Waldo Seguel
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Valparaíso, Chile
| Waldo Seguel | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nombre completo | Waldo Seguel López | |
| Nacimiento |
15 de agosto de 1864 Valparaíso, Chile | |
| Fallecimiento |
21 de abril de 1913 Berlín, Alemania | |
| Residencia | Punta Arenas, Chile | |
| Nacionalidad | Chilena | |
| Educación | ||
| Educación | Lic. en Leyes y Ciencia política | |
| Educado en | Universidad de Chile | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Juez de Letras | |
| Años activo | 1894-1913 | |
| Conocido por | Ser el primer juez radicado en el Territorio de Magallanes | |
| Empleador | Poder Judicial de Chile | |
Waldo Seguel López (Valparaíso, 15 de agosto de 1864-Berlín, 21 de abril de 1913) fue un abogado y juez chileno, conocido por ser designado en el año 1894 como el primer Juez de Letras instalado en el Territorio de Magallanes, con sede en la ciudad de Punta Arenas.[1] Los diecinueve años en que ejerció esta magistratura coinciden con el desarrollo de Punta Arenas como centro comercial y cultural de la Patagonia austral, y con el genocidio del pueblo selknam. Actualmente, la figura del juez Seguel es objeto de controversia por su rol pasivo durante el genocidio, dado que firmó decretos que dejaron absueltos a varios prominentes acusados de asesinatos y vejaciones contra los habitantes originarios de la Patagonia.[2]
Formación e inicios en la magistratura
Waldo Seguel nació en Valparaíso el día 15 de agosto de 1864, hijo de doña Balbina López y de don José Seguel, quien fuera coronel del Ejército de Chile, y más tarde comandante de policía de Valparaíso desde el año 1881. Tuvo un hermano llamado Alberto Seguel López, también magistrado, que ejercía como juez de letras de Collipulli en la fecha en que su hermano Waldo fue designado para el mismo rol en Magallanes. Tras la muerte de Waldo, Alberto llegó a ser presidente de la Corte de Apelaciones de Concepción.[1]
Waldo cursó sus estudios escolares en Valparaíso, para ingresar luego a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Egresó con el grado de licenciado en Leyes y Ciencia política, y juró como abogado ante la Corte Suprema el día 31 de mayo de 1890. Antes de arribar a Punta Arenas, se desempeñó en el Ministerio de Guerra, y en los municipios de Viña del Mar y Valparaíso. Luego, el 6 de agosto de 1892 fue designado juez de la 7° Subdelegación de Valparaíso.[1]
Juez de Letras de Magallanes
Por esta época, Punta Arenas se consolidó como ciudad y polo comercial de la Patagonia, tras un turbulento período de asentamiento de colonos chilenos en esta zona extremadamente inhóspita y habitada originariamente por el pueblo selknam. Los gobernadores del Territorio de Magallanes solicitaron al gobierno republicano la instalación de un juzgado al menos desde el año 1880. Para resolver esta demanda, se publicó la Ley N.º139 del 28 de diciembre de 1893,[3] la cual instruye en su primer artículo la creación de un Juzgado de Letras con jurisdicción en el Territorio de Magallanes, y dependiente de la Corte de Apelaciones de Valparaíso. Luego, la Corte abrió concurso público para designar al juez de letras a cargo, escogiendo al juez Seguel de entre una terna de quince abogados el día 17 de enero de 1894.[1]
Hasta ese entonces, la administración de justicia en el Territorio de Magallanes era facultad de los tres alcaldes del territorio, bajo supervisión de los Juzgados de Letras de Valparaíso, ciudad ubicada a más de 2300 km en línea recta de Punta Arenas. Estos, a su vez, eran supervisados por la Corte de Apelaciones de Santiago (pues la Corte de Valparaíso se creó en 1892, apenas un año antes de la creación del juzgado de Magallanes). Esto se debe a que, en virtud del artículo 37 de la Ley de Municipalidades de 1854, quienes tenían la potestad de decidir en los asuntos judiciales de territorios que no estuvieran bajo jurisdicción de un juez de letras eran los alcaldes locales. Dado que en el Territorio de Magallanes no existía una alcaldía (un gobierno local equiparable a la municipalidad del Chile actual), la Ley del 29 de agosto de 1876 de Administración de justicia en el territorio de colonización de Magallanes[4] disponía que se designara a tres personas para ejercer sus funciones. En la práctica, la administración de justicia mal atendida y delegada a otros funcionarios, y en el marco del desorden posterior a la guerra civil de 1891 que derrocó al presidente José Manuel Balmaceda, las alcaldías de Magallanes quedaron vacantes. José Leal Peñailillo, abogado y autor de una reseña histórica sobre el juez Seguel, cita una crónica de la época que describe «una verdadera degeneración de justicia» en la región, al punto de que «la Constitución Nacional con sus principios de garantías individuales no regía en Punta Arenas».[1]
La labor del juez Seguel en el tribunal más austral del mundo comenzó apenas se trasladó a Punta Arenas desde la ciudad de Valparaíso, acompañado de su hermano Alberto, quien era entonces juez de letras de la localidad de Collipulli, ubicada en la región de La Araucanía de la división administrativa chilena actual.[1] En esta época de fines del siglo XIX, tanto la Patagonia como el territorio mapuche al occidente de los Andes fueron sometidas a procesos de colonización facilitados por el Estado de Chile.
