Se dice que cuando un yirogüee se presenta, el espíritu del yuqui se separa en dos. Una parte se va en busca de un pájaro rojo (el gurai), para albergarse en su pecho; la otra se va muy lejos, lo que termina causando enfermedad, locura y muerte en la persona. Según algunas versiones, el yirogüee es invisible, pero para otros puede manifestarse como dos aves. También hay quienes dicen que los yirogüee son seres ambivalentes que pueden causar tanto bien como mal, y que pueden poseer a las serpientes y los jaguares.[2] En todo caso, la palabra "yirogüee" significa espíritu,[4] pero solo si es de una persona o de una serpiente. En ese sentido, también hay quienes equiparan el yirogüee con al alma de una persona, que después puede reencarnar en un jaguar u otros animales de la selva;[5] también se dice que es hálito o aliento de vida que se manifiesta cuando uno se asusta, lo que lo acerca al ajayu aymara.