Virgen del Cristal
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| Virgen del Cristal | ||
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La Virgen del Cristal en 2013 | ||
| Origen | ||
| País |
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| Localidad | Vilanova dos Infantes y Sanctuary of Virxe do Cristal, Celanova | |
| Santuario | Santuario de la Virgen del Cristal | |
| Datos generales | ||
| Veneración | Iglesia católica | |
| Festividad | 15 de septiembre | |
| Fecha de la imagen |
siglo XVII (anónimo) | |
La Virgen del Cristal (Virxe do Cristal), también conocida como La Pequeñita (A Pequeniña), es una talla de reducidas dimensiones del siglo XVII que estuvo ubicada en el Santuario de la Virgen del Cristal, en Celanova, Orense (Galicia, España), hasta 2015, año en que fue robada, permaneciendo en paradero desconocido desde entonces.
La Virgen del Cristal, muy ligada a las tradiciones de la comarca de Celanova y a la cual se le atribuyen varios milagros, se compone de una cápsula de cristal macizo de cuatro centímetros el cual posee el efecto de una lupa, que a su vez permite apreciar lo que hay guardado en su interior: una lámina de vidrio policromado de apenas dos centímetros en la que por un lado se ve una efigie de La Dolorosa y por otro una imagen de la Virgen con el manto azul típico de la Inmaculada Concepción, realizadas ambas con un alto grado de detalle y precisión y enmarcado todo ello en un baldaquino rematado por una corona dorada. Debido al cuidado con que la pieza está realizada y el hecho de que se encuentra dentro de un bloque sólido de cristal, se la ha considerado desde su hallazgo como obra de poderes sobrenaturales,[1][2] siendo su festividad celebrada el 15 de septiembre.
La Virgen del Cristal es la imagen más pequeña dedicada a la devoción mariana en el mundo después de la de Letanías (Viacha, Bolivia), que despojada de sus oropeles y ropajes no alcanza los veinte milímetros.[2]
Leyenda
La leyenda sostiene que la imagen fue hallada en Vilanova dos Infantes en el siglo XVII por un pastor que se encontraba trabajando la tierra. El labriego la guardó inicialmente en su faldriquera pero, debido a que la pieza no le permitía moverse[3] y al no considerarla valiosa, la arrojó al suelo, donde al día siguiente fue descubierta por una joven pastora la cual llevó la imagen ante el cura de Vilanova.[1]
Su fama llegó a la corte de Felipe IV poco después de su aparición. El rey mandó trasladar la imagen ante él para que fuese estudiada por los sabios palaciegos, quienes llegaron a la conclusión de que no era obra humana puesto que no era posible introducir la imagen en aquel cilindro de cristal sin juntas ni marca alguna.[1]
La fama de la Virgen del Cristal aumentó considerablemente en el siglo XIX gracias a Manuel Curros Enríquez, quien publicó en 1880 una larga composición de más de mil versos la cual narra una historia de amor en la que la Virgen intercede entre dos enamorados, Martiño y Rosa, para reponer el honor de esta última, calumniada por otro pretendiente.[1]