Virgen de los Dolores Paso Azul Lorca
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| Virgen de Los Dolores Paso Azul | ||
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Santísima Virgen de Los Dolores del Paso Azul de Lorca. | ||
| Origen | ||
| Santuario | Iglesia de San Francisco (Lorca) Murcia | |
| Datos generales | ||
| Veneración | Iglesia católica | |
| Festividad | Viernes de Dolores | |
| Simbología | Mariana | |
| Patrona de | Hermandad de Labradores Paso Azul de Lorca Murcia | |
| Fecha de la imagen |
1942 (José Capuz) | |
| Estilo | Modernidad Contemporánea Siglo XX | |
| Catalogación | Bien de Interés Cultural (BIC) | |
La Santísima Virgen de los Dolores del Paso Azul de Lorca, es una advocación mariana que se venera en la barroca iglesia de San Francisco (Lorca) (Murcia). Fue Coronada Canónicamente el 15 de septiembre de 1997[1] y declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 2023.[2]
La imagen es visitada por miles de personas cada Semana Santa en Lorca, ya que los Desfiles Bíblicos Pasionales,fueron declarados de interés turístico internacional en 2007.[3] Como titular de la Hermandad de Labradores Paso Azul,se le rinde culto todo el año.La talla se debe a la gubia del gran escultor José Capuz Mamano, y se realizó en 1942, sustituyendo a la Virgen de los Dolores desaparecida durante la contienda civil española,[4] se sabe que durante la guerra la escondieron,se supone en el templo San Francisco,Lorca, pero nunca fue encontrada.Por ello la Hermandad encargó al gran imaginero valenciano la realización de su bien más preciado. Las manos del maestro crearon una obra de tal magnitud, que hasta la belleza le tiene envidia porque habla con la mirada.
Su dulce mirada no te deja indiferente, el aporte infinito del maestro Capuz. Se trata de una Imagen de talla completa, no de vestir, y totalmente policromada,lleva un traje en tonalidades marrones, cubre su cabeza con una cofia, que se puede ver bajo la puntilla del manto, y calza sandalias al estilo de la Judea del siglo I, lo que demuestra la exhaustividad del autor a la hora de documentarse para el trabajo. Destaca en Ella la expresión de su bello rostro, con serena expresión y aflicción contenida. Lleva las manos, de suave modelado, una sobre otra, cruzadas sobre el pecho, el cual atraviesa una espada de dolor. La Imagen, de estilizada belleza formal, casi de un dolor idealizado, presenta un suave modelado en sus facciones, con una nariz recta, labios finos y tersas mejillas, sin lágrimas, con su entrecejo ligeramente fruncido y párpados ligeramente entornados que revelan su intenso y profundo dolor. Se encuentra arrodillada sobre una piedra del Calvario, de ahí su pequeño tamaño. Desconsolada al pie de la Cruz tras la muerte de Cristo, concretamente entre el sexto y el séptimo dolor, es decir: esperando el entierro de su hijo mientras lo contempla yacente frente a ella,muestra una mirada serena, con un dolor contenido,sin llanto pero con congoja, que es la única dignidad del dolor.
Mantos

El ajuar es muy extenso pero cabe destacar el manto de terciopelo negro de mediados del siglo XIX, bordado en oro a la carta con motivos vegetales, cuyo motivo central es un campo de estrellas.
En 1904 bajo la dirección del gran director artístico Francisco Cayuela, se bordó el manto azul para la Semana Santa, declarado bien de interés cultural 2005.[5]Supuso una auténtica revolución en el bordado lorquino que se desarrollaba entonces, pues apostó firmemente por la seda como protagonista indiscutible de la composición. Esta obra dio inicio a la que se ha denominado como «época dorada» del bordado lorquino.
Constituye una gran alegoría de la Pasión de Cristo, figurando en él motivos alusivos a esta como los instrumentos del martirio de Cristo, la sentencia de Pilatos o la Santa Faz. Estos se inscriben en cartelas y se sitúan sobre la escena principal, donde se representa a un grupo de ángeles junto a la Santa Cruz, uno de los cuales, con las alas extendidas arroja flores sobre el Madero mientras los otros dos lo sujetan. Todo se rodea por una orla de hojas de acanto bordadas en suaves azules. Además, el manto lleva una puntilla de encaje de bolillos de oro realizado en Almagro, Ciudad Real, desde los años ochenta del siglo XX. Alrededor del manto circula una leyenda que cuenta que Cayuela fue internado en un manicomio debido a la locura que le causó imaginar tamaña obra para su Virgen. Aunque difuminada por la tradición popular, la leyenda tiene de cierto que Cayuela estuvo ingresado en un sanatorio y que desde allí dirigió a las bordadoras. Todo esto ha contribuido de una u otra manera a engrandecer el interés que suscita esta obra maestra del bordado. Se puede comtenplar en el MASS, Museo Azul de la Semana Santa de Lorca.
Coronas

