocadas por velas y ataques de xilófagos. Respecto a la base, que carecía de consistencia, la misma fue reforzada empleando un tipo de madera lo más semejante a la original. Sumado a lo anterior, la imagen mostraba zonas de escamas en la policromía mientras que la pierna derecha tenía la madera a la vista, estando la talla cubierta con una gruesa capa de barniz la cual se había ido oxidando con el paso del tiempo.[2] Durante la labor de restauración, con el fin de cumplir con las normas de Patrimonio en Galicia, no se empleó pan de oro para no mezclarlo con el original, mientras que a los diseños que conforman la ornamentación del manto no se les efectuó retoque alguno con el objetivo de no variar la composición original.[1]
Una vez finalizado el proceso de restauración, la imagen fue presentada en un acto presidido por el obispo Leonardo Lemos Montanet el cual tuvo lugar en la sacristía de la catedral.[2]