En virtud de la Ley de Organización y Atribuciones de los Tribunales,[5] el juez Seguel contaba con potestad para decidir en juicios civiles y penales. Al principio, el juzgado funcionó en un edificio situado en el mismo lugar donde se hallaban las oficinas de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego. En 1897 el juzgado es trasladado a la planta baja de la Gobernación, y desde 1898 funcionó en un nuevo edificio ubicado en la esquina de calle Chiloé con Santiago, esta última hoy llamada calle Waldo Seguel en su honor.[1]
Muerte y homenajes
Waldo Seguel ejerció su cargo de Juez de Letras del Territorio de Magallanes desde su arribo a Punta Arenas en 1894 hasta el 31 de diciembre de 1912, cuando el Decreto gubernativo N.º3560 le otorgó una licencia para buscar tratamiento «por rebelde y grave enfermedad», en los términos que empleó la prensa local.[1] Luego, sin perder su investidura como magistrado, se trasladó a la capital del entonces Imperio alemán, Berlín, para tratar las dolencias que le provocó esta enfermedad. Pese a esto, no recuperó la salud, y falleció en la capital alemana el día 21 de abril de 1913, a los 48 años.[1]
El día 13 de junio de 1913 la marina mercante de la ciudad escoltó la llegada del vapor "Sebara", que trasladó los restos del magistrado a la ciudad de Punta Arenas. Una vez en tierra, el juez Seguel no fue velado en una iglesia, sino en las instalaciones del Juzgado de Letras.[6] La Comisión de Alcaldes del Territorio de Magallanes acordó financiar las exequias del juez Seguel, en circunstancias de que «él, Don Waldo, vivió pobre y murió pobre», según refiere el autor Leal Peñailillo.[1]
La prensa local, con motivo de su fallecimiento y de los sucesivos homenajes que se le realizaron, publicó opiniones de autoridades y notables puntarenenses que destacaron las cualidades humanas del juez Seguel.[1] Pasarían décadas hasta que la prensa se hiciera eco de opiniones negativas sobre su labor. En la actualidad, una céntrica calle de Punta Arenas (ubicada entre las calles José Menéndez y Monseñor José Fagnano) se llama Juez Waldo Seguel.
Monumento en Punta Arenas
El más prominente homenaje de la ciudad de Punta Arenas al juez Seguel fue la erección de un monumento en el centro de la ciudad, en la esquina de Avenida Colón con calle Bories, presidida por una estatua de tamaño real del magistrado, esculpida en bronce por el español Antonio Coll y Pi. La Ley N.º.3837[7] autorizó la construcción del monumento, a petición de la Comisión de Alcaldes de Punta Arenas. Fue inaugurada el día 30 de marzo de 1922.[1]
En el año 2012 la estatua del juez Seguel fue trasladada a las bodegas de la Municipalidad de Punta Arenas, debido a una remodelación en el bandejón de la Avenida Colón, en su ubicación original. El retiro de la estatua y la posibilidad de restituirla en la vía pública encendió polémicas a propósito del rol del juez Seguel en la historia de la ciudad, precisamente en el genocidio del pueblo selknam. Actualmente y desde su retiro en 2012 la estatua se mantiene en las bodegas municipales.[2]