El 15 de septiembre de 1997, festividad de los Dolores Gloriosos se celebró en la iglesia de San Francisco la Coronación Canónica de la Virgen de los Dolores. Este día se le impuso la corona realizada por Fernando Marmolejo Camargo. Está compuesta por una corona o diadema propiamente dicha que presenta los símbolos de la Pasión con el escudo de la ciudad en el centro y, por otra parte, por un halo realizado en plata dorada con diamantes y zafiros en el que figura el emblema de la Hermandad y, sobre él, un anagrama mariano superado por una paloma flanqueada por ángeles en representación del Espíritu Santo. En este halo se observan haces de rayos alternados con estrellas que suman doce, siguiendo la descripción que se hace de la Virgen en el Apocalipsis: “… una Mujer vestida de sol… ciñendo su frente una corona de doce estrellas”. .Se puede comtenplar en el MASS, Museo Azul de la Semana Santa de Lorca.
La aureola más antigua con la que cuenta el ajuar de la Virgen de los Dolores data de finales del siglo XVII y fue realizada por el lorquino Vicente Albarracín. Se trata de una pieza en plata sobredorada y en su color que se adorna con ornamentación afín al estilo de la época, predominando en ella elementos como las rocallas. Presenta los instrumentos de la Pasión encerrados en cartelas, superadas por estrellas, y, alternas a estas, haces de rayos también rematados en estrellas de doce puntas. Es la corona que luce la talla antigua en el estandarte del Reflejo, creyéndose perdida en la guerra civil española hasta que en 2002, gracias a las pruebas documentales y gráficas aportadas, se demostró que se conservaba en una iglesia de Murcia. Fue devuelta a la Hermandad de Labradores y es la que actualmente luce la Dolorosa cuando se encuentra en su camarín.[6]
Puñales
Para la Coronación Canónica, 1997, el puñal realizado para la ocasión,obra del gran orfebre sevillano Fernando Marmolejo Camargo y que sigue el estilo de la corona, siendo realizado en oro, turquesas y perlas.
En 2003, se regaló a la Virgen un nuevo puñal, encargado a una joyería murciana. Realizado en oro blanco y amarillo y pedrería, se configura a modo de cruz, figurando en el centro una flor que puede ser retirada, permitiendo dos vistas distintas de la misma pieza. Actualmente es el puñal con el que la Virgen desfila por carrera.
Se pueden comtenplar en el MASS, Museo Azul de la Semana Santa de Lorca.
Trono

En 2007 la Hermandad decide encargar un trono de andas al gran orfebre sevillano Juan Borrero, Orfebrería Triana.[7].Desde la calle Pureza de Sevilla realizó el boceto,[8] aunque el maestro ya había creado anteriormente para la cofradía, realizando la corona y las potencias del Cristo de la Coronación y los elementos en plata del del Cristo Yacente. Trabajó durante dos años en exclusiva y fueron necesarios más de 250 Kg. de plata de primera ley para completar esta magnífica obra. Se trata de una canastilla profusamente labrada, calada con un dibujo barroco realizado a mano. La componen diversos motivos florales y vegetales, fuentes, vellocinos, capillas, pequeñas columnas con sus capiteles, y escenas de la vida de la Virgen y el Redentor. En este caso se escogieron los momentos amables de la vida de María, Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, la Visitación, la Anunciación. En los contrafuertes aparecen alegorías de las letanías de la Virgen, y en la parte principal de la canastilla figura la escena de la profecía de Simeón . Este es el primero de los siete dolores de la Virgen, por eso dos ángeles de marfil que sostienen una espada presiden la escena. Los basamentos de los diez varales están formados por capillas con tallas del colegio apostólico, San Francisco y San Isidro Labrador, en alusión al carácter labrador de la Hermandad. En el centro de cada lateral cuelgan otras dos joyas del bordado lorquino, obras del citado Francisco Cayuela, se trata de los estandartes de San Juan y María Magdalena, declarados bic, bien de interés cultural 2005.[9] El palio se compone de diez varales en cuya base hay otras tantas capillas con los doce apóstoles, San Francisco de Asís y San Isidro Labrador, labrados en altorrelieves. Los paños del palio, obra de Emiliano Rojo, representan las catorce estaciones del Viacrucis bordados en sedas con cenefa de oro. El techo del palio, obra de Joaquín Castellar, es una alegoría del Espíritu Santo bordado en sedas. La peana en la que se sitúa Nuestra Madre está ricamente labrada con querubines y ángeles llorones en los ángulos, y los emblemas de la Hermandad. Por otro lado, los candelabros, configurados a modo de copas de los que salen ramas bellamente cinceladas, están coronados por siete tulipas isabelinas realizadas en la Real Fábrica de Cristal de la Granja y albergan velones de cera que aportan una luz tenue. Se puede contemplar en la Iglesia de San Francisco, Lorca.
Procesiona portada por noventa y dos mayordomos portapasos en ocho varales, con túnicas en el mismo tono de azul del manto de Francisco Cayuela y con cíngulo franciscano por el vínculo que tiene la hermandad con la congregación.

